El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció en el Capitolio su discurso del Estado de la Unión, durante el cual hizo un repaso de sus trece meses, elogió su propia gestión, y afirmó que su país «está más fuerte que nunca».

«El estado de nuestra Unión es sólido, nuestro país está ganando nuevamente», dijo el mandatario en su intervención en la noche del martes, y añadió que heredó «una gran crisis», cuando asumió el 20 de enero del año anterior: «había una frontera abierta, guerras, caos, pero logramos una transformación como nunca antes».

Asimismo, advirtió que «nunca volveremos al lugar donde estábamos antes, hoy las fronteras son más seguras, los ingresos no paran de subir. la economía es pujante y la inflación está bajando. Ahora nuestros enemigos están asustados, Estados Unidos es el país más atrayente del mundo y el más importante en la faz de la Tierra«.

También destacó que «se están abriendo fábricas y se recupera el sector del petróleo gracias a nuestros aliados de Venezuela«, en referencia a la reciente incursión de las tropas estadounidenses, que arrestaron al expresidente Nicolás Maduro.

En ese sentido anunció la recepción de «más de 80 millones de barriles» de petróleo de Venezuela, país al que llamó «nuevo amigo y socio». «Nadie puede creer lo que está viendo», enfatizó, antes de indicar que la producción estadounidense de crudo se vio incrementada en «más de 600.000 barriles diarios» y mientras que la de gas natural «está en su punto más alto porque cumplí mi promesa de perforar, ¡vaya!, perforar».

A la vez, calificó de «desafortunada» la decisión del Tribunal Supremo de anular la mayor parte de los gravámenes impuestos por Washington al considerar que la Casa Blanca se había extralimitado al invocar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés), aunque le restó importancia.

Trump se autoerigió como un gran «pacificador» y se atribuyó, como ya lo había hecho, la finalización de «ocho guerras» desde su regreso a la Presidencia estadounidense en enero de 2025, e incluyó en esa lista el conflicto en Medio Oriente, al indicar que «la guerra en Gaza se desarrolla a un nivel muy bajo; (el final) está prácticamente ahí».

Además destacó la labor del secretario de Estado, Marco Rubio, en la negociación de un alto el fuego entre Israel y el Movimiento de Resistencia Islámico (Hamás), que entró en vigor en octubre del pasado año, pero no ha impedido al Ejército israelí matar a más de 600 palestinos en la Franja de Gaza. «Es un gran secretario de Estado, el mejor de todos los tiempos», afirmó.

Trump afirmó también que quiere resolver sus diferencias con Irán a través de la diplomacia, pero cree que Teherán está «persiguiendo nuevamente sus siniestras ambiciones» en materia nuclear. Reconoció que las autoridades iraníes quieren «llegar a un acuerdo, si bien «no hemos escuchado esas palabras secretas: ‘Nunca construiremos un arma nuclear'» y destacó que «ya han desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y nuestras bases en el extranjero».

El Estado de la Unión es la intervención anual en la que el presidente se dirige al Congreso en pleno para exponer la situación del país y sus prioridades legislativas, a trece meses de haber iniciado su segundo mandato en la Casa Blanca, ya que anteriormente había ocupado el cargo entre 2017 y 2021.

El mensaje del magnate se dio en un contexto de fuerte polarización política en Washington, con debates abiertos sobre inmigración, amenazas arancelarias, una opinión pública cada vez más pesimista sobre la economía y la tensión con Irán, entre otros puntos.

Un momento de tensión se vivió cuando fue expulsado de la sesión -como lo fuera el año anterior- el representante demócrata por Texas Al Green, cuando, al comenzar el discurso de Trump exhibió un cartel con el mensaje «las personas negras no son simios», en alusión a la publicación a principios de febrero en la que el republicano difundió un vídeo que representaba al expresidente Barack Obama y a su mujer, Michelle, como una pareja de monos.

Trump habló ante el Congreso tras aceptar la invitación formal del presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, acompañado por su vicepresidente James David Vance. En el recinto también estaban miembros del gabinete, jueces de la Corte Suprema, jefes militares y representantes del cuerpo diplomático.

BB con NA y Europa Press