Joseph Stiglitz, economista estadounidense, premio nobel de economía y ex economista jefe del Banco Mundial, ha publicado un libro digno de difusión bajo el título Camino de libertad. La economía y la buena sociedad. Stiglitz critica a Friedrich Hayek y Milton Friedman por haber secuestrado la palabra libertad para impulsar una economía que favorezca a unos pocos.
Argumenta que la ideología de «mercados libres» sin restricciones ha generado desigualdad extrema, crisis climática y ha erosionado la democracia, favoreciendo la explotación en lugar de la libertad real. Diferencia la libertad «de» (ausencia de restricciones) con la verdadera capacidad para realizar el propio potencial (salud, educación, bienestar). Defiende que un «capitalismo progresista» requiere un Estado activo, impuestos a los más ricos, regulaciones ambientales y una política de competencia firme para garantizar el bien común.
Sostiene que los mercados autorregulados son un mito y que la falta de regulación degenera en corporativismo y pérdida de libertad política. El libro de Stiglitz disecciona lo que él considera males (en algún momento llega a hablar de crímenes) del neoliberalismo, centrándose especialmente en la cuestión de la libertad, y adelanta algunas ideas sobre lo que sería una buena sociedad, más justa y equitativa que, en esencia, equivaldría a «una socialdemocracia revitalizada, una versión del Estado de bienestar escandinavo para el siglo XXI». En otras palabras, un capitalismo progresista.
Capitalismo porque una gran parte de la economía seguiría estando en manos de empresas con ánimo de lucro, pero controlado —regulado— por una serie de instituciones y un equilibrio entre el mercado y el Estado. Stiglitz apuesta por «impulsar un cambio tan grande como permita el sistema democrático». Propone que la libertad debe ser la bandera del progresismo, enfocada en la justicia social y no solo en la acumulación de capital.
El libro de Stiglitz interesó a periodistas ilustrados en México como Sabina Berman, quien en su programa Largo Aliento entrevistó al premio nobel y obtuvo interesantes ejemplificaciones de lo que significa socialmente la libertad positiva. Expresó que la banca estadounidense desregulada provocó la crisis del 2008, lo que obligó a imponer regulaciones que hoy el gobierno de Donald Trump quiere debilitar.

La pandemia del Covid nos quitó toda libertad de movimiento hasta que los gobiernos de las grandes potencias financiaron la producción de vacunas por las empresas y nos devolvieron la más elemental de las libertades positivas, que es la de movernos y reconstruir la vida familiar y social. Interrogado por Berman, Stiglitz manifestó su convicción de que el modelo de Javier Milei, en Argentina, está errado porque reduce la inflación aumentando la deuda argentina hasta montos siderales de más de 80 mil millones de dólares.
Y añadió su preocupación en el caso de México porque su comercio externo está excesivamente concentrado con Estados Unidos, país al cual el presidente Trump ha vuelto impredecible. Además, Stiglitz y Berman abordaron el tema de la hiperconcentración de la riqueza que ha llevado a que hoy el 0.001% de oligarcas tecnológicos se apropie de la mayor cantidad de riqueza que produce la humanidad.
Es imprescindible evocar a grandes líderes de la Internacional Socialista como el germano Willy Brandt, que enfrentó al nazismo alemán alistándose en fuerzas militares de otros países o al sueco Olof Palme, que quiso una zona libre de armas nucleares para los países nórdicos y fue ardiente opositor a la guerra de Estados Unidos contra el pueblo vietnamita. Ambos fueron firmes partidarios de los mercados regulados por el Estado y de la libertad positiva que incluye la justicia social.