Marcos Salgado vive en Caracas. Es argentino, periodista y usualmente envía despachos para diferentes medios, entre ellos Tiempo Argentino. Lo despertaron algunos de los estruendos del bombardeo de los Estados Unidos. Para él también fue un sábado diferente. Con el estupor y la sorpresa de la mayoría de los residentes en Venezuela, y además una jornada de labor agitada.

-¿El gobierno no esperaba la operación, a pesar de tantas amenazas recurrentes de parte de Trump?

-Lo central es que esta situación resultó verdaderamente sorpresiva. No estaba en los cálculos de nadie que la seguridad de Maduro podía ser vulnerada del modo que lo fue, para que se pueda realizar una operación así: un verdadero secuestro. No estaba en los planes de nadie realmente. Y a la gente, al chavismo se lo nota así, sorprendido, confundido. Especialmente sorprendido por el tema del secuestro, mucho más que por el bombardeo, porque eso sí era una de las variables posibles.

Un sábado en Caracas: estupor, sorpresa y dudas

-¿También alcanza al gobierno?

-Me parece que hay todavía una situación de confusión. Habló la vicepresidenta Delcy Rodríguez, pero no sirve para despejar totalmente esa confusión. Aunque ella aseguró que el gobierno sigue siendo el de Maduro. Habrá que ver cómo se desarrolla eso en las próximas horas. Porque independientemente de que en el aspecto político se pueda decir que Maduro sigue siendo el presidente de Venezuela, según lo que ella aseguró, debe fundamentarse en algo. No lo puedo afirmar, pero me da la sensación de que por la cantidad de horas que tardaron en salir a volver a hablar por segunda vez, más de 8, tiene que haber una situación de conmoción interna en el gobierno. El tema central va a ser cómo pueden ir superando eso y cómo se pueden plantar más o menos con cierta presencia que les permita seguir.

Un sábado en Caracas: estupor, sorpresa y dudas

-¿Qué es lo que se debería esperar que suceda en las próximas horas?

-Me parece que si hay una clave en ver, es cómo se para el gobierno, cómo se acomodan las cosas con el correr de los días, por ejemplo, si vuelven a abrir los negocios. Ahorita (N.de R.: en la media tarde del sábado caraqueño) está todo cerrado. Hay tranquilidad en ese sentido. Habrá que ver si sigue así o entramos de nuevo en una espiral de locura en la vida cotidiana. Eso puede repercutir fuertemente también en el futuro de un gobierno de Delcy, de chavismo sin Maduro, o de otros escenarios que puedan aparecer.