Un saber construido desde la periferia de la tradición

Por: Ricardo Forster

Para filósofo y ensayista Ricardo Forster es "difícil encontrar en una tradición como la nuestra" esas "confluencias de saberes, de sensibilidades" que se combinan en la obra amplia y multidisciplinaria de José Pablo Feinmann.

«José Pablo Feinmann tenía una obra intensa, poderosa, publicada, discutida. No era un outsider. Sí ha peleado y ha sentido la exclusión de la Academia en ciertos momentos fuertes, particularmente de esa Facultad de Filosofía y Letras tan pagada de sí misma muchas veces, pero hace ya mucho tiempo que está instalado en una tradición que es notable. Lo mejor de esa tradición no ha transcurrido por el centro de la vida académica, sino por esas zonas fundamentales donde se dice lo importante y que tiene que ver con los márgenes o con la periferia, pero desde los márgenes y desde la periferia se ha construido lo más potente y central de la tradición argentina.

Su discurso público, lo que hizo a lo largo de varios años dando esos seminarios, que luego formaron parte de sus libros, para cientos y cientos de hombres y mujeres de distintas edades es claramente un modo de hacerse presente con su lectura de la Argentina, con su lectura de la tradición filosófica, del mundo del arte, de la estética, del cine y de otra dimensión a la que él le da una importancia clave que es la música.

Es difícil encontrar en una tradición como la nuestra esas confluencias de saberes, de sensibilidades, confluencias para mezclar lo que se suele mezclar poco. Son pocos los que han tenido la capacidad de mezclar como él la tradición que nace del mundo de la filosofía con la tradición literaria. Estoy pensando, por ejemplo, en otro miembro de su generación y la de Horacio González que fue Nicolás Casullo, que también transitó por esos caminos de la filosofía, la pasión política, la literatura, la pasión por la enseñanza que estuvieron en el corazón de la obra de José Pablo.

Por eso, haberlo nombrarlo Doctor Honoris Causa de la Universidad de Avellaneda fue un acto imprescindible, necesario y, también, un acto político en el sentido más genuino e intenso que esa palabra tiene en su obra.»

* Fragmento del discurso de Ricardo Forster durante la entrega del doctorado Honoris Causa que la Universidad de Avellaneda le otorgó en 2018 a José Pablo Feinmann.

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