La temporada de premios entró en su tramo decisivo y ya tiene una clara protagonista. Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, fue la gran ganadora de los BAFTA, los galardones de la Academia Británica de Cine y Televisión, con seis estatuillas y se consolida como la principal candidata de cara a los próximos premios de la Academia de Hollywood. Con su contundente desempeño en Londres, el film dio un golpe de autoridad que reconfigura el mapa de favoritos rumbo a los Oscar.
En la 79ª edición de los premios, celebrada en el Royal Festival Hall y conducida por Alan Cumming, la película se llevó el galardón a Mejor Película y dominó varias de las categorías centrales. Además del premio mayor, obtuvo Mejor Dirección y Mejor Guion Adaptado para Anderson, Mejor Actor de Reparto para Sean Penn, así como los reconocimientos a Mejor Fotografía y Mejor Montaje.

«Una batalla tras otra» no para de triunfar
El triunfo en bloque no solo reafirma el prestigio del realizador estadounidense -que ya venía de imponerse en otras premiaciones clave- sino que instala a Una batalla tras otra como el título a vencer en la ceremonia de la Academia.
La noche también dejó resultados inesperados. El premio a Mejor Actor fue para Robert Aramayo por I Swear, imponiéndose a dos de los nombres que lideraban todas las apuestas: Leonardo DiCaprio y Timothée Chalamet. Aramayo, además, fue distinguido como Estrella Emergente en la votación del público, redondeando una de las irrupciones más resonantes de la temporada.
En el rubro femenino, la ganadora fue Jessie Buckley por Hamnet, producción que también fue elegida como Mejor Película Británica. Su consagración la posiciona como una de las favoritas para repetir en los Oscar. La derrota de Chalamet resultó particularmente llamativa: tras haber ganado el Globo de Oro y el Critics Choice por Marty Supreme, su tropiezo en Londres deja la categoría de Mejor Actor mucho más abierta de lo previsto.

Otra de las protagonistas de la velada fue Pecadores, dirigida por Ryan Coogler. La película se llevó tres premios: Mejor Guion Original, Mejor Banda Sonora y Mejor Actriz de Reparto para Wunmi Mosaku. Con esos reconocimientos, el film se convirtió en una de las producciones más celebradas de la noche y marcó un hito para su realizador dentro de la Academia británica. Había llegado a la ceremonia con 13 nominaciones, apenas una menos que Una batalla tras otra, y confirmó su peso específico en la temporada.
En contraste, Marty Supreme, que partía como una de las más nominadas, se fue sin premios, convirtiéndose en una de las grandes derrotadas de la ceremonia. En las categorías técnicas, Frankenstein, de Guillermo del Toro, se destacó con premios a Mejor Vestuario, Mejor Diseño de Producción y Mejor Maquillaje y Peluquería. En efectos visuales se impuso Avatar: fuego y ceniza, mientras que el galardón a Mejor Sonido fue para F1: la película.
En animación, Zooopia 2 fue elegida Mejor Película Animada, y en el rubro documental el premio recayó en Mr. Nobody Against Putin. En el apartado de Mejor Película de Habla No Inglesa, la vencedora fue Valor sentimental, del realizador noruego Joachim Trier.
Con este panorama, los BAFTA no solo premiaron lo mejor del cine británico e internacional del año, sino que dejaron una señal clara de cara al 15 de marzo: Una batalla tras otra no solo arrasó en Londres, sino que se posiciona como la gran favorita para conquistar también el Oscar.