Al cumplirse el 50 aniversario del golpe que dio inicio a la última dictadura cívico-militar más sangrienta de la historia argentina, este diario mantuvo una charla con la nieta de Azucena Villaflor De Vicenti, fundadora de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. 

En este marco se recuerda a una de las mujeres más valientes que enfrentó al plan sistemático de desaparición y exterminio de personas por ideología política (1976-1983).  

Se trata de Marilyn De Vicenti, la nieta de Azucena, tiene 42 años. En la actualidad -desde febrero de 2025- se desempeña como directora de Ámbitos de Desarrollo de la Educación en la Provincia de Buenos Aires.  

Marilyn, durante la charla con Tiempo, expresó: «No tuve la posibilidad de conocer a mi abuela Azucena. Porque los militares la secuestraron el 10 de diciembre de 1977 en la esquina de su casa; actualmente, calle Azucena Villaflor y Avenida Mitre». 

Y completó. «Los recuerdos que puedo reconstruir de ella son en base a relatos de mi papá, de mi tía Cecilia y de mi mamá, quien como nuera tuvo una excelente relación con mi abuela».

Una charla con la nieta de Azucena Villaflor, fundadora de Madres de Plaza de Mayo

Un punto de inflexión

También contó que sabe muchas cosas de lo que era su cotidianidad, por conversaciones que tuvo con las vecinas del barrio que conocieron como era su rutina diaria hasta que ocurrió el trágico hecho del secuestro de su tío Néstor De Vicenti y de su novia Raquel Mangin. Fue lo que marcó un punto de inflexión en la vida de Azucena.

Marilyn continuó relatando que desde ese día la vida de su abuela Azucena cambió por completo de la noche a la mañana: «Porque dejó de ser un atípica ama de casa de costumbres italianas y pastas de los domingos para empezar la incansable búsqueda de su hijo». 

Y valoró. «Fue cuando tuvo esa brillante idea, que todas las madres se junten y vayan a la Plaza de Mayo para reclamar la inmediata aparición de las y los hijos de todas ellas que fueron desaparecidos por los genocidas».

«Para mí, que mí abuela sea considerada una de las madres fundadoras de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, representa -enfatizó la mujer- un enorme orgullo y, a la vez, a medida que pasa el tiempo una enorme responsabilidad generacional».
Una familia destruida  

Continuó recordando que su tío y su novia estaban desaparecidos y su abuela secuestrada, que  fue torturada, asesinada, desaparecida y sus restos luego identificados. Explicó que este caso hoy representa una responsabilidad ante la coyuntura política actual y que por eso toma mayor complejidad.

Porque los discursos de odio se encuentran cada día con mayor notoriedad. Y, que no sólo son discursos, sino que también -remarcó- son acciones que ponen en riesgo los pilares fundamentales de la democracia; por la que tanto lucharon y luchan las Madres de Plaza de Mayo.  

Durante el diálogo detalló que su familia está compuesta por su abuela Azucena y su abuelo Pedro De Vicenti, quienes tuvieron 4 hijos y el mayo de ellos es su papá, que se llamaba Pedro Eduardo. Sus tíos Néstor, Adrián «Toto» y su tía Cecilia. 

También contó que sus padres tuvieron 4 hijos, su tío «Toto» 2 y su tía Cecilia tuvo 3. Y explicó que es un claro ejemplo de cómo la dictadura no sólo secuestró, torturó, asesinó y desapareció a más de 30 mil personas, sino que muestra como el árbol genealógico se vio completamente truncado.

Los hijos de Azucena y Pedro son: Silvana, que nació en 1974; Alejandra, que nació en 1977; Eduardo, que nació en 1980 y Marilyn que nació en 1983. La actual directora provincial tiene 2 hijos, Thiago que nació en el 2014 y Sol Victoria que nació en 2024.

Marilyn remarcó: «Reconozco, valoro y me llena de orgullo la incansable lucha que llevaron adelante durante la última dictadura cívico-militar. Hoy la democracia exhibe 42 años en forma ininterrumpida gracias a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo». 

Una charla con la nieta de Azucena Villaflor, fundadora de Madres de Plaza de Mayo

La valiente juventud de los ’70

Continuó subrayando. «Quiero poner en valor la valentía, la generosidad y la grandeza que tuvo esa juventud maravillosa de los ’70; de arriesgar lo más preciado que tenemos, que es la vida. Porque ellos sabían que estaban poniendo en riesgo sus vidas». 

También destacó que a pesar del peligro que corrían siguieron militando e intentando transformar a la Argentina en un país justo y soberano. Marilyn considera que la mejor manera de recordar el 50 aniversario del Golpe Militar y el inicio de la última dictadura más sangrienta de la historia: es rindiendo homenajes a los 30 mil desaparecidos.

La directora provincial enfatizó: «Incluso ante esta coyuntura tan nefasta, el mejor camino es trabajar para construir una alternativa política. Para que en 2027 desde la Casa Rosada las políticas de Derechos Humanos vuelvan a ser ejes centrales de un Gobierno Nacional; que dedique su tiempo a mantener viva la memoria, la verdad y la justicia».

«Necesitamos un Gobierno Nacional que tenga políticas públicas que permitan la construcción de una patria justa, libre y soberana. Los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández fueron -aseguró la nieta- los mejores y dieron ejemplo a seguir». 

Y concluyó: «Si el oficialismo tanto cuestiona la cifra de 30 mil detenidos-desaparecidos, entonces que nos digan dónde están. Porque también queremos saber todo el daño que les hicieron antes de asesinarlos».  

Secuestro y desaparición de Azucena

Azucena Villaflor De Vicenti, buscaba a su hijo Néstor y a su nuera Raquel, recorría Ministerios, Instituciones del Poder Judicial y cárceles intentando dar con ellos. Hasta que un día, Azucena cansada de la terrible situación, propuso hacer algo para que el mundo se entere lo que estaba pasando en Argentina. El 30 de abril de 1977, fueron 14 mujeres las que se reunieron en la Plaza de Mayo, así nació la «ronda de las madres». 

Luego, el 8 de diciembre de 1977, las madres y familiares juntaron firmas y fondos en la Iglesia Santa Cruz, para poder publicar una solicitada, en ese momento, irrumpió un grupo de tareas de la marina y secuestró a diez personas. El operativo fue protagonizado por el represor Alfredo Astiz, culminó con dos secuestros más, la monja francesa Léonie Duquet y Azucena Villaflor el 10 de diciembre del mismo año.

A pesar de los secuestros, la solicitada fue publicada dos días después del terrible hecho, las dos mujeres fueron llevadas a la entonces Esma, les decían «el grupo de la Santa Cruz». Es el nombre de la iglesia donde las madres habían cometido la primera acción para reclamar por sus seres queridos y pedir justicia. Fueron las primeras en presentar los habeas corpus.

Un silencio de misa  

Sin embargo, había un vacío institucional, un silencio de misa. Así descubrieron que el Poder Judicial y todos los organismos dedicados a tratar la problemática eran una mentira y una infamia. Así, las madres empezaban a transitar las oscuras noches dictatoriales.

Azucena era una mujer dedicada a su familia y su casa, ella en su pasado laboral tuvo una experiencia en el sindicalismo, pero estaba muy alejada de esa vida. Pertenecía a una numerosa familia peronista del Conurbano Bonaerense, ideología política que ella compartía.

Pero cuando llegaron sus hijos abandonó toda actividad laboral y pública. Así fue hasta la desaparición de su hijo Néstor, a partir de ese momento la vida de Azucena cambió para siempre, este terrible hecho marcó un punto de inflexión. 

Su idea era que las madres fueran miles -en aquel momento- para reclamar en la Casa de Gobierno por sus hijas, hijos y todos los desaparecidos. Cuando iban a alguna institución del Estado a reclamar les hacían sacar las botas, zapatos, las carteras y muchas veces sufrían vejámenes; bien dictatorial.     

El hallazgo de los restos de Azucena Villaflor

Azucena Villaflor De Vicenti, fundadora de Madres de Plaza de Mayo, fue secuestrada el 10 de diciembre de 1977, posteriormente identificada el 8 de julio de 2005 por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). 

Sus restos fueron enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle, se supo que fue arrojada al mar en los conocidos «vuelos de la muerte». En la actualidad, sus cenizas descansan en la Plaza de Mayo.