La Red Universitaria de Economía Social Solidaria (RUESS) nuclea equipos universitarios de la gran mayoría de las universidades públicas del país, que se dedican a estudiar a la Economía Social y Solidaria (ESS). En el marco de la cuarta marcha universitaria, docentes que participan de la RUESS se expresaron sobre la importancia de preservar a las universidades públicas. De la misma forma, lo hicieron referentes del mutualismo y del cooperativismo dedicado a la educación.
Gonzalo Vázquez es docente de las universidades nacionales de General Sarmiento (UNGS) y Luján (UNLu), y forma parte de la RUESS. En diálogo con ANSOL, advirtió: «Convergen los ataques del Gobierno Nacional al sistema de universidades públicas y a la Economía Social y Solidaria (ESS). Hay una mirada común de desprecio y de intentar borrar del mapa a organizaciones que tienen una lógica diferente al supuesto ideal que maneja el Gobierno».
En el mismo sentido, amplió: «Este Gobierno plantea un discurso público de absoluta estigmatización y deslegitimación de nuestras organizaciones y de cualquier acción del Estado que pueda fortalecerlas. En la RUESS, nos dedicamos no solo a estudiar las formas de economía alternativa, sino que dedicamos a acciones de capacitación y acompañamiento a estas organizaciones».
«Consideramos necesario y posible que se desarrollen, y las universidades públicas trabajan para promover y fortalecer a este sector. Entonces, el conflicto con las universidades públicas y con la ESS no son aislados«, sentenció Vázquez.

Doble amenaza para la universidad y la Economía Social y Solidaria
Bárbara Altschuler es docente, investigadora y directora del Observatorio de la ESS, en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), y forma también parte de la RUESS. «La marcha fue muy importante como lo han sido las otras tres. Un dato muy importante es la sostenibilidad de la lucha, que no se ha dado en todos los ámbitos. Acá, hay una apropiación muy importante a nivel social del rol de las universidades públicas como parte de la entidad de nuestro país«.
«Igualmente, el contexto es bastante complejo. Dentro de los reclamos, el presupuesto es el fundamental. Dentro de eso, hay dos temas que sobresalen: salarios docentes, que perdieron entre un 30 y un 40% de su valor real; y las becas a los estudiantes, que están teniendo muchas dificultades hasta poder llegar a la universidad, ya que hoy son de apenas 35 mil pesos«, alertó Altschuler.
Finalmente, resumió: «La situación es crítica. Hay muchos docentes que han renunciado a sus cargos y estudiantes que están teniendo muchas dificultades para poder seguir siendo estudiantes. Culquier universidad que está en la RUESS nos definimos como espacios académicos territoriales, que buscamos generar iniciativas de extensión, de vinculación con el territorio, y están siendo doblemente amenazadas porque las propias organizaciones están con muchas dificultades para sostenerse; y los docentes necesitamos varios trabajos para sostenernos».

La mirada mutualista
Fabián Brown es director del Instituto de la Economía Colaborativa y la Acción Mutual (IECAM), que a su vez es fruto de la alianza estratégica entre la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM) y la Universidad Atlántida. Ante la consulta de ANSOL, opinó:
«El mutualismo argentino administra servicios de salud, ahorro, proveeduría y educación en cada rincón del país. Para gestionar este volumen con eficacia y transparencia, requerimos de una educación superior robusta. La desinversión en el sistema universitario no solo afecta a las carreras tradicionales, sino que frena la profesionalización de la economía social, un motor que sostiene a millones de familias argentinas«.
En el mismo sentido, Brown continuó: «El mutualismo es una expresión comunitaria profundamente arraigada en el interior del interior de nuestro territorio y como tal, está asumiendo imbricado en el ámbito universitario las consecuencias de la defección del Estado en temas sensibles como la formación de cuidadores de Adultos Mayores y de infancias, que tienen un impacto social directo».
«Nuestra propuesta académica tiene un alcance netamente federal, llevando la universidad a dirigentes y jóvenes del interior profundo, que dinamizan sus comunidades a través de la acción mutual. El desfinanciamiento universitario ataca de manera directa la conectividad, las plataformas de educación a distancia y los programas de extensión, que garantizan que el conocimiento no quede centralizado en las grandes urbes», completó.
Finalmente, expuso: «El Gobierno Nacional insiste en ver a la educación pública como una variable de ajuste o un gasto. Desde la economía colaborativa, demostramos a diario que la educación es la inversión socialmente más eficiente: optimiza recursos, genera redes de contención mutua y crea valor local. La marcha no es un hecho político partidario; es la defensa colectiva de una infraestructura institucional indispensable para que el sector privado y público sigan articulando en beneficio del país».
La voz de las cooperativas educativas
Juan Giménez es el presidente de la Federación de Cooperativas y Entidades Afines de Enseñanza de Buenos Aires (FECEABA). Ante la consulta de ANSOL, apuntó: «Lo que viene sucediendo con las universidades es parte de un modelo educativo del Gobierno Nacional, que empieza por destruir el Ministerio de Educación y remplazarlo por una Secretaría. Viene realizando un desfinanciamiento por goteo de la educación y es de gran preocupación. Hasta 2015, el presupuesto educativo era del 6 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) y hoy está por debajo del 1%«.
«Se ha votado una ley de financiamiento, que luego fue refrendada por el poder Judicial, y ha sido desoído por el Gobierno. Por otro lado, para las escuelas de gestión social, este ataque a las universidades pega hondo en nuestros egresados, que tienen muchas dificultades para poder ingresar a la universidad y que no ven un futuro posible», concluyó.