Desde que comenzó la gestión del ministro de Salud, Mario Lugones, áreas clave responsables de, entre otras cosas, las políticas sobre vacunas sufrieron ajustes. Desfile de nombres y períodos de acefalía.

Ambas pertenecen a la Subsecretaría de Planificación y Programación Sanitaria, que hasta hace unos días también estaba vacante. El viernes último se publicó en el Boletín Oficial el Decreto 326/2026 del Ministerio de Salud, que acepta la renuncia de Manuela Bullo al frente de la Subsecretaría de Planificación y Programación Sanitaria, y designa en su reemplazo a María de las Mercedes Iberó, hasta ahora directora nacional de la Dirección de Abordaje por Curso de Vida.
Bajo su órbita queda también la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), según confirmó a este diario el Ministerio de Salud. Sucede que tras la reforma que implementó a fin del año pasado la cartera de Mario Lugones sobre esa comisión, quitándole autonomía, la CoNain pasó a depender de la DiCEI. O, en su defecto, de la DiNET. Como ni una ni otra tienen titular –algo que también confirmó a este diario el Ministerio- la responsabilidad de la comisión especializada en vacunas recae por el momento en Iberó.
En abril de 2024, a pocos meses del inicio del gobierno de Javier Milei y todavía con Mario Russo al frente del Ministerio de Salud, fue prorrogada la designación de Alicia Florencia Bruggesser en la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles. Había sido nombrada originalmente en 2022. “Desde que se fue Bruggesser, que venía de la gestión pasada, solo hubo un Director por unos meses”, resumen quienes conocen el recorrido de nombres desde adentro.
A comienzos de 2025, en el marco de un “proceso de reestructuración”, Lugones anunció que no se renovarían 1.400 contratos dependientes de su cartera. Fue entonces que la DiCEI se convirtió en noticia. Los despidos alcanzaron al 30% de su personal. Fueron 14 trabajadores desvinculados, sobre un total de 46. A eso le siguió una oleada de renuncias: profesionales que plantearon que no había manera de sostener su tarea tras el desguace. Al poco tiempo se supo de la salida de la titular del área, Lidia Torrado. La médica había sido designada por Lugones tras un período sin dirección.
Era abril de 2025. Recién en agosto se designó formalmente a un sucesor: el pediatra especializado en infectología Alejandro Ellis. Fue designado mediante la Resolución 2352/2025, por 180 días hábiles. El plazo se cumplía en abril de este año. Dio un paso al costado mucho antes.
Medio año después, en febrero de este año, se publicó la Resolución 267/2026, designando al veterinario Gabriel Capitelli al frente de la Dirección Nacional de Control de Enfermedades Transmisibles. Con carácter transitorio y, en este caso, ad-honórem. Como la DiCEI seguía sin titular, el nuevo directivo también quedó al frente de esa área. Ya lo estaba al menos desde diciembre, según había confirmado el Ministerio a este medio. En ese momento quedó además como responsable de la recién degradada CoNaIn.
Capitelli tampoco permaneció demasiado en el cargo. Hasta el mes pasado, por la vacancia en las esas dos direcciones clave, la responsabilidad recaía en Bullo, ahora exsubsecretaria de Planificación y Programación Sanitaria. “La fueron”, contaron trabajadores del Ministerio. Finalmente, la semana pasada se publicó la designación formal de Iberó.
Tanto la DiCEI como la DiNET, bajo la Subsecretaría de Planificación y Programación Sanitaria, dependen de la Secretaría de Gestión Sanitaria del Ministerio de Salud, al mando del médico Saúl Flores. Hombre de Lugones, fue designado apenas asumió el Ministro, en octubre de 2024. En un primer momento, como subsecretario. Luego, en septiembre del año pasado, se convirtió en Secretario de Gestión Sanitaria. Hace unos días también quedó a cargo de la presidencia de la Comisión Nacional de Control de la Resistencia Antimicrobiana (CoNaCRA). Flores integra el equipo de la Fundación Sanatorio Güemes, cuna de Lugones, quien fue fundador y presidente de esa entidad.
La sucesión de recambio de nombres y prolongadas vacancias en un área clave para la gestión de las vacunas se da en paralelo con los reclamos por falta o escasez de dosis tanto de vacunas de calendario como de campañas estacionales, como la antigripal. Las quejas desde distintas jurisdicciones se incrementaron en el último mes; desde entonces hubo envíos que se regularizaron y otros que continuaron en falta.
El argumento que usó el Ministerio para explicar las demoras fueron las demoras logísticas que enfrentó la Organización Panamericana de la Salud (OPS) por la guerra en Medio Oriente. Pero lo cierto es que los reclamos habían comenzado antes.
“Distintas sociedades científicas se han manifestado solicitando una respuesta. Muchas veces esa respuesta es una historia en Instagram diciendo que las vacunas llegaron tarde porque había una guerra. Tenían que llegar en marzo, la guerra empezó en abril. No dan los tiempos. De cualquier manera, es eso: no tenemos la posibilidad de estar preparados para una contingencia. Teníamos que tener stock críticos de vacunas para responder ante situaciones y eso ya no lo tenemos”, advirtió María Victoria Juárez, especialista en vacunas y ex trabajadora de la DiCEI, en una reunión conjunta en la Cámara de Diputados, entre las comisiones de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico; Familias, Niñez y Juventudes; y de las Personas Mayores. Fue la semana pasada, con participación de referentes de los distintos sectores.
Juárez recordó que había estado en esa misma Cámara un año atrás, denunciando el vaciamiento de la DiCEI. “Hace un año y dos meses estuvimos acá, no entendiendo qué es lo que estaba pasando cuando de repente vaciaron la DiCEI. Lamentablemente, el tiempo nos dio la razón. Mucho de lo que sucede es dejar la cáscara de las cosas, pero después adentro no funciona como antes. Los procesos de compra son muy complejos, difíciles de llevar adelante”, dijo sobre los procedimientos para adquirir vacunas.
“Ahora tenemos brotes de tos convulsa, de hepatitis a, de sarampión, un caso de tétanos en una nena de cinco años sin vacuna (…) Nos decían ‘no vamos a sacar ninguna vacuna’. Bueno, por ejemplo, fiebre amarilla ya no hay para viajeros. Y era una vacuna estratégica. Vacuna covid: menores de 12 ya no tienen porque no se compra más. De a poquito se fueron sacando vacunas. La falta de vacunas en tiempo y forma genera poblaciones susceptibles: los estamos dejando más en riesgo”, alertó.
“Los testimonios de hoy demuestran que en la no gestión del ministro Mario Lugones se pasó del ajuste a la destrucción”, dijo el diputado Pablo Yedlin tras el encuentro de comisiones en el Congreso.
En tanto, en las últimas horas el Gobierno nacional formalizó una reestructuración del Presupuesto 2026 que recortó $63.021.299.401 en Salud Pública, con impacto en programas de medicamentos, tratamientos oncológicos y organismos sanitarios estratégicos. El nuevo pase de motosierra implica $500 millones menos para vacunas, entre otros recortes.
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