Los caballitos de mar, ciertas especies de tiburones y organismos que se asemejan a medusas son parte del fascinante universo subacuático que Mar del Plata invita a explorar a través del buceo, una actividad en ascenso que busca sumarse a la histórica identidad de ciudad balnearia por excelencia y revelar una cara del mar muchas veces ignorada por los cientos de miles de turistas que anualmente visitan sus costas.
Uno de los grandes hitos que hubo este año en el mundo streaming fue la transmisión que realizaron investigadores del Conicet de la expedición en el fondo del Cañón de Mar del Plata. Se alcanzó más de 160.000 visualizaciones en diez horas y además obtuvieron un Martín Fierro de Oro.
“La gente piensa que el mar es lo que ve en la Bristol, donde te metés en el agua hasta la rodilla y no ves los pies, pero es mucho más que eso, hay lugares que tienen tres, diez o 12 metros de visibilidad y muchísima vida”, cuenta Carlos Brelles, buzo deportivo.

En Mar del Plata hay varios puntos de buceo: a algunos se llega desde la costa, mientras que a otros se accede en embarcaciones tras largos recorridos; hay ubicaciones para todos los gustos, con fondo de arena o de piedra, y naufragios, barcos hundidos en lugares estratégicos, de los que nacen verdaderos parques subacuáticos.
“A los dos meses de haber hundido el Simbad (barco) no se le veía la chapa, estaba todo recubierto por mejillones”, remarca Brelles, integrante de la ONG Thalassa Buceo, una organización que imparte cursos y participa de proyectos e investigaciones.
Uno de los seis puntos que Mar del Plata ofrece para descubrir el universo subacuático es el Banco de Afuera, el más alejado de la costa, donde se presenta la mayor biodiversidad de la zona y al que se llega tras una navegación de unos 50 minutos desde el puerto; en este sitio solo pueden sumergirse buzos certificados.

Una vez en destino, el escenario es infinito. El horizonte se replica en cada punto cardinal, con olas y más olas, y agua y más agua, y con suerte, en el trayecto, es posible cruzar delfines. Para tirarse al mar, el buzo se para en el borde de la lancha y da un paso hacia adelante, mirando algún punto fijo. Una vez en el mar, espera a que el resto del equipo haga lo mismo.
El capitán de la lancha, quien se queda en superficie, arroja un ancla al mar y la soga es la guía que los buzos utilizarán para descender hasta una profundidad que puede alcanzar los 20 metros y cuya visibilidad varía entre cuatro y ocho metros. Sobre el fondo de arena es posible encontrar escuatinas, una especie de tiburón de aspecto aplanado que se asemeja a las rayas; ctenóforos, individuos similares a las medusas; peces turco y mero, entre más.
La experiencia en el agua es única desde numerosos puntos de vista: además de la cercanía con ese inimaginado mundo subacuático y sus habitantes, el buzo escucha su propia respiración, un hecho involuntario del que ahora es consciente; por otro lado, la inmensidad con la que se encuentra invita a repensarse y a ponerse en perspectiva.
“En el agua, el buzo experimenta la misma sensación de ingravidez que tiene un astronauta. Puede estar boca arriba o boca abajo y, si cierra los ojos, nunca va a poder definir en qué posición está, porque en el agua está neutro”, agrega Brelles. Destaca que es una actividad que se adapta a personas con capacidades diferentes.
También están los bancos del Medio, de Pescadores, Pozo del Tío y Patria, los tres primeros hacia el sur y el último hacia el norte, todos con fondo de arena y donde “conviven corales blandos, besugos, peces guitarra y limón, cangrejos, erizos, estrellas de mar, además de los típicos meros y turcos”, describe.
Otros dos puntos cobran especial relevancia en la costa marplatense, uno de ellos es la escollera Norte, en una zona habilitada para el buceo deportivo, dentro del puerto, y el otro es un parque submarino ubicado en cercanías de la restinga de Punta Mogotes, a unos cinco kilómetros de la costa.

La escollera Norte está destinada a quienes tienen la intención de una primera experiencia en el mar en una inmersión de bautismo. Este es un punto estratégico, porque se llega caminando, la profundidad varía entre cuatro y cinco metros y, además, tiene la particularidad de albergar una colonia de caballitos de mar.
El otro sitio es el parque submarino Cristo Rey, el único arrecife artificial en la provincia de Buenos Aires, que integran cinco barcos: el pesquero homónimo, hundido en 1981 a 30 metros de profundidad; el ruso Kronomether (2014), Simbad (2022); Sirius (2024), y apenas meses atrás el Ribazón Dorine; mientras que hay uno más que está listo para ser hundido.
“Esta es una forma de atraer gente a la actividad y mostrar la otra cara del mar”, cuenta el instructor de buceo.
Respecto de la visibilidad del agua, Brelles explicó que varía “de medio a 12 metros, pero en estos dos puntos como se hace un buceo muy estático, buscando cosas chicas y fijando la vista muy de cerca, no importa si no se llega a 12, pero la cosa cambia en los bancos, porque en esas inmersiones la idea es recorrer y observar algún accidente geográfico”.
Por lo general, los mejores meses para bucear en Mar del Plata son de septiembre a noviembre y de marzo a mayo. En invierno, la temperatura del mar promedia los 8°C y se bucea con traje seco, que proporciona un aislamiento infranqueable, mientras que en verano se usa un traje 7 milímetros, recomendado para temperaturas inferiores a los 15°C, pese a que varía entre los 20 y 22°C.

Además de Mar del Plata, se practica buceo en Las Grutas, en Río Negro; Puerto Pirámides, Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia, en Chubut; y Ushuaia, en Tierra del Fuego.
Brelles repite que no hay que dejarse llevar por lo que se ve en la superficie y destaca que después de bucear en Mar del Plata, con sus condiciones climáticas y oleaje, la persona está preparada para hacerlo en cualquier parte del mundo.
“La primera gran sensación que se tiene en el agua es la de neutralidad, no hay gravedad, el cuerpo no pesa. Es una sensación única, que se vive buceando o en el espacio”, cuenta el instructor. “Como no es nuestro medio los sentidos son otros. No podés hablar y vale más una mirada o un apretón de manos que cualquier otra cosa”.
Y añade, “estás en un medio que no es el tuyo, algo que sólo se experimenta cuando estamos adentro de la panza de nuestra mamá, en un sentido es como volver a lo más esencial”, reflexiona.
Las recomendaciones para bucear en Mar del Plata
Elegir una buena operadora de buceo es una de las claves para emprender esta aventura subacuática.
Recomiendan no tomar nada para evitar náuseas, sobre todo si es la primera vez. Brelles afirma que “es mejor tener la experiencia y después evaluar si la próxima inmersión amerita tomar alguna pastilla, sin perder de vista que muchas de ellas adormecen”.
Cada vez que se bucee, hay que tratar de salir con gente que sienta que la va a pasar bien y que le genere confianza, además de constatar la certificación de la operadora. Respirar relajadamente durante el buceo y moverse lentamente. Si se trata de un bautismo, el debutante no deberá preocuparse en absoluto, dado que el instructor lo trasladará durante el recorrido. Además, mientras más relajado se encuentre, menos aire consumirá en cada respiración y el gas del tubo rendirá más tiempo. El promedio de la inmersión es de una media hora. «
Chubut y dos puntos de buceo
Puerto Pirámides y Comodoro Rivadavia invitan a amantes del buceo a vivir experiencias en aguas cristalinas, con una rica biodiversidad marina y paisajes submarinos.
Puerto Pirámides llama la atención por sus importantes formaciones de acantilados. Este pueblo turístico ostenta aproximadamente 13 puntos de buceo, para buzos avanzados y principiantes.
Hacia el sur, por la RN 3, a 530 kilómetros de Puerto Pirámides, Comodoro Rivadavia sorprende a los visitantes con sus impresionantes paisajes submarinos y su rica vida marina, una vez que se atraviesa la costa escarpada y se zambulle en las aguas cristalinas. La profundidad varía, si se trata de un buceo desde la costa el rango es de 3 a 20 metros, mientras que embarcado hasta 30; la visibilidad también. Comparte la misma temperatura que Puerto Pirámides.

Ushuaia: la experiencia de buceo en el Fin del Mundo
Ni las temperaturas extremas, ni los vientos, ni las corrientes marinas desaniman a buzos locales y extranjeros que desembarcan exclusivamente en Ushuaia con el desafío de explorar en el punto más austral de Argentina.
Debajo de la superficie del canal de Beagle, en el encuentro de las aguas de los océanos Atlántico y Pacífico, bosques submarinos de una especie de alga parda gigante, de una altura de entre ocho y 12 metros, construyen un ecosistema complejo que atrae a todas las especies de fauna marina de la zona y que invita al buzo a ser parte de esa alucinante postal.
Son alrededor de siete los puntos habilitados para inmersiones, algunos de ellos tienen sus partidas en la costa, adonde se llega caminando, como Los Cauquenes, frente al hotel; dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego, en bahía Ensenada; y también debajo de la fábrica Renacer.
Para combatir el frío los buzos utilizan trajes secos, que brindan aislamiento térmico regulado por el propio buceador y que permiten sumergirse sin mojarse.

Las Grutas: conocer el lado B de sus imponentes acantilados
Enclavada en la provincia de Río Negro, sobre el golfo San Matías, esta localidad cautiva por sus imponentes acantilados y las formaciones rocosas que crean paisajes de película, que son tan disfrutables desde la superficie como desde las profundidades marinas, donde se presentan con pasadizos y recovecos.
Gracias a las temperaturas cálidas del agua que rodea Las Grutas, es habitual observar corales, arrecifes naturales, peces tropicales, pulpos, rayas, estrellas de mar y distintas algas, lo que imprime un colorido especial a cada punto, con una visibilidad media de entre ocho y diez metros, y en las mejores condiciones puede alcanzar los 15.
Los puntos de buceo de Las Grutas no se limitan al parque, dentro de la cercanía existen otros, como La Salvadora, La Escondida e Isla Mejillón. Elegir en qué meses viajar a Las Grutas para bucear dependerá de lo que cada persona pretenda de la experiencia.

Puerto Madryn, la capital del buceo
Además de por su belleza costera, Puerto Madryn también se distingue por ser Capital Nacional de Buceo, gracias a la inmensa diversidad de vida marina que albergan las aguas de su golfo, a la transparencia de su mar y a una amplia oferta de excursiones, que contempla, además, la posibilidad de interactuar con lobos marinos.
La ciudad ostenta alrededor de una quincena de áreas de inmersión, entre las que se destacan cinco naufragios y cinco parques subacuáticos, que se clasifican en artificiales, creados a partir de objetos hundidos con la finalidad de inducir el nacimiento de vegetación y que atraiga peces. Algunos de estos espacios pueden alcanzar hasta 30 metros de profundidad. Además, ada Semana Santa, Puerto Madryn es escenario del Vía Crucis Submarino, uno de los eventos religiosos de mayor relevancia del país,

Las claves para bucear
No tomar nada para evitar las náuseas si es la primera vez que se bucea.
No bucear con el estómago vacío.
Bucear con instructores que generen confianza y gafas y gorro.
Toalla y ropa de abrigo para el regreso.
Respirar relajadamente y realizar movimientos lentos.
Mientras menos aire se consuma, más tiempo se podrá disfrutar en el agua.