Medio año después del lanzamiento del disco Quiero que lo que yo te diga sea un arma en tu arsenal, Winona Riders lanzó 0%, su quinta placa, en la que la banda plasma una suerte de “soundtrack de todo este momento apocalíptico que estamos viviendo”, según define el cantante y guitarrista Ariel Mirabal Negrelli.
“Tal vez, cuando sacamos el cuarto disco estábamos con la cabeza en otras cosas. Pero, de octubre a acá, pasó de todo. Todas nuestras vidas se vieron afectadas: desde la guerra hasta lo que está pasando en el país. Yo lo resumo a vivir con la incertidumbre de no saber si va a caer una bomba en el Abasto en cualquier momento. Eso nos está averiando la cabeza”, explica el músico en diálogo con Tiempo.
Más allá del cambio de tesitura en las líricas, esta nueva producción emerge como una continuidad sonora de su antecesora, a través de sus bases rockeras bañadas de distorsión, su prepotencia tímbrica y sus sutiles coqueteos con el techno y el dub, al punto que el propio artista identifica a ambas como “primas”.
“Al otro día de que salió el disco anterior entramos a grabar este. Después, como tocamos mucho y estuvimos de gira, el proceso de mezcla y todas esas cuestiones se fueron pateando. Entonces decidimos tomarlo con calma y no apurarnos en sacarlo. Fue la mejor decisión porque salieron cosas nuevas y entraron temas nuevos también. Cada disco tiene un sonido característico, pero estos son medio primos”, detalla Mirabal Negrelli.
La banda oriunda de Morón, que completan el guitarrista y cantante Ricardo Morales, el percusionista Gabriel Torres Carabajal, el baterista Francisco Cirillo y el bajista Santiago Vidiri, es reconocida por contradecir absolutamente todos los usos y costumbres de la industria musical.
Ya sea por su desarrollo estilístico como por la extensa duración de sus presentaciones, que sumergen a la audiencia en una narcótica atmósfera, Winona Riders lleva a cabo, sin proponérselo, una verdadera cruzada contra las formas establecidas. Esta vez, la urgencia artística permitió el desaconsejable desafío de lanzar dos discos con apenas seis meses de diferencia.

En una extensa charla con este diario, su principal vocalista y guitarrista brindó detalles de 0%, cuestionó cierta ausencia de rebeldía entre sus colegas y lanzó sus lúcidos dardos contra el establishment musical.
-Decías que sus vidas se vieron afectadas por la situación actual, tanto a nivel mundial como nacional. ¿Cómo decidieron reflejar esta sensación en su obra?
-A mí me pasó que sentí la necesidad de darle provecho a la virtud que tenemos de tener un micrófono en la mano y que un montón de gente nos escuche. Para mucha gente, tu voz es oro y no me daban ganas de hablar de drogas y de diversión, lo cual tampoco está mal, sino nos volveríamos locos. Ya en el disco anterior me incomodaba un poco estar hablando de cosas un poco más banales. La verdad es que no es divertido ni fácil hablar de estas cosas, pero tiene que hacerse. Veo a mi alrededor y las bandas colegas tampoco están diciendo mucho. En momentos crudos, me gusta decir las cosas sin metáforas.
-Ese clima que describís también lograron reflejarlo en el aspecto musical, con un sonido rabioso y opresivo. ¿Lo pensaron de esa manera?
-Es el estilo que siempre nos gustó. Va de la mano también con esto de querer sacar la bronca que uno tiene dentro, pero siempre nos tiramos más por ese lado de lo más crudo de lo crudo, como Los Stooges, por ejemplo. Casualmente, va bien con toda la bronca que tenemos acumulada. Incluso, los temas más tecnos tienen mucho de eso. Es como una especie de grito de guerra con luces y bola de boliche arriba. Lo digas en el idioma que lo digas y le pongas el sonido que le pongas, la actitud de rebelarse es algo que llega de todas formas.
-En el disco también hay muchas referencias a la postura crítica que tienen respecto de la industria. Un título como “El rock and roll está matando mi rock and roll” es más que elocuente. ¿Hay alguna situación en particular que les genere esta sensación?
-Es cierto que es un tema que se toca mucho en el disco. Tal vez, el tema más explícito es “Lisas y rayadas”, que describe un poco lo que sentimos nosotros cuando empresas o sellos del mainstream quieren acercarse de una forma un poco falsa, como nos ha pasado a nosotros. Lo único que quieren es algo que es característico del sistema: agarrar cualquier acto de rebeldía o movimiento puro y usarlo a su favor para terminar exprimiéndolo. Hacer un producto de todo y terminar matándolo. Ahora salís a la calle y hay un cartel enorme de Spotify que dice: “¿Qué es el under?”. Una paradoja lo que plantea, ¿no? ¿Quién llamó a Spotify? Se quiso meter y le abrieron la puerta.
-¿Sentís que el avance de las redes y el desarrollo de la tecnología brindan mejores herramientas para pelear contra esto o sigue siendo una lucha desigual?
-Ambas cosas. Es desigual porque el sistema sigue siendo el mismo, sea un celular, una radio o lo que sea. Para mí está bueno usar el sistema a tu favor, estar dentro, que de hecho es de lo que habla también “Lisas y rayadas”. “Lisas y rayadas, emboco para ganar, autoboicoteando mi paso en la industria” (recita). O sea, estamos jugando el juego. Cada uno tiene su palo y está en la mesa. No sé si queremos embocar todas las lisas para ganar. Hay que embocar también rayadas como para no terminar siendo parte del mainstream. Para mí, el sistema es peligroso, pero hay que saber usarlo. Es un aprendizaje de todos los días. Cada día van pasando cosas y está bueno estar pillo para que no te duerman.

-El camino artístico elegido por ustedes conserva el espíritu original de lo que era el rock como movimiento. Por otra parte, algunas personas sostienen que el trap o el llamado género urbano es el nuevo rock. ¿Dónde encontramos hoy al rock?
-Yo coincido 100% con ellos. El trap es lo más punk que pasó en el país últimamente. Es gente que no sabía nada de música, tenía un programa en la compu e hizo con lo que tenía lo que pudo. No tenías que ser músico, no tenías que saber tocar. Algunos trap hablan de tomar “clona”, pero Los Ramones también decían “quiero oler pegamento”. Hay otros temas que bajan una línea más social. Respecto de las etiquetas y esas frases del tipo “revivieron el rock”, “volvió el rock” o “vienen a salvar el rock”, no nos importan. La gente pone una expectativa en vos que nunca le pediste. ¡Que se pierda el rock! ¡Ya fue! Si se tiene que perder, que se pierda. A nosotros siempre nos gustó este estilo de música y hacemos lo que sentimos.
-Volviendo al disco, su nombre fue extraído del último de los 13 tracks, que es, curiosamente, un tema que oficia de bálsamo frente a tanta prepotencia sonora. ¿Por qué decidieron llamarlo así?
-Teníamos este tema que hizo Fran, el batero, hace un montón y venía dando vueltas. Le agregamos algunas cosas y queríamos meterlo en el disco. No pensamos de antemano que iba a cerrarlo, pero probamos ese orden y quedaba bien. Con eso vas armando un concepto y termina teniendo todo el sentido del mundo. Después de todo lo que pasó antes, el disco tenía que terminar así, no podía ser de otra forma. No teníamos nombre y, en un momento, fue como: “Claro, se tiene que llamar así”. Suena a 0%. Ya está. Se te acabó toda la batería de la vida. Lo podés llevar a cualquier situación que se te ocurra. Puede ser desde una droga bajando hasta estar al 0% con la vida por todo lo que está pasando. Cada uno le puede dar su impronta.
-Sacaron dos discos en seis meses. ¿Ya hay un proyecto de nuevo disco?
-Mi cerebro está totalmente exprimido. En estos dos discos dejé todo. Tenemos ideas, pero no queremos apurarnos. Nos vamos a tomar todo el tiempo que sea necesario para hacer algo totalmente distinto de lo que hicimos. Tengo como premisa volverme loco, llevar mi cabeza a un lugar que me incomode por completo para hacer algo bien. Pero quiero doblar la apuesta. Sacar algo que realmente sea innovador para lo que es la banda. «
En vivo
22 de agosto, en Unione e Benevolenza (CABA).
28 de agosto, en El Galpón (Hurlingham).
Del 22/11 al 2/12 se presentarán en Dublín, Londres, París, Berlín, Copenhague, Barcelona, Donostia/San Sebastián y Madrid.
O% – Winona Riders
- «Adiós (A Dios)».
- «Lisas y rayadas».
- «La letra chica».
- «Prueba y error».
- «El rock and roll está matando mi rock and roll».
- «Genesis».
- «Media vida».
- «¡Nuevos hechos emergen!»
- «Yo no disparo, soy la bala».
- «Cosas que no puedo contar».
- «Santo sagrado de las traiciones».
- «Winona bootlegs».
- «0%».
Después de Obras
La gira nacional que encara en estos días Winona Riders, la cual se extenderá al menos hasta julio y llevará a la banda a puntos tan diversos del país como Rosario, Córdoba, Santa Fe, San Miguel de Tucumán, Santiago del Estero, Jujuy y Salta, y se prepara para retomar el conurbano bonaerense y Buenos Aires, es comparable al regreso a la casa materna, según Ariel Mirabal Negrelli, luego de la maratón de cuatro horas en Obras y las presentaciones en Europa del año pasado.
“Después de Obras, necesitábamos volver a los reductos chicos porque es de dónde venimos. Es como ir a la casa de tu mamá. Podés ir a lugares grandes y tocar en súper escenarios, pero volvés a la casa de tu mamá y sabés que vas a comer bien y estar cómodo”, graficó el músico.

-El show de Winona Riders en Obras ya se convirtió en un mito por su duración. A más de un año, ¿qué balance hacen de esa noche?
-Obviamente, fue una experiencia tremenda. Todos los días que pasan pienso en eso. En parte, también fue una estrategia para poder salir a tocar afuera. Un Obras bajo el brazo es una buena carta de presentación ante los promotores de afuera. Lo que tuvo Obras, además, es que fue una noche en un escenario grande para nosotros, porque solo habíamos estado en festivales.
-¿Cómo encaran un festival cuando acostumbran a dar shows largos?
-No nos gusta porque nos corta las piernas, pero es parte del juego. No nos sentimos cómodos pero está bueno desafiarnos a nosotros mismos. No siempre hay que estar cómodo.
0% combina distorsión, rock crudo y pulsiones electrónicas.
«No siempre
hay que
estar
cómodo. Está bueno desafiarnos a nosotros mismos».
«El sistema quiere agarrar cualquier acto de rebeldía y usarlo a su
favor para terminar exprimiéndolo».