Yamile Burich presenta oficialmente Argentas, su undécimo álbum. Esta vez también firma letra y música —excepto “Me voy quedando”, del Cuchi Leguizamón, y “The Nearness of You”, de Connee Boswell y Hoagy Carmichael— en un trabajo que cruza jazz, bebop y música latinoamericana.

“Lo están imprimiendo, porque me lo editaron por el Club del Disco, en Barcelona. Y va a salir en vinilo el resto de la música”, explica sobre la decisión de publicar, por ahora, solo cuatro temas en plataformas. Los once que componen el disco —resolución de la propia Burich, también productora, para celebrar su onceavo lanzamiento— recién podrán escucharse completos “a mediados de año, cuando salga el álbum con un librito con todas las letras; por ahora esa es la idea de la discográfica”. No lo dice sin cierta frustración: le “gustaría compartirlo en Spotify, así lo puede escuchar más gente”. Igual apuesta a que la exclusividad dure poco: “Creo que en un par de meses se va a largar todo en plataformas. Obviamente quiero que esté ahí”.

Burich compone en piano, su primer instrumento. “Pero el saxo es mi instrumento”, aclara, aunque en el disco también toca clarinete y flauta. La novedad de Argentas —las canciones con letra— no es tal. “Desde el día cero, todos mis temas tienen letra. La melodía me viene desde la palabra. Siempre compuse así, pero como toco el saxo los grababa instrumentales. Hasta que en un momento quise hacerlo. Lo craneé mucho, esperé bastante. Por ejemplo, ‘Blackjack’: ahora tiene letra”.

Yamile Burich presenta "Argentas" y desafía al jazz desde adentro

Mientras empieza a proyectar un disco de tango —“quiero mezclar algunos temas propios con Eladia Blázquez, Gardel, Troilo, Pugliese, Fresedo”—, armó una banda integrada solo por mujeres para la presentación en La Tangente. “Somos un sexteto: Ornella Lara, Juana Gramigna, Emi Gerez, Carolina Cohen, y estoy esperando que confirme Milagro Caliba”. No lo plantea como una consigna: “En los últimos años elegí tocar con mujeres porque me salió. Encontré músicas con las que conecté. Me gusta la comunión, la química que se da. Argentas tiene algo de esa energía, aunque no quiero etiquetarlo. Se dio así. Y me gusta”.

La aclaración no es casual. “El otro día, en Tigre, pusieron ‘jazz femenino’”, cuenta, todavía irritada. “Y es un tema tener que explicarlo todo el tiempo. Vos ves la programación en Thelonious o en Virasoro: son todos grupos de hombres. Y nadie pregunta por qué. Pero si yo quiero tocar con Pia, me lo cuestionan. ¿Qué más van a cuestionar? Ser mujer en esto no es fácil. Y además tocar bebop, hacer lo que una quiere. Lo difícil es plantarse como líder. Te cuestionan todo: si pongo congas, si no, si toco jazz con bandoneón. Igual, a mí me divierte. La música es un juego y no quiero que deje de serlo”.

El punto le toca de cerca. “Yo toco jazz, soy música de jazz, amo el jazz. Me encanta estudiar solos. Pero no estoy en los años 40”. En otros géneros, dice, no pasa lo mismo. “Los Piojos fue lo mejor de mi vida, tocar con ellos fue hermoso. El problema es el ambiente del jazz, que es muy machista. Hay pocas mujeres instrumentistas, más allá de las cantantes acompañadas por hombres. Hay cierto rechazo. A veces lo comparo con el fútbol: incluso más retrógrado que el tango”.

Yamile Burich presenta "Argentas" y desafía al jazz desde adentro

Tal vez también influya lo que pasa en escena: al verla en vivo, la sensación es que Burich y su saxo ocupan todo el espacio. “Yo hago lo que amo —dice, sin pedir permiso—. Es una necesidad. Tengo música todo el tiempo en la cabeza. Me desborda. Necesito hacerla”.

La fecha del 29, de hecho, apareció de rebote: se cayó un show en Misiones. “La economía del país es un bardo. Todo está en el mainstream y después hay un abismo. Para los artistas independientes no hay lugar. Yo misma pegué carteles en Chacarita, hice stickers. Y está bien: es mi vida, mi deseo. No se puede vivir sin deseo y sin pasión. Si no, no tiene sentido”.

En ese marco, Argentas funciona como registro. “Es una foto del momento”, dice. También, como aprendizaje. “Estoy aprendiendo a ser productora. A elegir, a escuchar, a saber qué quiero y qué no. Y a decir que no”. Eso implica revisar todo: “Desde lo económico hasta lo musical. La tapa, el diseño, los colores. Es jazz, pero cantado en español, con canciones propias. Entonces aparecen preguntas todo el tiempo: ¿pongo percusión?, ¿toco flauta?, ¿cómo arranca?, ¿qué pasa acá?”. La síntesis, otra vez, es práctica: “Producir en todos los sentidos”.




¿Cuándo?

Yamile Burich adelanta Argentas. Miércoles 29 de abril en Honduras 5317 (CABA).