Según se supo ayer, el autor de El Aleph engordado, Pablo Katchajian, a quien María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges por considerar que su libro era un plagio, fue procesado por defraudación  y se le dictó un embargo por 30.000 pesos. El Centro PEN Argentina fue la primera institución en criticar el fallo a través del siguiente comunicado:

“Ante el procesamiento de Pablo Katchadjian por el Juzgado de Instrucción Nº 3 que tipifica como delito de “defraudación” tomar un texto preexistente para intervenirlo con fines literarios, el Centro PEN Argentina deplora que tal procedimiento artístico se haya judicializado.”

“Sin abrir juicio sobre el resultado o pertinencia del procedimiento realizado por Pablo Katchadjian, lo que se afirma es su derecho como artista para llevarlo a cabo sin someterlo a un control policíaco o jurisdiccional. El hecho artístico, por definición, conlleva la posibilidad de explorar los límites de su propio campo de creación. Castigarlo de modo desproporcionado, y mediante un dispendio de la actividad jurisdiccional del estado, solo desnuda un afán disciplinador que nada tiene que ver con la justicia o la defensa de los derechos del autor presuntamente ofendido.”

“Podemos comprender el desagrado que el experimento intentado ha generado en quienes son los administradores y custodios de la obra de Jorge Luis Borges, escritor que merece todo nuestro respeto y consideración. Podemos participar en una polémica sobre su pertinencia o valor. Lo que no podemos dejar de señalar es que cuando las cuestiones artísticas intentan dirimirse en los tribunales derivan en conclusiones tan alejadas de la justicia como de la libertad de creación.”

Según consta en la página web de la institución, el Centro PEN Argentina es la rama local de PEN Internacional, la más grande y antigua asociación de escritores mundial. Aboga por el principio de la libre transmisión de pensamiento dentro de cada país y entre todos los países; ya que considera que “la literatura no conoce fronteras y debe mantenerse como una divisa común”. Sus miembros se comprometen a oponerse a cualquier forma de supresión de la libertad de expresión en el país y en el mundo.

PEN se constituye como observatorio y propiciador del libre ejercicio de la literatura y la prensa en todas sus variantes y formatos. Es una comunidad mundial de escritores representada por más de 25 mil socios. Cuenta con 149 centros en más de 100 países.

La filial Argentina fue fundado el 8 de abril de 1930, presidido por Manuel Gálvez. En 1936, el PEN Club de Buenos Aires fue anfitrión del XIV Congreso Internacional de los PEN Clubs, el primero fuera de Europa.En el año 2014, tras la visita de John Ralston Saul, presidente de PEN Internacional, a la Argentina y el pedido de darle un nuevo impulso a los Centros PEN de latinoamérica, se produjo una renovación que llevó al armado del Centro PEN Argentina. A partir de entonces, Luisa Valenzuela preside la asociación con la intención de crear “una hermandad de escritores, apolítica, donde conviven los diversos intereses personales.

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