«Cuando tenía siete años, me saqué la remera para festejar un gol”, escribió hace un tiempo Cape en sus redes sociales. Hoy, confiesa que aquella es su mejor anécdota y que le sirve como carta de presentación.

Cape -quien pide ser mencionade con el pronombre “elle”- es de Racing gracias a su papá y siempre estuvo vinculade al club. Durante su infancia, ir a Avellaneda fue su plan de domingo: asado, pileta, amigos. Desde su adolescencia, ir a la cancha es un ritual que tiene junto a sus hermanos. Sin embargo, recién ahora puede sentirse elle dentro de la institución.

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Esta semana, Racing le entregó el carnet “Activo X” que refleja su identidad de género autopercibida. Fue la segunda persona en recibir una credencial de acuerdo a su identidad autopercibida, en los clubes argentinos. El primero, Naimid Cirelli, el 20 de abril pasado.

“Varias personas me compartieron la noticia de Naimid para incentivarme a que yo hiciera lo mismo, pero pensé que en Racing no me iban a dar bola. Mande un mail al departamento de Socios y también pregunté en la agrupación Racing Feminista si esto era posible. A las 48 horas generaron en el club la categoría nueva”, cuenta.

Cape tiene 31 años. El año pasado, en diciembre, hizo el cambio de documento porque el anterior no reflejaba su identidad de género. Una vez que lo tuvo, notó que algo similar le ocurría con su carnet de Racing. Tenía una foto con la cual ya no se sentía identificade y, junto a su nombre, la inscripción “Activo F” que no coincidía con la X que aparecía en su documento.

“Racing es sinónimo de familia, es sentido de pertenencia. Es mi familia la que está reconociendo mi identidad. Es mi club el que ahora está diciendo, a través de esta acción tangible, que existen más identidades”, dice.

Foto: Diego Diaz

Cuando Vélez ganó la Copa Intercontinental en Japón en el ‘94, Naimid tenía 3 años. El día que el equipo dio la vuelta olímpica en el José Amalfitani, su papá lo llevó a la cancha para que festejara junto al resto de los hinchas.

Naimid, que tiene 31 años y pide ser mencionado con el pronombre masculino, creció en Liniers y durante su infancia fue socio de Vélez, donde practicaba voley e iba a la pileta. Además, asistía a un colegio al que concurrían  muchos jugadores de la Reserva. Sin embargo, el día que se acercó al Departamento de Género para tramitar su carnet que lo reconociera como una persona no binaria, sintió que debía demostrar que era hincha de Vélez.

“Llevé el carnet de socia de mi abuela Aída y les dije también que mi bisabuela Florencia recibió un diploma como socia vitalicia”, dice..

Durante la cuarentena, Naimid comenzó su proceso de transición de género como una persona no binaria. Durante esos días, al mismo tiempo, quiso volver a hacerse socio de Vélez después de estar años alejado del club.

Cuando entró a la web para asociarse, notó que en el casillero de “Sexo” había solo dos opciones: femenino y masculino. Faltaba la opción con la cual Naimid se sintiera identificada. Así que decidió escribir al departamento de Género del club. Luego de varios intercambios y de algunas trabas, se abrió un proceso que duró siete meses hasta que ,en abril pasado, a Naimid se le entregó su carnet.

“En mi proceso de reconocerme, también se despertó todo lo que significa Vélez para mí: es mi familia, es mi territorio, es la historia de mis abuelas, de mis papás..Todo lo que me pasa con Vélez siempre estuvo ahí, pero lo tenía reprimido porque mi relación con el club nunca vino del lado futbolístico. El carnet es el derecho al disfrute y a poder nombrarnos dentro de estos espacios”, confiesa.

A diez años de la aprobación de la Ley de Identidad de Género, y en la semana en la que por primera vez un censo reconoció a las personas no binarias en Argentina, Naimid y Cape coincidieron sobre la importancia en que el reconocimiento de su identidad provenga del club del cual son hinchas. El deporte y los clubes forman parte de la construcción de la identidad de las personas. 

“Hay muchas instituciones donde uno puede tener ese reconocimiento, pero en la construcción de la identidad, de lo colectivo, que el reconocimiento sea por parte de Vélez para mí significa el reconocimiento de mi barrio, de ese espacio que para mí es mi familia”, señala Naimid.

En los últimos años, gracias a la lucha de los movimientos, se hizo presente que las mujeres y las diversidades quedaban excluidas de las narrativas hegemónicas, y cuando lo hacían aparecían desde lugares sexualizados o estereotipos asociados a lo femenino. “El fútbol construyó una retórica del aguante donde los hombres se constituyeron en franca oposición a las mujeres y a los homosexuales, vinculados con los rivales, a los que hay que someter. Esto tendió a invisibilizar y violentar las identidades que no se adaptaron a esta norma de masculinidad”, señala Julia Hang, doctora en Ciencias Sociales de la Universidad de La Plata. 

La entrega de carnet por parte de Racing y Vélez, el reconocimiento de ambos clubes a la identidad de género autopercibida, permite dar visibilidad a que estas identidades que siempre estuvieron en los clubes pero fueron invisibilizadas desde la narrativa hegemónica.

Como dijo Naimid: “Cape ya era parte de Racing y construía muchas cosas ahí adentro antes de que se la reconociera. Las identidades están en las canchas, lo que no hay es una visibilidad y eso significa un ejercicio de violencia. La entrega del carnet es un terreno ganado. Hacer estas acciones es dar lugar a que esto también son Racing y Vélez. El carnet es el derecho al disfrute y a nombrarnos en estos espacios”.