En el Maracaná, de visitante, Corinthians intentará esta noche la remontada ante Flamengo (2-0) para meterse en la semifinal de la Copa Libertadores. Mañana, pero de local en Córdoba, Talleres buscará torcerle el brazo a Vélez (3-2). Y Palmeiras recibirá a Atlético Mineiro después de empatarle 2-2 en la ida. Palmeiras y Corinthians son líder y escolta del Brasileirão. Palmeiras (Abel Ferreira), Corinthians (Vítor Pereira) y Talleres (Pedro Caixinha) son dirigidos por entrenadores portugueses. Dos, incluso, ganaron las últimas tres Libertadores: el bicampeón Palmeiras con Ferreira (2021 y 2020), y Flamengo, luego de 38 años, con Jorge Jesus (2019). Fruto de un mix de maestros formadores, organización como método, estudio universitario y factor Mourinho -y lejos de ser una moda-, son la cresta de una ola que llegó a Sudamérica.

Hasta junio, Flamengo también era dirigido por un portugués (Paulo Sousa). Y hasta septiembre, a Athletico Paranaense, que definirá el jueves el pase a semi con Estudiantes en La Plata (0-0), lo entrenaba António Oliveira, también de Portugal, hoy en Cuiabá. Caixinha, en cambio, es el primer DT portugués en el fútbol argentino. En Brasil sitúan el punto de quiebre en el histórico 7-1 ante Alemania en el Mundial 2014. Desde entonces, llegaron portugueses, argentinos y hasta españoles. Antonio Mohamed fue despedido de Atlético Mineiro antes de los cuartos de final de la Copa. Estudiantes eliminó en octavos a Fortaleza, entrenado aún por otro argentino (Juan Pablo Vojvoda). “En esa crisis del fútbol brasileño empezó a cuestionarse la calidad de los técnicos locales, pero fue un proceso lento hasta la llegada de los extranjeros. Para los portugueses es más fácil la adaptación y la enseñanza a los jugadores brasileños. A Jorge Sampaoli le fue bien en Santos y Atlético Mineiro, pero sus problemas de relacionamiento no le permitieron seguir en Brasil”, dice Daniel Mundim, periodista en Globo Esporte. En los últimos 13 años, sólo dos entrenadores brasileños dirigieron en las cinco ligas top de Europa: Luiz Felipe Scolari (Chelsea) y Sylvinho (Lyon). Scolari, actual DT de Paranaense, duró ocho meses en la Premier League. Sylvinho, poco más de cuatro en la Ligue 1.

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En el presente Brasileirão hay un cuarto entrenador portugués: Luís Castro (Botafogo). No hay recetas triunfales -se trata de fútbol-, pero sí una tendencia en busca del “conocimiento científico” que no sólo se comprende a partir del 7-1 de Alemania en 2014 o de la lengua en común entre Brasil y Portugal, país colonizador hasta la independencia en 1822. A pesar de ser el 15º más poblado de Europa, Portugal es el cuarto país que más técnicos forma después de España, Alemania e Italia. Después del éxito de José Mourinho, único entrenador campeón de la Champions (Porto e Inter), la Europa League (Porto y Manchester United) y de la nueva Conference League con la Roma, los 10 millones de portugueses, ironizan, quieren ser técnicos. Luís Cristóvão, periodista y analista de juego, dice que es habitual que “un trabajador portugués” llegue a otro país y se adapte y desarrolle su profesión, porque “son los rasgos del pueblo luso ante la adversidad y la necesidad de emigrar para crecer”. Y explica, ya en la cancha, el fenómeno de los entrenadores portugueses en Brasil.

-El caso de Jorge Jesus, que gana la Copa con Flamengo en 2019, abre una puerta: el entrenador portugués como una solución -dice Cristóvão-. Se los empieza a ver como ganadores, como “milagros”, aunque no es así. Muchos pasaron sin ningún suceso. Portugal tiene una escuela de entrenadores de matices muy diferentes. Jesus, hoy en el Fenerbahçe de Turquía, es más ofensivo. Luís Castro, de Botafogo, de un juego más lento. Ferreira es el más próximo al DT portugués: más defensivo y contextual en la adaptación a los rivales. Si imponen una disciplina táctica, es la de Europa, donde la táctica del entrenador reina por encima del talento del jugador, mientras en Sudamérica todavía muchas veces el talento se sobrepone a la táctica colectiva. Pero esa disciplina y esa capacidad organizativa beneficiaron mucho a Flamengo y Palmeiras.

El componente de la formación académica comenzó a finales de los 70 y principios de los 80 en la Universidad Técnica de Lisboa. De ahí egresó Carlos Queiroz, entrenador campeón con Portugal de los Mundiales Sub 20 1989 y 1991, el último con la generación de Rui Costa y Luís Figo. En el claustro del Instituto Superior de Educação Física (ISEF), Jesualdo Ferreira creó una cátedra de juego, basada en la capacidad de absorción de los conocimientos del fútbol de las calles. Lo contrató la Federación Portuguesa. Vítor Frade, antiguo colega de Jesualdo Ferreira en el ISEF, hizo lo propio en la Universidad de Oporto y asumió como coordinador de las juveniles del Porto. Vítor Frade es conocido como el padre de la “periodización táctica”, un método de entrenamiento centrado en cuatro ítems: la “organización del ataque y de la defensa”, las “transiciones” y las “conductas” dentro de un modelo de juego definido. La tercera punta del triángulo de entrenadores portugueses se halla en la Universidad Lusófona de Lisboa, a donde arribó Jorge Castelo después de graduarse en la Universidad Técnica de Lisboa. Mourinho egresó del ISEF y, desde 2002 a 2018, tuvo a Rui Faria como asistente. Rui Faria es un maestro de la “periodización táctica”. Así, Mourinho es la síntesis del DT portugués.

Jorge Jesus y Abel Ferreira, los campeones de las últimas tres Libertadores -sólo en 1991 un entrenador no sudamericano había logrado ganar la Copa, el croata Mirko Jozić con Colo Colo-, coincidieron en que su trabajo fue enseñarles a los futbolistas brasileños a jugar sin la pelota. Los DT portugueses suelen desembarcar con un amplio equipo de asistentes: Caixinha trabaja con el griego Polyvios Kyritsis, preparador físico especialista en recuperación, un “rehabilitador”. Son vistos como eruditos, detallistas y racionales. Es la escuela que conquistó la Libertadores. “Aunque seamos un país pequeño -puntualiza Cristóvão desde Portugal-, el entrenador portugués que tiene éxito, más que tomado como un ejemplo, es auscultado y analizado hasta que le encuentran todos los defectos. Mourinho es muy criticado. Es otra característica que tenemos”. Caixinha, el primer DT portugués en Argentina, toma apuntes en una libreta durante los partidos. Era arquero en el ascenso de Portugal y se retiró a los 28 años. En su primera práctica y conferencia de prensa, atípico, se puso la camiseta de Talleres. “Voy a ser un hincha más”, dijo Caixinha. Y, en un momento, arrancó: “Nosotros miramos al juego por cuatro momentos…”.