La inflación nacional que mide el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) registró en junio una suba del 2,7 por ciento. En el acumulado anual, el número se fue a 22,4%, mientras que en los últimos 12 meses se redujo a 55,8%.

En los últimos meses, el gobierno apostó a contener el dólar por motivos electorales. Obtuvo adelantos y permisos especiales del Fondo Monetario Internacional (FMI), utilizó reservas, le dijo adiós a “la no intervención” y a la “libre flotación” que tanto había promovido, y elevó las tasas de referencia tanto como quiso. El resultado fue un dólar contenido a la fuerza -y quién sabe por cuánto tiempo- que, junto al congelamiento parcial de tarifas, permitieron la contención y hasta una leve reducción de la inflación.

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Así las cosas, en junio se registró la variación mensual más baja del año: 2,7%, lo cual permitió que la inflación interanual descienda de 57,3 a 55,8% (mismo valor que en abril).

Más allá de interpretaciones y lecturas, los números del Indec reflejan que el primer semestre del año cerró con una inflación de 22,4%. Aun en un escenario de estabilidad para lo que resta del año, difícilmente el acumulado llegue a diciembre con un número inferior al 40%.

En junio, los ítem que más promovieron la inflación fueron Recreación y Cultura, con una variación del 3,7%; Salud, con 3,6%; Equipamiento y mantenimiento de hogar, 3,4%; Vivienda, 2,7%, y Bebidas alcohólicas y tabaco, 2,7%.

Con el 2,6% que marcó en junio Alimentos y bebidas no alcohólicas, fue la tercera vez consecutiva que ese rubro quedó por debajo de la general (2,7%). Este ítem acumula en los últimos 12 meses un 60,8% de inflación.

Para la inflación que mide la Ciudad de Buenos Aires, los números de junio fueron similares: la variación mensual fue de 2,8%, la acumulada en el año quedó en 22,7% y la interanual bajó a 53,3% (en mayo, había llegado a 54,7%).

En un artículo publicado en mayo de este año, distintos especialistas explicaron a Tiempo que esta contención del dólar es “artificial” y que “tarde o temprano, el dólar se va a disparar”, lo cual derivaría en una nueva escalada inflacionaria.