Entre el primer trimestre de este año y el mismo período del año anterior se crearon, según el último informe de Cuenta de Generación de Ingresos del INDEC, 924 mil puestos de trabajo asalariados. Se trata de un crecimiento del empleo asalariado de un 4,9% que se plasmó en una mejora en la participación del salario sobre el valor agregado de la economía de 0,6 puntos porcentuales. Mientras que en 2021 la remuneración del trabajo asalariado explicaba el 46,3% del PBI, en 2022 llegó hasta el 46,9%.

En términos reales se trata de un crecimiento del 1,3%, muy por detrás de la creación de puestos de trabajo. Es que, la reactivación del empleo se concentró especialmente en el trabajo no registrado que creció un 12,5% contra el empleo registrado que lo hizo en apenas un 3,4%.  

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En términos absolutos, los sectores registrados crearon 356 mil puestos de trabajo mientras que los nuevos puestos de trabajo no registrado sumaron 567 mil. El fenómeno cobra otra dimensión si se toma en cuenta que, a la inversa, del total de puestos de trabajo asalariado existentes, los registrados representan el 68% del total. De este modo lo que se produjo fue un marcado deterioro en la estructura del mercado de trabajo.

La mejora en la participación del salario sobre el ingreso total, sin embargo, no se produjo a expensas del excedente bruto de explotación equivalente a las ganancias empresarias cuya participación también creció en 0,6 puntos pasando del 40,5% al 41,1% del valor agregado total.

El segmento que sufrió un retroceso, en rigor, fue el del denominado ingreso mixto que incluye los trabajadores autónomos y que pasó de representar el 15,8% del ingreso a un 14,7%, un retroceso de 1,1 puntos. Así las cosas, en líneas generales, se habría producido una transferencia desde el autoempleo precario a una relación de dependencia informal que es lo que permite explicar el incremento de ambos polos del proceso productivo.

La participación de los salarios sobre el PBI ha venido retrocediendo en forma sistemática en los últimos cinco años. El 46,9% del primer trimestre de este año contrasta con lo que ocurría en el mismo trimestre de 2017, hace apenas cinco años cuando la remuneración al trabajo asalariado representaba un 54,3% del PBI. Así en un espiral regresivo, en un lustro los trabajadores registrados y no registrados, perdieron el equivalente a 7,4 puntos porcentuales del valor agregado que genera la economía nacional.