Más de mil empresarios de todas las latitudes pasaron la semana pasada por el World Economic Forum (WEF) de América Latina, renovaron sus reclamos por una economía argentina abierta y laboralmente flexible y, al cabo de dos largas jornadas de discursos y reuniones, dejaron el país sin realizar anuncios de inversiones concretas. 

El foro empresarial, rebautizado localmente como Mini Davos, tuvo lugar el jueves y el viernes en el Hotel Hilton de Puerto Madero con la presencia del presidente, Mauricio Macri, y buena parte de un gabinete nacional que aprovechó la ocasión para cuestionar el contundente paro nacional que coincidió con el arranque del encuentro privado. 

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Los empresarios coincidieron en destacar el discurso presidencial de la apertura en el que Macri, siempre con la protesta de fondo, abogó por un cambio cultural, y volvieron a la carga con los pedidos de libre comercio y flexibilización del empleo.

El directivo de la Cámara de Comercio (CAC), Víctor Dosoretz, asoció ese concepto del titular del Ejecutivo con la reaparición del tema de la globalización sobre las mesas de debate. «Hay que trabajar todos los anuncios de política exterior para articular con Estados Unidos y la Alianza del Pacífico desde el Mercosur. Es una oportunidad que va a permitir consolidar una integración regional fuerte», le dijo a Tiempo.

Los ejes, externos e internos, fueron los mismos de la primera edición del Mini Davos, en 2016. Igual que aquel, el encuentro de este año finalizó sin novedades de inversiones. El socio director ejecutivo de la consultora KPMG, Ricardo De Lellis, reconoció el resultado pero subrayó que «Argentina sigue siendo atractiva para las inversiones, que siempre son procesos lentos y demandan paciencia».

El consultor, de estrecho vínculo con empresas privadas a las que brinda servicios varios, participó activamente del foro de Puerto Madero. El viernes ofreció una mirada optimista de lo que a simple vista es una falta de definición concreta. En diálogo con Tiempo, consideró que el país «necesita ratificar su rumbo permanentemente porque, si hay negocio, las inversiones vienen sí o sí».

En esa línea volvió sobre la mentada problemática de los costos que les toca asumir a las empresas: «Cada negocio o inversión tiene su tasa a señalar, la tasa interna de retorno. Esa tasa está asociada a riesgos y eso tiene que ver con la poca viveza de los argentinos que seguimos, por ejemplo, con problemas de transparencia».

En cualquier caso, el referente empresario destacó que existe interés mundial por desembolsar en energía renovable y en proyectos como Vaca Muerta, donde «empiezan a producirse inversiones». También habló de «mucho interés en infraestructura», pero advirtió que las empresas ven problemas en la tasa de financiamiento a largo plazo, lo que «también es un tema complicado para el gobierno», advirtió.

Pero de cualquier manera, las inversiones productivas, aquellas que podrían demandar mano de obra masiva, «son más complicadas, hay muchas dificultades por los costos laborales», insistió. La observación de la legislación laboral argentina como un obstáculo para la llegada de los operadores del mundo dominó las jornadas del Mini Davos del año pasado, una demanda que el gobierno nacional desarrolló largamente desde entonces.
«De estas reuniones nunca te vas con nada bajo el brazo, pero soy muy optimista», manifestó el hombre de KPMG tras el arduo acontecimiento del Hilton.

Mientras las lujosas instalaciones del hotel céntrico daban cobijo a una serie innumerable de conferencias, charlas, debates y disertaciones siempre direccionadas a los ejes de la competitividad, afuera se desarrollaba una protesta histórica.

Para muchos, el paro nacional tendía una larga sombra sobre las chances reales de que alguno de esos centenares de hombres de negocios, ávidos de una economía argentina libre de restricciones, se llevase del país la impresión que el gobierno esperaba.

Dosoretz no coincidió: «Yo no sentí el impacto del paro. No creo que un evento particular opaque la mirada de la Argentina. El clima de negocios es bueno y si tanta gente vino desde tan lejos, por algo será.» «

El FMI pide «un esfuerzo continuo»

El Fondo Monetario Internacional siguió de cerca la cumbre del Hilton. Para ello envió a su subdirector gerente, David Lipton, quien con un lenguaje amable repartió elogios y exigió esfuerzos. «Las autoridades han puesto en marcha un conjunto de reformas muy necesarias y adecuadas. Es cierto que estas reformas pueden demorar algún tiempo en rendir frutos, pero un esfuerzo continuo sentaría las bases para un crecimiento más vigoroso, sustentable e inclusivo. Ya hay indicios de que las políticas están siendo eficaces», señaló Lipton a la hora de reclamar la continuidad de la política oficial.

Los funcionarios locales, en tanto, se manifestaron satisfechos de que el capítulo latinoamericano del Foro Económico Mundial tuviera lugar en Buenos Aires. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, destacó el «proceso de transición en el que de a poco se va descubriendo que el mundo es una oportunidad más que una amenaza», mientras que el ministro de Energía, Juan José Aranguren, precisó que «Argentina ofrecerá oportunidades de inversión de entre 25 mil y 30 mil millones de dólares anuales para mejorar el sistema energético».