La pulseada entre las petroleras y el gobierno por el precio del gas se saldó a favor de las primeras. Este lunes se publicó en el Boletín Oficial el DNU 829/20 por el cual se le concede a la industria hidrocarburífera un subsidio que en algunos casos podría cubrir el costo completo de extracción de gas.

En efecto, el decreto de necesidad y urgencia establece que el Estado nacional pagará un subsidio a la producción gasífera con el objeto de “incentivar” a las empresas del sector a fin de que asuman compromisos de producción y entrega de gas a largo plazo.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Pero ese no es el único incentivo. Las empresas que se integren en este plan también recibirán un «derecho preferencial de exportación», que no es otra cosa que tener la prioridad en el uso de los gasoductos para exportar el fluido. Lo mismo con las instalaciones de conversión de gas natural a gas natural licuado.

El otro aliciente es que las petroleras podrán repatriar las utilidades provenientes de la nueva producción de gas y también quedarán exentas del cepo para la obtención de dólares para el pago de deudas en moneda extranjera contraídas para financiar la inversión.

Este régimen especial, que se pondrá en marcha desde el 1 de diciembre, tiene reminiscencias con el que YPF firmó en 2013 con la estadounidense Chevron para la explotación de hidrocarburos en Vaca Muerta. Ese convenio también quebró el cepo vigente en ese entonces al permitir la repatriación de dividendos y estabilidad tributaria.

Contexto

Según las fuentes consultadas, las licitaciones que llevará adelante la Secretaría de Energía a través de Mercado Electrónico del Gas SA (Megsa) tendrán un precio testigo de U$S 3,70 por millón de BTU (MBTU, unidad térmica que se utiliza para los cálculos de comercialización). De acuerdo con esas fuentes, los usuarios residenciales pagan en la actualidad un «promedio» de U$S 2,31 el MBTU. La diferencia de U$S 1,39 la pagará el Estado a las productoras en forma de subsidio.

Sin embargo, los valores del gas en la Argentina vienen en caída, al punto que en el sector ya se habla de «derrumbe». En la última licitación de Megsa las petroleras ofrecieron gas a U$S 2,02 el MBTU a las usinas termoeléctricas que usan el fluido como materia prima para generar electricidad. El próximo 26 de noviembre se realiza una nueva subasta con el mismo fin.

Ante la caída de la demanda interna por la crisis económica y con los precios por el piso, las empresas del sector están optando por «tapar los pozos», como dijo en 2004 el entonces presidente Néstor Kirchner ante una caída sustancial de la producción de gas por las mismas razones y que derivó en el inicio de las importaciones masivas. Según el sector, es frente a esta perspectiva que el gobierno de Alberto Fernández reacciona y lanza el nuevo plan gas de 2021-2024.

Sin embargo, conviene recordar que las petroleras son, en definitiva, sólo concesionarias que tienen el permiso para explotar el gas y el petróleo que se encuentra en el subsuelo a cambio del cumplimiento de compromisos concretos de producción. Los dueños de esos recursos son las provincias, las que podrían resolver retirar las concesiones ante el incumplimiento de las metas. Con todo, ese tipo de decisiones se han tomado muy pocas veces porque se considera que no son «buenos mensajes» hacia las empresas y los mercados.

Lo cierto es que la producción de gas viene en caída. Según el Instituto Argentino de la Energía, la producción acumulada de los primeros nueve meses del año cayó un 5,7% contra el mismo período de 2019 y la oferta de gas de septiembre fue un 10,9% inferior a la de un año atrás.

Rocca adhiere

Una de las claves para el lanzamiento de este plan fue la adhesión de Tecpetrol, la firma que dirige Paolo Rocca y que forma parte del Grupo Techint. Tecpetrol se transformó en el principal productor de gas no convencional de Vaca Muerta gracias a fuertes inversiones cuya rentabilidad estaba garantizada por los enormes subsidios asegurados en la resolución 46/2017 y que eran pagados en su mayoría por los usuarios del gas. En parte, los tarifazos de 2016 y 2017 respondían a esa necesidad de remunerar el gas de Vaca Muerta a precios artificialmente altos.

Ese plan se cayó por la oposición permanente que manifestaron los usuarios y por el desbarajuste financiero provocado por el derrumbe del programa económico del gobierno de Mauricio Macri, en el verano de 2018. El cambio en las reglas de juego derivó en un juicio que Tecpetrol abrió contra el Estado por incumplimiento de contrato.

Para sumar a Rocca en el plan, el gobierno aceptó complementar los planes de forma tal que los volúmenes adicionales de gas que produzca Tecpetrol estarán alcanzados por los subsidios contemplados en el plan 2021-2024, mientras que los volúmenes que ya produce seguirán con los subsidios anteriores, al menos hasta la finalización de la vigencia de la resolución 46, en enero de 2022.

Advertencias de estacioneros

El DNU 829/20 tiene otra novedad: excluye a las estaciones de servicio de GNC de los precios regulados. La novedad alteró los ánimos del sector de los estacioneros. Según el portal especializado Surtidores, como los contratos entre las bocas de expendio y los productores de gas tendrán precios de mercado es probable que salten los valores desde los actuales U$S 2,1 por MBTU hasta los U$S 3,5 o U$S 3,7. La consecuencia sería una elevación del precio del metro cúbico de gas para los usuarios de vehículos impulsados con GNC.