La inflación marcó el número más alto desde que Alberto Fernández asumió la presidencia: 4,8 por ciento para marzo. La cifra estuvo, además, por encima de la mayor parte de las estimaciones privadas. Si bien los ítems Educación y Prendas de vestir impulsaron buena parte de las subas, los alimentos volvieron a ser un motor insoslayable. Entre estos últimos, volvió a destacar la fuerte suba en carnes, a la cual se le sumaron los lácteos.

Carnes y lácteos, por las nubes

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En el nivel general nacional, los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron precios en un 4,6%. En el caso de las carnes, el asado subió un 5,5%; la picada común, un 8,5%; la paleta, 8,5%; el cuadril, 6,9%; la nalga, 8,9%; la hamburguesa congelada, 8,5%; el pollo entero, 3,9%; el filet de merluza, 6%; la salchicha tipo viena, 5,1%; el jamón cocido, 3,5%; el salchichón, 4,2%, y el salame, 7%.

Por el lado de los lácteos, la leche entera pegó un salto del 12%; la leche en polvo, 8%; el queso cremoso, 15,8%; el queso pategrás, 8,6%; el queso sardo, 13,9%; la manteca, 7%; el yogur firme, 10,8%, y el dulce de leche, apenas un 1,2%.

Una de las pocas estimaciones que estuvieron en línea con los números medidos por el Indec fue la del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), que mide precios de alimentos en la provincia de Buenos Aires. Su director, Isaac Rudnik, dio a Tiempo su punto de vista. La canasta medida por ISEPCI se colocó en 5,1%, mientras que los alimentos en GBA crecieron 4,9%, según el Indec.

“La carne sigue siendo el rubro que mantiene un aumento sostenido desde hace varios meses. Lo más significativo es que el gobierno puso la lupa a los precios de la carne a principios de año. Obviamente, ese acuerdo tiene un alcance muy limitado. Nunca llegó a las carnicerías de barrio ni a los mercaditos, que son los que tienen el porcentaje más alto de ventas minoristas. Hay alguna góndola con esos cortes, pero con una calidad muy baja y una cantidad muy acotada”, apuntó Rudnik sobre el acuerdo anunciado en febrero y con vigencia hasta el 30 de abril.

Para Rudnik, “sigue habiendo una dificultad muy importante para contener el aumento de los precios y el gobierno no encuentra la manera de desacoplar el precio internacional del interno”. El precio interno “no está justificado en elevación de costos; los productores no tienen que pagar mayores costos, sino que se rigen con los precios de exportación”.

“Hay peleas que el gobierno sí da, que es con parte de la industria alimenticia. Ese sector amenazó con judicializar y, sin decirlo, con desabastecer. Hoy, hasta truchan los envases, con alguna variante ligera y mucho más cara, para escapar a los controles de Precios Máximos”, advirtió el especialista.

Por el lado de los lácteos, “hay una influencia muy importante el valor del maíz; los granos, en general, han subido mucho y cuando esto sucede influye en los costos de la carne y los lácteos”. Finalmente, Rudnik apuntó: “El Estado tiene que intervenir de una manera eficiente”.

Hernán Letcher, titular del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), coincidió con el diagnóstico de Rudnik sobre la suba en carnes y detalló: “El acuerdo solo tuvo impacto en febrero, pero las causales del incremento de precios siguen siendo 3: el crecimiento de la exportación a China, el aumento de precios de commoditties como el maíz -que aunque representa 10% del costo, evidentemente funciona como referencia para precio- y la inversión en terneros como mecanismo de dolarización de excedentes”.

Letcher focalizó el análisis en el valor del dólar y su impacto en precios. “La dinámica de precios está disociada del tipo de cambio, por lo cual hay un comportamiento de los precios más relacionado con decisiones de los sectores oligopólicos que de la variación de los costos. En términos generales, lo que se vio en estos meses es que no es suficiente ‘pisar’ al dólar porque la dinámica de precios se mueve por otros factores”.

“Desde noviembre al presente, el promedio del aumento de carnes fue del 50%. Esto no se explica por el incremento de costos. Yo creo que es lisa y llanamente especulación”, cerró el economista.

Las medidas del gobierno

Ante esta alarmante situación, desde el gobierno anunciaron una serie de medidas a tomar. En relación con las carnes, plantean “mayores requisitos para la exportación de carne vacuna”, se formula “un nuevo registro de exportaciones de carnes”, se crea una “comisión mixta interministerial y organismos de control para actualizar precios de referencia de exportación”, se establece “el troceo para la comercialización de la carne vacuna”, se rubrican “nuevos acuerdos de abastecimiento de carne a precios accesibles” y se desarrolla un “sistema móvil de comercialización de carnes a precios accesibles”.

Además, se implementa la “compra de maíz con cobertura para sostener el precio del pollo en los valores actuales hasta fin de año”.

Siempre en materia de alimentos, se lanza “el Programa PYMES en Góndolas”, con “cinco líneas de financiamiento por $ 4.800 millones para financiar a pymes, cooperativas y agricultores familiares”.

Las frutas y verduras, en líneas generales, experimentan una baja en los últimos meses, luego de casi un año de fuertes subas. Al respecto, el gobierno lanza el “Programa Mercado Federal Móvil, que permitirá acceder a productos frescos a precios mayoristas” y se implementa un “centro de abastecimiento en Parque Patricios para abastecer con precios mayoristas”.

Finalmente, se endurecen las medidas de inspección, con la “incorporación de 500 nuevos fiscalizadores para fortalecer las tareas de control, la puesta en marcha del “Sistema Informativo para la Implementación de Políticas de Reactivación Económica (SIPRE), para monitorear de manera más precisa la evolución de precios y abastecimiento de mercados”, se inicia “el control de rotulados de productos para impedir ventajas comerciales mediante distorsiones” y se pone en funcionamiento “el Observatorio de Precios”.