“Fue alucinante, teníamos muchas ganas de volver a tocar en vivo, tener el contacto con el público, y vino gente que no veíamos hacía un montón de tiempo. Se sintió muy bien, el aplauso. La calidez, y la emotividad cuando terminemos la primera canción.” Así cuenta Alejandro Guyot lo que fue el regreso y primera presentación de Noche herida en el Centro Cultural Kirchner, el último disco de Bombay Bs As, que también es el primero que el grupo firma con ese nombre después de ser conocido y reconocido durante décadas como 34 Puñaladas.

Un disco más introspectivo que oscuro, definición con la que Guyot acuerda, aunque poéticamente descriptivo como es, agrega: «Nuestra música tiene una introspección y nuestra poesía en este disco tiene algo del ojo de la noche mirándose hacia adentro, observándose. Creo que una lectura postpandémica puede que resignifique o que le aporte un nuevo significado a la poética. Nos pasó que el disco ya lo teníamos terminado antes y en las sucesivas ventanas que pudieron abrirse en medio de la pandemia tuvimos reuniones, ensayos en patios, cada uno iba con su mate: el hecho de volver a juntarse era emocionante, y la primera vez que hicimos la milonga Noche herida, que es la que abre el disco, al terminarla se hizo un silencio impresionante. Puede ser inevitable que sea leído en ese estado, ya que la pandemia cambió el mundo.”

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A ese mundo distinto, Bombay Bs As lo ve desde su “urbanidad de buscar en los arrabales no solo de la urbe sino del arte, del alma, y con una especie de axioma de no renunciar a la belleza”. Desde ese lugar, Noche herida fue concebido “como si fueran relatos de ficción, personajes inventados por nosotros: una habla de una copa maldita en un bar que nadie sabe cuál es, y si uno toma de esa copa queda contaminado para siempre y condenado a vagar de bar en bar, de borrachería en borrachería; El vino de los perdidos, que es una maldición bisiesta, una poesía mía incluida en un poemario que saqué en 2009-2010 y que Maxi la musicalizó, y tiene algo como si fuera una oración pagana, un conjuro; después De lobos y dragones, de Lorenzo, que habla en clave de un poema épico pero en jerga lunfarda, una especie de bestiario urbano; o Espejos oxidados, que cuenta que cuando te empezás a mirar en esos espejos el olvido te empieza a abrazar. Nos pareció que hacían a un conjunto de leyendas apócrifas pero escritas por nosotros”.

“Cristalizamos una estética propia”, asegura Guyot con la certeza que puede tener un poema. “El grupo se asume netamente tanguero y no desdeña ningún tipo de conexión con la poética tanguera del siglo 20 -ensaya una explicación-. Poetas como (Raúl González) Tuñón están, pero también hay un hilo conductor que nos conduce a Discépolo y a otros grandes letristas del tango. Pero se asume como una música hecha y publicada en el año 2022, profundiza el camino que venimos haciendo, que es asumirnos herederos de una tradición de un género centenario con su respeto y conocimiento profundo de la tradición.” Y, sin ánimo de vanagloria, enumera algunos pergaminos de sus miembros. “Juan Lorenzo es profesor de la cátedra Guitarra Tango y da el taller de Cuarteto Guitarra en la Escuela de Música Popular de Avellaneda, yo soy docente de la cátedra Canto Tango de la misma escuela, Edgardo González está a cargo del Taller de Composición del Conservatorio Manuel de Falla; o sea que tenemos un recorrido y un conocimiento dentro del género. Pero a su vez asumimos el riesgo, que en realidad para nosotros no es un riesgo, es una manera que encontramos de componer el tango de este siglo. Sin dudas hay un montón de vasos conductores que nos ligan hacia las grandes figuras del tango del siglo 20, y a la vez creo que encontramos una voz propia distintiva en la escena del tango del siglo 21.”

Esas leyendas urbanas imaginadas por Bombay Bs As -puñado de leyendas que, poco a poco y según pasan los años, también van integrando los show de los ex 34 Puñaladas- pulularán por el CAFF los próximos 8 y 9 de abril. Se percibe una leve risa de Guyot por la apreciación, que sin falsa modestia a su modo corrobora: “Somos uno de los grupos más versionados, sino el más, de la escena tanguera. Muchos colegas de nuestra misma generación o más jóvenes han hecho un montón de versiones de temas de (los discos) Astilla y Bombay Bs. As., podemos contar 30.”

Esa “flecha lanzada hacia el futuro por más incierto que sea”, como define el actual momento del grupo, tiene un reiterado y a la vez nuevo episodio en cada show. «Se nos volvió mucho más consciente el tema de que cada concierto en vivo tiene algo de celebración, de ritual, de momento único, ya sea que te vayan a ver 30, 50 o miles (todas esas cifras para las que hemos tocado en distintos momentos y espacios).” Una nueva ocasión para “entablar esa comunicación más allá del lugar, porque uno sabe, como músico -porque tiene una especie de sonda como los murciélagos- cuál debe ser el registro».

-Ya que hablás de murciélagos y de que varios de ustedes tienen proyectos en otros formatos, como vos con tu novela Sangre. ¿Vampirizan otras artes?

-(Ríe) Exactamente.



¿Cuándo?

Bombay Bs As son Maximiliano Cortéz (guitarra), Edgardo González (guitarra), Juan Lorenzo (guitarra), Lucas Ferrara (guitarrón) y Alejandro Guyot (voz). Viernes 8 y sábado 9 en el CAFF, Sánchez de Bustamante 772.