En una fábrica maloliente y sucia, Julia, Matías, Federico, Pichu y Alfredo se “la están jugando”. Después de cinco días sin dormir transitan la última tarde de un secuestro. Nerviosos, cansados, intranquilos, el grupo de secuestradores negocia entre sí el dinero a repartir sobre la mesa, mientras el cuerpo del maniatado (fuera de escena) soporta la tortura de sus verdugos. La complejidad asciende en el choque de cuerpos que se manchan, se encapuchan y traban su desconfianza y las omisiones familiares.  

Ganadora del premio Artei a la producción independiente 2016, y con función los viernes a las 21 en el Teatro Beckett, la obra abre con un golpe de machetazo del (excepcional) y desarticulado Federico (Facundo Aquinos) como primera advertencia que nos sacude el espinazo. De ahí en más como pitido inicial, los personajes sangran “en la cancha” el plasma propio y ajeno; acentúan la basura del piso cuando escupen, y asfixian la atmósfera de humo de un modo cinematográfico, haciendo del espacio abandonado, un predio infernalmente maquínico, donde la continuidad de la Compañía Sudado se destaca en efectividad y tensión en acuciante gatillazo. 

Dos años de investigación fue el tiempo en el cual los actores dieron lugar a la improvisación y al registro de las escenas sin corte. Esto se evidencia en la sólida construcción de los registros, la línea física, las tonalidades y los giros de lenguaje de los personajes en sus disparos de habla. Alguien podría decir, “esta obra no tiene historia” y puede ser válido el punto de un relato de cuento agotado. Son las sensaciones las que provocan la detonación: el olor a cuerpo transpirado se percibe hasta la arcada, el tonel de agua resalta la sequedad en las grietas de la piel o la sal del pollo asquea el paladar. El sistema es potencial y provocador en red.

Julia (Melisa Hermida) está por dar a luz. Está corrida del lugar de víctima y es la que carga con la activación del símbolo que da título a la obra, además de la responsabilidad de la elección del secuestrado. Enciende la radio y después de una triste zamba, se amplifica una voz que ancla el tiempo del suceso al 26 de junio de 2011 como metáfora del relato del descenso. Se trata de la famosa transmisión de Atilio Costa Febre, quien grita la impotencia de un River que se va a la B, su desazón y la denuncia contra la institución. 

La surtida millonaria resaltará el desconcierto y el plan del después: qué harán de los vínculos y del batacazo homicida cuando los gritos y los golpes decrecen hasta el silencio del final. 

Ficha técnico artística

Actúan
Facundo Aquinos
Melisa Hermida
Cristian Jensen
Facundo Livio Mejías
Alberto Antonio Romero

Vestuario
Bárbara Zago

Escenografía
Ariel Vaccaro

Diseño de luces
Lucía Feijoó

Diseño sonoro
Eliseo Gómez Carrillo

Fotografía
Estrella Herrera, Luz Soria

Asistencia artística
Eliseo Gómez Carrillo

Asistencia técnica
Alejandro Suárez Pryjmaczuk

Asistente de sonido
Pedro L’Eveque

Colaboración en dramaturgia
Ignacio Bartolone

Dirección
Jorge Eiro

Beckett Teatro
Guardia Vieja 3556 CABA
Entrada: $ 150,00 – Viernes – 21:00 hs – Hasta el 25/11/2016

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