El disco número 16 de Duran Duran, una de las bandas insignia del funk-pop mundial ya se venía insinuando con un par de cortes de difusión, entre ellos el que le da nombre al disco “Danse Macabre”. Con la vuelta de Warren Cuccurullo, histórico guitarrista de la banda, redondean un gran trabajo que alterna entre novedades y versiones dispares de clásicos y temas ajenos.

El sucesor de Future Past (2021) cuenta con 12 canciones, tres de las cuales son nuevas y unas cuantas versiones de música compuesta por otros artistas. En la placa resaltan “Bury A Friend”, de Billie Eilish; “Ghost Town” de The Specials; “Super Lonely Freak”, en honor a Rick James; “Supernature”, de Cerrone, para finalizar un set list de lujo con versiones de “Spellbound”, de Siouxsie and the Banshees, y “Paint it Black” de los Rolling Stones.

Para este disco, los Duran, trabajaron nuevamente junto al productor Mr. Hudson, con quien habían grabado el álbum Paper Gods en 2015. Otros colaboradores de lujo fueron Nile Rodgers, Victoria de Angelis (bajista de Maneskin) y Andy Taylor, otro de los grandes guitarristas que pasaron por la formación.

El comienzo de Danse Macabre es “Nightboat”, con un aura oscura para abrir el juego a lo que será esta nueva y sombría aventura de la banda. “Love voudou” es quizás la pieza mejor lograda del registro, y el que mejor sintetiza el leitmotiv de este disco. “Secret Oktober 31st” es la prueba cabal del potencial de la banda y del impecable registro vocal de Le Bon mientras que “Ghost Town” nos invita a la esta fiesta al mejor estilo de “¡dulce o truco!”.

Clásicos y modernos

Esta versión 2023 del grupo muestra una combinación de elementos retro y contemporáneos, que reflejan la habilidad de Duran Duran para mantenerse vigentes en el tiempo. El álbum está impregnado de un ambiente groovero, melódico y también algo oscuro, que recuerda a los éxitos de la banda en los años ‘80, pero que presenta una dualidad interesante, ya que también incorpora arreglos y producciones modernas que mantienen su carácter de novedad y lo hacen un trabajo emocionante.

Uno de los datos de color del disco reside en la foto de su portada: Nick Rhodes, tecladista de Duran Duran, la adquirió en un subasta hace unos años, y muy bien grafica la atmosfera lograda con el sonido. Con Danse Macabre Duran Duran deja en claro que además de tener años en la escena, todavía tienen mucho que ofrecer, evolucionando su sonido de manera interesante. Para los seguidores de siempre habrá una fórmula familiar para seguir disfrutando de la banda, mientras que también es la oportunidad para aquellos que no son propios de las décadas en las que la banda alcanzó el estrellato.