Segunda parte de la saga que encuentra a Peter Quill, Gamora, Drax, Rocket y Groot (el bebé de la familia, que no es otra cosa que el brote de un árbol, ya que es hijo de un árbol viviente) como los Guardianes de la Galaxia oficialmente reconocidos. Su misión en esta oportunidad es recuperar unas valiosas baterías para devolvérselas a Ayesha, líder de la raza Soberana. En el camino, deberán luchar para mantener unida a su nueva familia mientras intentan desentrañar el misterio del verdadero linaje de Peter Quill, quien no conoce a su padre.

 

Si bien no es irrelevante, al menos en lo que hace a la “revelación” que suelen tener, en Guardianes la trama es secundaria. Lo que importa es entender a sus personajes e identificarse con ellos. Ellos son, por decirlo de alguna manera, un cúmulo de inadaptados intergalácticos que sólo encuentran su razón de ser y su lugar en el mundo (valga la metáfora) estando en aventura con la familia. Que no es lo mismo que una aventura familiar. Al menos no en el sentido tradicional de la expresión.

Ellos están juntos por querer un tipo de vida que pocos quieren, y menos están dispuestos a correr los riesgos que implica vivirla. Si están del lado de la ley en la lucha entre el bien y el mal, no es que crean mucho en ella: lo que importa es defender al universo del mal absoluto pero no bajo la idea de una supuesta superioridad; sencillamente en mano de los malos todo sería peor. Por eso es más relevante el código (dentro de la familia, con los aliados, amigos y respetos que se han ganado en el derrotero) que la ley; el gesto necesario para salvar al compañero, que el reglamento; la generosidad de la entrega que la disciplina.

Esa banda de seres de diferentes gracias pero todos queribles consigue una empatía con el público que pocas producciones pueden ofrecer. En ellos, todos los “poco presentables” del mundo encuentran un par, un igual en el que vivir episodios de justicia de lo que suelen escasear en el día a día. Por eso el film tiene situaciones de una fantasía exorbitante y desmesurada, los personajes se mandan macanas por doquier pero reconocen sus errores (aunque a veces a duras penas), sienten siempre la necesidad de ayudar y ser ayudado (aunque sin perder el orgullo), y otras tantas situaciones más que convierten a Guardianes en una saga de gran ternura.

Como yapa están el Awesome Mixtape #2, una banda de sonido para el escalofrío (música en casete que escuchan algunos de los protagonistas) y apariciones como la de Sylvester Stallone, acaso el actor más icónico en esto de carecer de la elegancia y el glamour de los buenos made in Hollywood, pero tener el calor de las masas.

Guardianes de la galaxia Vol 2 (Guardians of the Galaxy Vol 2. Estados Unidos, 2017)). Con: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Kurt Russell, Nathan Fillion, Glenn Close, Sean Gunn, Elizabeth Debicki, Michael Rooker. 136 minutos.