Al cierre de la primera noche del festival Primavera Sound Buenos Aires, la luna llena resplandece en lo alto del cielo negro totalmente despejado, pero se escucha una lluvia persistente. A través de los parlantes del escenario Heineken se desata una tormenta y las luces destellan relámpagos: una lúgubre tempestad se avecina. Un pelado cincuentón se agarra la cabeza tatuada con los dedos entrelazados —tiene las uñas negras despintadas—, y suspira. Hace tres o cuatro bandas que él y decenas de miles de personas de distintas generaciones enfundadas en negro, encaje, medias de red y maquillaje esperan ansiosas lo único que verdaderamente importa esta noche, haciendo poco caso al resto del festival y patio de comidas al aire libre.

Apenas pasadas las diez del sábado, Robert Smith aparece entre aplausos y gritos de ovación. Se pone a deambular con pesadez de un lado a otro del escenario a oscuras, como si se despertara de un sueño profundo y este fuera su ritual de resurrección. El pelo batido imposible, la sombra negra y los labios rojos insignia de la banda británica de rock gótico y postpunk están intactos. Se hace la luz y comienza a sonar la introducción instrumental de “Alone”, de Songs of a Lost World, el último disco de la banda aún en producción —que le da nombre a la gira—, y la multitud hace silencio en respetuosa reverencia. Para la ocasión, el rojo de la boca de Smith se repite sobre los labios del sol de mayo estampado en su remera obviamente negra: The Cure finalmente vuelve a tocar en Argentina después de aquel River de redención en abril de 2013, hace ya más de una década. 

Los hits no se hacen esperar y la voz inquebrantable de Smith en “Pictures of You” resuena a lo largo y ancho de Parque Sarmiento en un atropello de nostalgia, oscuridad y luz. Así comenzó un show de dos horas y media que recorrió el extenso repertorio de la banda con un setlist más genuino que complaciente. Con Simon Gallup en el bajo, Reeves Gabrels en guitarra, Jason Cooper en batería, Perry Bamonte en guitarra y teclados, y Mike Lord en teclados —en reemplazo temporal de Roger O’Donnell que se bajó del tour latinoamericano por razones de salud—, The Cure embelesó a su público con clásicos, rarezas, y novedades, pero sobre todo con intensidad y emoción.

Muy pronto en la noche sonó la dolorosa “Lovesong” que estrujó con dulzura corazones rotos y desesperados. Familias enteras, parejas de toda la vida y amigues se abrazaron, saltaron y bailaron al ritmo de la triste belleza de “In Between Days”, “Just Like Heaven” y «Fascination Street», donde cada lujosa y punzante línea de bajo de Gallup desarmó hasta el espíritu menos frágil. Para compensar, la batería de Cooper se encargó de bombear sangre a todo el campo en “Burn”, “Push” y “Play for Today”.

The Cure y la esencia postpunk

Promediando la lista de temas se impuso la esencia postpunk de “A Forest”, la “canción en la que, irónicamente, el grupo se encontró a sí mismo, ya que trata sobre la pérdida, o más bien, sobre el encuentro de lo que nunca podrá ser poseído”, según dijo alguna vez el escritor y filósofo Mark Fisher. Acto seguido, la solidez monumental de las cuerdas de Gabrels se abrió paso con fuerza en la rockera “Shake Dog Shake” hacia el final de la primera parte de un show sofocante. Luego de un breve descanso, The Cure volvió al escenario para seguir pintando su paisaje onírico con joyas dark como “Plainsong” y “Disintegration”, que deslumbraron en el primer encore.

Luego del “Olé, olé, olé” obligatorio, Smith agradeció y pidió “perdón por no haber hablado tanto esta noche”.“Es que sólo disponemos de este tiempo”, aclaró simplemente, pero sus palabras ya no podían sino interpretarse en clave de pastor fúnebre reflexionando ante lo efímero de la vida.

El segundo bis desbordó de sintes y pop. Arrancó con la etérea “Lullaby”, siguió con “The Walk” y cerró espectacularmente con la celebratoria “Friday I’m in Love” y la tan amada “Boys Don’t Cry”, que hicieron rejuvenecer y estallar de alegría a los fans, y les valieron a Smith y compañía el vitoreo eterno que merecen. “Siento que él sabe cosas que nosotros no”, dijo una chica después de que las luces se prendieran dando por terminada la ceremonia musical de la cura. Pasó The Cure por nuestro suelo, hizo resplandecer el fulgor de la angustia, y alivió corazones que creyeron hasta entonces que el abatimiento era irreversible.

Primavera Sound 2023 – Sábado 25/11

Stage Heineken

MI AMIGO INVENCIBLE

BLACK MIDI

EL MATÓ A UN POLICÍA MOTORIZADO

THE CURE


Stage Primavera

FANTASMAGORIA

MASSACRE

CONOCIENDO RUSIA

DILLOM


Stage Barcelona

FERMIN

JUST MUSTARD

RICHARD COLEMAN & TSE

SLOWDIVE

RÓISÍN MURPHY


Stage Nobody Is Normal

HOMBRES BIEN

RONPE 99

LAS TUSSI

K4

AKIM88

PACIFICA

DJ KEZLA