En un contexto político, social y económico de extrema incertidumbre, las, los, les trabajadores trans y travestis del Estado (TTNB+) se están organizando para defender sus derechos, reclamar por lo que falta, y alertar ante la amenaza de una derecha que avanza. 

Las situaciones que preocupan y que les reúnen son muchas: los contratos precarios en el Estado, el miedo a perder sus puestos de trabajo, los sueldos que no alcanzan, el cupo laboral trans que no se implementa en su totalidad, la violencia laboral, las jubilaciones y las vacaciones. Y por supuesto, un sindicalismo que les incluya y donde tengan protagonismo. 

A dos meses de la primera asamblea que convocaron para empezar a organizarse, el sábado pasado participaron de la primera actividad como espacio en el Malón del Orgullo, en el marco de la Marcha del Orgullo LGTBIQ+. Allí acompañaron la convocatoria de Susy Shock, Marlene Wayar junto al Malón de la Paz frente a Tribunales. El primer “active” para empezar a visibilizar el espacio y conectar con otres trabajadores Trans Travestis y No Binaries. 

Del flyer a la asamblea

La primera convocatoria surgió hace aproximadamente dos meses a través de una flyer lanzado por redes sociales y a través del infalible boca a boca. Así fue como trabajadores trans, travestis y no binaries del Estado (TTNB) se reunieron en asambleas donde compartieron miradas y sus distintas situaciones laborales. El objetivo: tejer organización.

En la primera asamblea participaron 60 personas TTNB, de ellas, sólo cuatro estaban contratadas en planta permanente, derechos laborales, y salarios que cubren la canasta básica. 

La idea de juntarse llegó a partir de una conversación anecdótica alrededor de las vacaciones, cuenta a Tiempo, Mafu Víctor Sanchez, trabajador del Plan Enia, una política pública que busca disminuir los embarazos no intencionales en niñes y adolescentes. 

“Para las vacaciones de invierno me llegaron por mi sindicato unas ofertas muy piolas para la familia, con una estadía de una semana en los hoteles de Chapadmalal, y lo comento en una mesa donde estábamos todxs compas trans, y nos preguntamos: ¿por qué nosotres no podemos acceder a este tipo de cosas?’. Como son re familiares, obviamente la convocatoria no invita a ir como persona trans en ese contexto super heterocis-sexual, pero la propuesta está buenísima”, resume Mafu.

La idea de vacacionar con un contingente trans, travesti, disidente en Chapadmalal le quedó dando vueltas en la cabeza. Se lo comentó a Marlene Wayar, psicóloga social y activista trans y con ella empezaron a imaginar y tramar un proyecto vacacional disruptivo para un sector en el que nadie piensa. ¿Las personas trans no se van de vacaciones? ¿Por qué no hay ofertas o paquetes para elles?

Las lógicas cis-heterosexuales con la que se piensan la mayoría de las políticas desde el Estado e incluso desde los sindicatos quizá sea la explicación. Pero este es solo uno de los puntos por el cual nació la idea de juntarse.

Y si la necesidad ya estaba, los resultados de las PASO terminaron por impulsar estos encuentros, dado el avance que obtuvo la ultraderecha, que viene con una agenda amenazante y destructiva de los derechos no solo de la comunidad LGTTBIQ+ sino para todxs lxs trabajadores estatales. 

El empujón de las elecciones

“El resultado electoral le dio mucho más sentido a juntarnos, no solo para organizar ese tipo de cosas que nos parece que son súper necesarias, desde el deseo y desde poder habitar otros espacios, sino también pensando en mantener los puestos de trabajo, o porque en los sindicatos no nos dan mucha cabida y porque nuestros contratos siempre son los más precarios”, cuenta Mafu, que repasa las preocupaciones ante un posible triunfo de la derecha.

“Muches nos encontramos muy soles en nuestros puestos de trabajo, y eso es porque no se cumple el cupo. Quienes no entramos por cupo y transicionamos en el marco del Estado, también lo hacemos en muchísima soledad, pasando totalmente por desapercibido, en la lógica estatal de laburo heterocis-sexual”, explica. 

Las asambleas marcaron los ejes ordenadores del sector: la necesidad del pase a planta permanente de todas las personas que ya trabajan en el Estado, la mejora de contratos y salarios, la jubilación de lxs trabajadorxs más avanzados de edad que entraron recientemente al sector público, la implementación del cupo laboral travesti trans sancionada hace ya dos años y el desafío de pensarse en la gremialidad. 

Marlene Wayar, psicóloga social y activista travesti que está presente en cada lucha del sector, celebró la iniciativa: “Me da mucho placer ver a la juventud que están haciéndose cargo de la responsabilidad histórica de participar activamente. Estamos en un momento de amenaza de la derecha real y concreta, que viene por nosotres, por nuestras identidades y nuestros puestos de trabajo”, dice la referenta travesti y profundiza en la transversalidad de  las identidades trans y travestis en el mundo laboral.

“A nosotres nos impacta mucho más quedarnos sin trabajo y además ser estigmatizados por nuestra identidad, que tengamos que hacer el recorrido de volver a presentar nuestro currículum, de volver a ser violentades, porque va a haber un discurso generalizado de ‘no a lo trans’. No vamos a ser sujetos contratables, además el cruce de nuestra clase, de nuestra fragilidad de estar soles sin el respaldo familiar atrás”, agregó.

¿Y el cupo? / La deuda pendiente: la plena aplicación del cupo laboral travesti trans

El 24 de junio de 2021 se sancionó Ley 27.636 de Promoción del Acceso al Empleo Formal para personas Travestis, Transexuales y Transgénero “Diana Sacayán – Lohana Berkins”. La normativa, una conquista que se logró tras décadas de lucha, establece que al menos el 1% de las contrataciones del Sector Público Nacional tienen que ser a personas travestis trans o no binareies, pero a dos años de su aprobación, lejos está de su total implementación. 

Así lo demuestra un informe que hicieron trabajadorxs Asamblea trans travesti no binarie por la Salud Integral trans del Estado junto el departamento de Género y Diversidad de ATE Nacional, que indica que se contrató solo a un 13% del total que indica la ley.

A julio de 2022, ese 1% de contrataciones que indica la ley comprendía a 5.551 personas, pero solo se habían contratado a 313 personas TTNB. Es decir, un 5,64% del piso mínimo. Para abril de 2023 alcanzaba a 723 personas trans (13% del piso mínimo 1%)

Uno de los que trabajó en el relevamiento es Pato Laterra, docente en Perspectivas feministas e interseccionales de las Ciencias Económicas en la FCE-UNLP y becario doctoral de CONICET.

“El informe surgió con la inquietud de conocer no solo el grado de cumplimiento porcentual de Ley de Promoción del Acceso al Empleo Formal para Personas Travestis, Transexuales y Transgénero, sino también poder conocer las condiciones laborales y la participación socio demográfica de las personas travestis, trans y no binaries que fueron contratadas”, explica Pato. 

Las demandas por el cupo, además, creen que no se pueden dar sin el pedido de reparación histórica a las travestis y personas trans adultas mayores que históricamente fueron perseguidas, criminalizadas y segregadas en sus familias, la educación y el ámbito del trabajo. 

“Las personas mayores de 40 años sólo representan sólo el 14% de las contrataciones. Esto es alarmante porque se necesitan condiciones materiales para que las personas trans adultas mayores que viven en condiciones más precarias tengan un ingreso y derechos. Es necesario que la Ley de Cupo Laboral se aplique sin discriminaciones”, agrega Laterra.

Además, el 91% de las contrataciones se dieron en CABA y Provincia de Buenos Aires, lo cual da cuenta de lo que falta en términos de federalización. 

Entre los sectores que incumplen la ley está el Poder Judicial de la Nación, que al momento de confección del informe no había realizado ninguna contratación, al igual que el Senado.

Por el contrario, la Cámara de Diputados está cercana a garantizar el piso mínimo del 1%, con 36 contrataciones de una nómina de 4.500 personas aproximadamente.

De las personas que entrevistaron, solo el 16% lograron un contrato de planta permanente, y el 84% restante tenía distintos tipos de contratos temporarios y modalidades precarias como el contrato por monotributo.

¿Qué pasa con la salud?

En torno a la salud, se relevó que el 58% tiene inconvenientes para garantizar su salud transicional. “Esto tiene que tener en cuenta la relación de los espacios laborales con las obras sociales que tienen una larga trayectoria en no cumplir los derechos de salud transicional que garantiza la Ley de Identidad de Género. En ese sentido, es importante que la Ley de Cupo se cumpla en los espacios laborales, pero también en los sindicatos, para poder garantizar y disputar las condiciones de trabajo en las que estamos inmersxs”, desarrolla Pato Laterra.

En promedio, el 35% de las personas encuestadas había manifestado violencia simbólica a través de que no se respeta su identidad en el trato cotidiano con su equipo de trabajo, ni en sistemas informáticos, ni en comunicaciones oficiales. 

“De la juntada de la asamblea creo que muchas de las personas que participamos estamos preocupadas por las condiciones de vida de las personas travestis, trans y no binarias, en este escenario de avanzada de posiciones antiderechos sabemos que tenemos que organizarnos. El aliciente para las personas travestis, trans y LGBQ, es que, además, sobre nosotres recae un aumento de la violencia física y simbólica, los ataques crecieron hacia nosotres en el último tiempo. Nos reunimos con la preocupación de que se cumpla la ley de cupo y también la ley de reparación histórica para las personas trans que fueron históricamente criminalizadas por el Estado y que hoy viven en condiciones de precariedad altísimas”, cierra Pato Laterre.