La pandemia, la crisis hídrica, el desmonte. Ambientalistas de todo el país advierten sobre los riesgos de la instalación de megafactorías de producción de carne porcina que conllevan el uso de miles y miles de litros de agua, generan mayor destrucción de bosques y son foco de enfermedades. A un año exacto del inicio de los reclamos para obtener información sobre el acuerdo porcino con China, este 25 de agosto se realiza una acción de protesta plurinacional: “No queremos este modelo productivo ni con China ni con nadie”.

“Hace un año que estamos exigiendo información pública sobre este tema. El 25 de agosto de 2020 llevamos el primer pedido a Casa Rosada y empezamos a hacer trámites de pedido de acceso a la información a cuatro ministerios: Cancillería, Ambiente, Agricultura y Producción. Ya son más de 50 expedientes con respuestas del tipo ‘no tenemos la menor idea, pregunten a Cancillería’, y ahí responden con el link de un tuit donde desmienten la existencia del acuerdo firmado. Ya sabemos que aún no está firmado, por eso pedimos información sobre las negociaciones, y no la dan”, planteó Flavia Broffoni, activista, politóloga y co-fundadora del movimiento “ecológico, social y apartidario de desobediencia civil” Rebelión o Extinción Argentina (XR Argentina). La protesta se replica en distintos puntos del país. En la Ciudad de Buenos Aires, desde las 14, los reclamos se concentran frente a la Embajada de China. A nivel internacional acompaña por ejemplo México, “que tiene el historial más fuerte de instalación de este tipo de megafactorías. Y casi todas las provincias van a tener puntos de encuentro para ir a manifestarse”.

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“Es una realidad que la capacidad de producción de porcinos en Argentina va a aumentar. Están diciendo ‘con China no firmamos’, pero la discusión es cómo producir porcinos en el país. Ese es el reclamo: no podemos producir así, es el caldo de cultivo de pandemias. En este contexto de pandemia, es instalar un perfil de producción que genera resistencias antimicrobianas. No queremos este modelo productivo ni con China ni con nadie”, remarcó Broffoni. Agregó que “el eje del reclamo está vinculado a la salud socioambiental, pero además cada galpón consume un millón y medio de litros de agua por día, en un contexto de crisis hídrica total. No tenemos agua para las personas y vamos a instalar granjas que consumen esa cantidad”.

Desde Chaco, el agua es uno de los factores que más preocupa. Así como el desmonte. “Sobre todo tenemos la información que llega de los territorios: la organización Somos Monte Chaco está viendo hoteles llenos de funcionarios chinos. Esa circulación está ocurriendo. En la urbanidad nos dicen que el acuerdo no avanza, pero allá están tirando árboles para meter granjas”, denunció Broffoni. Bicicleteadas, caminatas y volanteadas son algunas de las actividades de esta jornada de protesta en esa provincia, la más directamente afectada por el tema hasta ahora.

Débora Páez, de Somos Monte Chaco, advirtió que “acá ya está firmado. (Jorge) Capitanich puso en Instagram que él no firmó ningún acuerdo que perjudique el ambiente. Pero salió públicamente afirmando el acuerdo porcino. Y no nos quieren dar ninguna información. La abogada de la organización hizo pedidos judiciales y hay pocas respuestas. Por ejemplo no sabemos los lugares que se usarán, si hay estudios ambientales”. Según un comunicado oficial de la gobernación publicado hace un mes, Capitanich mantuvo una videoconferencia con el embajador en China, Sabino Vaca Narvaja, y habló entre otras cosas sobre inversiones en la producción avícola y porcina. “Capitanich anticipó que el primer embarque de exportación podría darse entre agosto y septiembre próximo a través de las empresas chaqueñas que ya están trabajando en el rubro”, decía la publicación.

“En algunas localidades los vecinos ya sospechan que los intendentes también firmaron –alertó Páez- Por ejemplo, en El Espinillo. Incluso las autoridades les pidieron a las comunidades que cedan parte de sus territorios, que no se pueden vender. Han visto movimientos raros y han realizado cortes de ruta. Les dicen que quieren usar sus tierras para producción de frutas, pero quieren saber si también es por el acuerdo porcino”.

La integrante de Somos Monte resaltó que el rechazo está “basado en experiencias en otros países, como Estados Unidos y México. Esas megafactorías dejaron desastres a nivel ecológico, contaminando agua, tierra. Necesitarían desmontar como ya lo vienen haciendo para producir más soja y maíz para los cerdos. Y quieren usar litros de agua que acá ya no tenemos. En el interior nunca hubo, la gente toma agua contaminada y quieren ahora usar miles y miles de litros de agua para cerdos. No les importa que no haya agua potable y que esté la bajante de los ríos”. Organizaciones como Greenpeace también advirtieron que “de concretarse la instalación de granjas industriales de cerdos con destino a China, habrá más deforestación en el norte del país”.

Una audiencia autoconvocada

Ante la falta de información oficial, las y los ambientalistas optaron por generar una audiencia pública autoconvocada. Está pautada para los próximos 16 y 17 de septiembre, aunque podría ser necesario extenderla. Porque sólo en las primeras tres horas desde la apertura de las inscripciones, el lunes último, se anotaron más de 300 personas para participar. “El 76% son mujeres, 10% disidencias. La mayoría, independientes”, destacó Flavia Broffoni, autora de Extinción (Sudamericana, 2021) y una de las impulsoras de la iniciativa.

“El tema del acuerdo porcino movilizó mucha gente autoconvocada. Nadie llevó una bandera concreta: hay mucha participación y quienes formamos parte de organizaciones decidimos dejar espacio y que pueda ser lugar de expresión de una ciudadanía más real que el activismo duro”, dijo la especialista en relación a la audiencia autoconvocada, que tendrá “transmisión en vivo igual que una audiencia pública convocada por Estado”. Para anotarse: https://audienciaspublicas.com/