Parecen pintados. Cuando los ilumina el cielo magenta del atardecer o durante el prístino amanecer, los flamencos son fosforescentes. Así describe Matías Michelutti las vistas que brinda el ahora Parque Nacional Ansenuza en Córdoba, tras la ley que lo crea, votada por el Senado este jueves.

Matías es la cuarta generación de una familia que llegó a Miramar de Ansenuza, Córdoba, entre fines de 1800 y principios de 1900 desde Italia y Suiza. La zona donde se desarrollaron las primeras colonias agrícolas tomó impulso turístico entre los ’40 y hasta los ’70, cuando una inundación terminó con todo.

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“Había 110 hoteles, los fines de semana llegaban 50 mil turistas, competía con Mar Del Plata”, explica a Tiempo de Viajes con orgullo. Ahora, un fin de semana «a full» como el de carnavales concentra unos 25 o 30 mil visitantes.

La oferta de turismo de bienestar en sus orígenes convocaba a un público selecto. Ahora la naturaleza, las propuestas de aventura, de recorridos náuticos y el “hiking” –el senderismo en el llano–, son parte de las opciones para conocer este sitio que contiene el lago de aguas saladas más grande de Sudamérica y el quinto en el mundo.

“Es tan enorme que, para que te des una idea, entra tres veces Capital Federal en esta región”, comenta Matías  a TDV. Como su padre, Pablo Michelutti, es guardaparque nacional y trabajó en el área. Su pasión quedó sellada desde pequeño y continúa en temas de investigación y preservación, sobre todo lo referente a los flamencos: en este lugar conviven tres de las cuatro especies existentes. Son algo así como 350 mil flamencos, de una población que se calcula en más de medio millón de individuos.

Foto: Prensa Parque Nacional

La dimensión tamaño baño del área tiene su riqueza, además, porque se unen tres eco regiones bien definidas. Al norte con bañados del río Dulce que “tienen la misma majestuosidad que los Esteros del Iberá”, al sudoeste es el final de la región chaqueña y más al sur el Espinal que junto con la ciudad de Miramar, donde está la infraestructura actual, serán posiblemente los futuros portales para acceder al PN.

En lo que quedó tras las inundaciones de los años 70 y del 2003, se puso en valor parte de la costanera que se puede disfrutar para caminar junto al lago durante unos 800 metros y desde donde se aprecian diversas especies, entre ellas los famosos flamencos. Aquí, la riqueza de la avifauna promete más de la mitad de la que puebla la Argentina. Además, la zona de playa y balneario y los nuevos hoteles, como el más reciente de 62 habitaciones, piscina y hasta casino es otro atractivo e los últimos tiempos.

Las excursiones van de una hora o todo el día y hay propuestas para la tercera edad, para jóvenes y familias enteras. «Han venido personas de todo el mundo, pero un 60 a 70 por ciento de nuestros visitantes son santafesinos”, aclara Matías.

Los safaris fotográficos son una parte importante de la movida justamente por los paisajes y la biodiversidad que se concentra en esta área protegida que, además de ser sitio Ramsar, fue elegido como Maravilla en el 2008.

El área protegida abarca un total de 661.416 hectáreas. Incluye la Laguna de Mar Chiquita o Mar de Ansenuza (que significa Diosa del Agua), junto a los Bañados de Río Dulce que conforman el enorme humedal. Hasta el emblema del parque fue participativo y todos quienes viven aquí y aman la naturaleza están contentos porque se destacan las tres especies de flamencos, las cuales afrontan peligros de conservación, particularmente dos de ellas consideradas “en peligro” por la Comisión de Especies Migratorias.

Además de la naturaleza y las especies que la pueblan, en la zona de Mar Chiquita y los bañados del Río Dulce fueron hallados restos arqueológicos que representan vestigios de la presencia humana de cazadores recolectores y pescadores, y una pieza de alfarería en el emblema sintetiza la dimensión de la historia.

Las aves representan el grupo más diverso y abundante en esta naturaleza. En números significa que aquí se encuentra el 66% de todas las especies de aves migratorias y playeras registradas en Argentina, concentrando cerca del 36% de la avifauna total del país (380 especies registradas) y el 85% de las especies citadas para la provincia de Córdoba. Esto lo convierte en uno de los sitios más importantes para la conservación de las aves del centro del país y para la conservación de especies migratorias de Sudamérica, que cada año se congregan en números de hasta medio millón de individuos.

Foto: Prensa Parque Nacional

Para los que gustan de ver bichos, entre los mamíferos se encuentran especies típicas del monte chaqueño como la corzuela parda, el pecarí de collar, el yaguarundí y el zorro gris pampeano. Cientos de habitantes faunísticos del humedal. Además, el área protege también especies amenazadas como la tortuga terrestre, el lobito de río y el aguará guazú.

Además del flamante Parque Nacional Ansenuza, durante la sesión de Senadores se aprobó la ampliación del Parque Nacional Pre- Delta, en Entre Ríos, la ampliación del Parque Nacional Aconquija, en la provincial de Tucumán, y se dio media sanción a la creación del Parque Nacional Laguna El Palmar, en Chaco. El presidente de la Administración de Parques Nacionales, Lautaro Erratchú, expresó: “Nuestra gestión tiene como objetivo ampliar en un 20 % la superficie de los Parques Nacionales porque permiten la conservación de recursos naturales y culturales, además de poseer gran valor por su biodiversidad y belleza. La creación del Parque Nacional Ansenuza va a ser de gran importancia para impulsar el desarrollo local, fomentar la educación ambiental, la actividad científica y el turismo de naturaleza, tan requerido por nuestros visitantes”.