Las fuertes tormentas que azotaron desde las primeras horas de este jueves la región, responden a un fenómeno climático que periódicamente se da en diferentes zonas de Latinoamérica y con consecuencias disímiles. De acuerdo al Servicio Metereológico Nacional en este 2023 sus consecuencias se sentirán durante los meses de agosto, septiembre y octubre.

“El estado actual del fenómeno ENOS es de transición a una fase Niño”, puntualizaron desde el organismo. Es que la temperatura del agua del mar en el océano Pacífico ecuatorial “se encuentra con valores superiores a los normales en toda la región, mientras que los vientos alisios están en promedio debilitados al oeste” por lo que el “Índice de Oscilación del Sur presenta valores neutrales, lo que refleja que aún no hay un acople completo de la atmósfera con las condiciones del océano, característico de la transición”.

De todas maneras, el SMN aseguró que en base a los modelos dinámicos y estadísticos, en promedio, en este trimestre habrá “un 96% de probabilidad de que las condiciones sean de Niño”. En resumen, se trata de un fenómeno de variabilidad climática que incide significativa e intempestivamente sobre la dinámica de los vientos atmosféricos y los patrones de precipitación. Todo ello, causado por la elevación o disminución en la temperatura promedio de la superficie del océano Pacífico ecuatorial. 

El SMN estableció que en julio las anomalías de la temperatura del agua del mar fue de 3°C en promedio. En tanto que el “índice de Oscilación del Sur (IOS) como promedio móvil de 30 días mantuvo valores positivos desde julio de 2021 hasta febrero de 2023 acorde con las sucesivas fases Niña que se registraron”, siendo que “desde fines de marzo de 2023, con el debilitamiento de la Niña, el IOS empezó a disminuir y alcanzó valores negativos, pero en las últimas semanas retomó valores neutrales”. 

“En cuanto al Índice Oceánico de El Niño (ONI, por sus siglas en inglés), en el trimestre abril-mayo-junio 2023 tuvo un valor de +0.5, que representa el umbral para pasar a una fase Niño”, concluyó el organismo. 

Así las cosas, la intensidad del fenómeno de El Niño se clasifica en tres niveles: débil, moderado y fuerte, según la temperatura superficial del océano, la presión atmosférica, velocidad del viento superficial y cobertura de nubes. 

Como se sabe El Niño afecta de diferentes modos a Latinoamérica debido a las variables climáticas, geográficas y topográficas. El fenómeno es tan complejo que la duración e intensidad es difícil de pronosticar, más allá de las probabilidades estadísticas.