Solo cuatro de los barrios carenciados y asentamientos de la Ciudad de Buenos Aires–que suman por lo menos 15- están en proceso de reurbanización. En todos los casos, el presupuesto bajó en los últimos dos años y también se subejecutó, mientras siguen pendientes obras de infraestructura, vivienda y provisión de servicios. Pero, además, el avance de estos procesos muestra una gran desigualdad, con el sur siempre relegado y avances allí donde hay megaemprendimientos inmobiliarios alrededor.

La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) elaboró un informe que entrecruza comparativamente los datos disponibles para trazar un panorama de cómo avanzan esas reurbanizaciones. El cotejo mostró, por caso, que en la Villa 20 –en el sur de la ciudad- es donde menos dinero se invirtió por familia. En el Playón de Chacarita, en tanto, se destinó casi cuatro veces más dinero por familia que en la Villa 31.

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“Hay algo interesante respecto de los barrios en los que se busca mantener macizo lo consolidado y los barrios donde se propuso una relocalización casi completa de la población: en el Playón y en Rodrigo Bueno se ve más vivienda nueva porque es menos lo histórico del barrio que se preserva” en relación a la 31, comparó Guillermina Greco, abogada del Programa Derecho a la Ciudad de ACIJ. Y advirtió que “donde se preserva lo histórico no hay datos tan claros de cómos se preserva y cómo se adecúa. Que se preserve el macizo es algo que puede ser visto como positivo, pero es importante que se garantice que en esas viviendas haya calidad habitacional adecuada”. En cambio, en los barrios donde la relocalización es la regla “en algún punto lo que se hace es desarmar lo viejo, donde vivían las familias, y armar vivienda nueva, configurar el barrio de una forma nueva”.

Greco apuntó además a observar un factor indirectamente relacionado con estos procesos, pero que incide en su avance (o falta de): “En Rodrigo Bueno hay proyectos inmobiliarios de alta gama que están ahí, eso da a pensar por qué se prioriza ese barrio, más allá de otras razones que puede haber”. Concretamente, el proyecto de IRSA para edificar Costa Urbana –considerado el primer barrio privado de la Ciudad de Buenos Aires, en los terrenos de la ex Ciudad Deportiva de Boca- lindará con la villa Rodrigo Bueno y la Reserva Ecológica Costanera Sur . Pese a los repudios que generó entre organizaciones ambientalistas, vecinos y vecinas, avanzó en la Legislatura porteña con el impulso de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta.

Los procesos de reurbanización en estas cuatro villas afectan a más de 73 mil personas (se estima que, en todos los barrios populares y asentamientos porteños, viven más de 275 mil). Los datos analizados desde 2016 muestran que durante la pandemia los panoramas sólo empeoraron. “Se ve una fuerte reducción del presupuesto en 2020 y 2021. Bajan bastante drásticamente de 2019 a 2020 y en 2021 tanto la asignación como la ejecución es bastante menor para los barrios. Eso, sumado al contexto sanitario, agrava más la situación, cuando es aún más necesario invertir ahí y dar soluciones”, remarcó la abogada.

En diálogo con Tiempo, Greco alertó que “por fuera de estos barrios no hay proyectos integrales para reurbanizar, no hay un plan o una estrategia formal más allá de estos cuatro barrios, siendo que son por lo menos 15. Son muchos más barrios populares y no tienen proyectos de reurbanizaciones, y esas poblaciones tienen los mismos derechos aunque no haya una ley específica”. Además de reclamar que se revierta la baja presupuestaria, el planteo de ACIJ apunta a que “crezca la participación de vecinos y vecinas, que sean escuchados, que su opinión sea significativa” para definir las características de los barrios donde van a vivir. Algo que muchas y muchos de los habitantes denuncian que no se cumple en procesos ya en marcha, como el de la Villa 31, elegido como emblema por el Gobierno de la Ciudad.