–¿Cuál es el espíritu de la ley que propone?

–Esta ley trata sobre el cumplimiento de las condenas y no de un agravamiento. Lo que sostenemos es que todos aquellos que fueron sometidos a un proceso y condenados luego veían su pena morigerada, por lo tanto en los efectos prácticos esa pena nunca se cumplía. La morigeración se hacía de manera mecánica, por el solo cumplimiento del plazo. Simplemente queremos que los que cometen delitos violentos no tengan salidas anticipadas.

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–Referentes de Derechos Humanos ven una política en línea con la mano dura.

–Para mí las críticas son infundadas. Lo grave era que el Estado no verificaba la resociabilización del detenido pero igual lo liberaba. Después esa persona cometía de nuevo un delito. Esta ley lo que hace es que personas que obtenían la salida anticipada a mitad de la condena sigan privadas de la libertad resocializándose dentro de la cárcel en vez de hacerlo en la calle.

–¿Es posible la resocialización dentro de la cárcel?

–Convengamos que hay que hacer una fuerte inversión en cárceles. De todos los que critican esta ley, ninguno habla de la construcción de más cárceles. Las consecuencias están a la vista. La mayoría de las cárceles en las provincias sufren hacinamiento, no pueden garantizar estudios ni oficios, por eso hay que hacer una fuerte inversión para proporcionarles a los detenidos la posibilidad de reinserción.

–¿Qué significa que la ministra Bullrich haya apoyado públicamente su ley?

–El aval de la ministra fue trascendental, porque para aprobar esta ley se requiere de mucho apoyo político.

–¿El presidente dio su opinión al respecto?

–No lo hablé expresamente con él, pero está claro que apoya todas las iniciativas del Ministerio de Seguridad.

–¿Es optimista con la aprobación de esta ley?

–Sí, porque creo que es una ley necesaria. Está claro que no va a resolver los problemas de inseguridad, porque se ocupa de un problema puntual que es que previo al cumplimiento de su condena los detenidos salen y vuelven a cometer delitos. Las víctimas tienen derecho a condenas justas. «