Se sumó otra voz al debate sobre la ivermectina en plena pandemia de coronavirus. Nada menos que la voz de la farmacéutica que la comercializa, Merck. En línea con la postura de especialistas locales, desde el laboratorio aclararon que hasta la fecha “no hay base científica” para afirmar que tiene “un posible efecto terapéutico contra covid-19”.

“No creemos que los datos disponibles respalden la seguridad y eficacia de la ivermectina más allá de las dosis y poblaciones indicadas en la información de prescripción aprobada por la agencia reguladora”, indicó la compañía mediante un comunicado. Según el prospecto, se usa para el “tratamiento de la estrongiloidiasis intestinal provocada por el parásito nematodo Strongyloides stercoralis y para el tratamiento de la oncocercosis a partir del parásito Onchocerca volvulus.

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Semanas atrás, ante el anuncio de La Pampa de que comenzaría a utilizar este producto como ya lo hacían otras provincias, Tiempo consultó a especialistas que advirtieron sobre esta falta de evidencia científica para usar ivermectina contra el coronavirus.

“Todos queremos que haya un medicamento accesible y económico. Pero las evidencias hasta hoy son muy incompletas. No hay estudios con la cantidad de pacientes necesarios para poder decir que es beneficioso y seguro, que no tiene efectos adversos importantes. Hasta ahora (se estudió) con poca cantidad de pacientes. Al día de hoy no se lo ha aprobado porque no hay evidencia clara en cuanto al beneficio y la seguridad”, advirtió a Tiempo Rubén Sajem, Secretario General del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la CABA y director del Centro de Profesionales Farmacéuticos Argentinos (Ceprofar).

“Hay un estudio en marcha que permitió ANMAT, pero todavía no hay resultados concluyentes. Se debería usar en dosis muy altas contra el Covid: tres veces las habituales como antiparasitario”, comparó Sajem. Y apuntó que “hay algunos ministerios provinciales que están propiciando su uso, como el de Corrientes. Pero siempre se debe entender que en esos casos es un uso en un contexto médico controlado para pacientes individuales”. En ese sentido, remarcó que “nadie propone hasta ahora el uso masivo y menos como preventivo”. Incluso, señaló que carteras sanitarias como la de Neuquén recomendaron no usar el producto siquiera en ensayos clínicos.

Según pudo saber este diario, en por lo menos un grupo de geriátricos porteños se evaluó su uso de forma preventiva y hasta se llegó a pedir autorización a los familiares para comenzar a aplicarlo en ancianas y ancianos sanos. Pero luego se dio marcha atrás institucionalmente.

“La gente no debe tomar ivermectina por su cuenta”, enfatizó Elena Obieta, médica de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI). En diálogo con este medio, la especialista consideró que es “tremendo y sumamente peligroso” que algunas provincias estén propiciando oficialmente su uso. Señaló que “faltan estudios, faltan números de pacientes y algunas certezas. La gente podrá decir ‘no hay tiempo ante esta enfermedad, mi tío la tomó y le fue bien’. Pero no se puede usar libre y alegremente, a una dosis que tampoco está del todo estipulada, ni en qué momento empezar a tomarla ni para qué tipo de pacientes”.

En octubre pasado, tras los resultados preliminares de un estudio difundidos en septiembre, la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) se pronunció al respecto: “Recientemente resultados preliminares (sin publicación ni revisión de pares) de un estudio realizado en Argentina evidenció que la administración de ivermectina al triple de dosis habitual en 45 pacientes habría producido mayor eliminación del virus en secreciones respiratorias, pero sin correlación con mejoría clínica. Sin embargo, se necesitan más estudios con mayor número de individuos para determinar este parámetro y otros asociados a eficacia clínica y seguridad”.

La entidad resaltó entonces que “es importante recordar que la ivermectina no es una droga inocua y aún a dosis terapéuticas puede provocar un número frecuente (>10%) y considerable de efectos secundarios adversos, desde leves a graves”.

“La postura de la SADI nunca será superior a lo que recomienda la ANMAT, y para este ente todavía no está autorizado su uso en covid”, insistió Obieta, quien de todos modos no descartó que con el tiempo y la acumulación de evidencia la postura pueda ser otra. Por lo pronto, el uso de este antiparasitario en el marco de la pandemia continúa, no sólo en la Argentina. “El planteo de su uso tiene un racional, no es dióxido de cloro: tiene acción virucida en algunas circunstancias. Frente a este racional se han hecho distintos estudios, pero aún ninguno tiene la fuerza de una recomendación para su uso”.