La falta de federalización es uno de los grandes problemas de la ciencia nacional, y uno de los ejes de la política programática del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, desde que asumió al frente de la cartera. Argentina es una gran productora de conocimiento y desarrollos, pero la mayoría ocurren en una sola región del país. «Más del 85% de la Ciencia y la Tecnología está concentrada en la región central del país. En ningún otro tema hay tanta desigualdad como en este», remarcó Filmus en la presentación del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030 en la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado.

En su exposición, el funcionario brindó detalles de la composición del sistema científico-tecnológico; de las leyes de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y de Economía del Conocimiento, votadas por unanimidad en el Congreso de la Nación; y del Plan Ciencia 2030. En ese marco, destacó que la nueva ley de financiamiento prevé que el 20% del aumento en el presupuesto de Ciencia y Tecnología se destine a una cuenta especial que tiene como objetivo la federalización de la ciencia.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

“Necesitamos más investigación y más tecnología en aquellos lugares donde se produce la materia prima, donde las y los jóvenes puedan tener el derecho de realizarse, de contar con institutos con infraestructura y equipamiento para poder tener un futuro en cualquier lugar del país. Por eso buscamos que el Plan de Ciencia 2030 sea una ley: para que se transforme en una política de Estado con acuerdo de todas las fuerzas políticas. Venimos discutiendo el Plan con las 24 jurisdicciones y con diferentes actores políticos, económicos, sociales y sindicales como la CGT, la CTA, la UIA y las universidades”, añadió Filmus.

Y mencionó algunos de los principales programas sobre los que se apoya el Plan: “Construir Ciencia”, orientado a la infraestructura; “Equipar Ciencia”, dirigido a dotar de equipamiento a los institutos; un fondo de cien millones de pesos por cada jurisdicción para proyectos estratégicos definidos por cada provincia; y el Plan RAICES Federal, que busca generar las condiciones para arraigar a investigadoras e investigadores en las provincias.

El Plan Ciencia 2030 está asentado “sobre 10 objetivos fundamentales para la ciencia en nuestro país, consensuado con todos los actores, donde además cada provincia integra al plan nacional su propio plan provincial con sus misiones y estrategias”. Filmus añadió “la necesidad de que, en ciertos temas, Argentina no transite más las políticas pendulares. La dictadura de 1966 echó en un día a 1700 científicas y científicos de la Argentina, muchos de ellos fueron los que encabezaron la ciencia en otros países. Tenemos 5 premios Nobel, tenemos una gran tradición y reconocimiento de nuestros científicos, pero solos, sin el apoyo del Estado, es imposible que puedan desarrollar la ciencia y la tecnología en nuestro país. Necesitamos una senda de crecimiento y desarrollo que solo puede existir si está basada en ciencia y tecnología propias. Ningún país desarrollado del mundo lo hace sin inversión en ciencia y tecnología. En pandemia vimos como nuestro sistema científico-tecnológico pudo desarrollar barbijos, kits de detección y producir vacunas de otros países y ahora estamos muy adelantados en nuestras propias vacunas y todo esto es una muestra de soberanía”.      

El presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), Fernando Peirano, completó: “Hoy, cuando se agudiza la mirada federal, encontramos una microeconomía llena de propuestas, proyectos y creatividad. La promoción en ciencia, tecnología e innovación tiene que contribuir a tener un Estado que oriente el cambio tecnológico para garantizar un crecimiento con inclusión y soberano”.