Algunos quizás recuerden “El Gran Año” (The Big Year), película de 2001, donde en clave de comedia los actores Owen Wilson, Jack Black y Steve Martin recorren diversos lugares de los Estados Unidos para fotografiar especies de aves “difíciles” y ganar la competencia popular el “Big Year”, que disputan los observadores de aves para ver quién puede identificar las más diversas especies de aves de América del Norte. En habla hispana, el film se conoció como “La Pajareada”. Lo cierto es que en todo el planeta el movimiento de personas en torno al avistamiento de aves (los Birdwatchers), que buscan ver aves, especies, en distintos lugares, se calcula en algo así como 80 millones de viajeros, casi un 3 por ciento del total de la masa de viajeros mundial (sin pandemia, claro). Y en cuanto a las aves, siempre hablando de especies, se calculan que son unas 10 mil, las que pueblan el planeta y en la Argentina habita un 10 por ciento de este total. 

Para los expertos, esta tendencia de disfrutar en avistar un ave o el avistamiento de avifauna se equipara con la adrenalina de los cazadores, la diferencia fundamental es que en este caso, es inocuo para todos y todas. La ven, le sacan foto y anotan en un registro. Un segmento turístico muy apreciado porque son viajeros que se mueven año tras año en busca de su objetivo, tranquilos, consumen con buen gusto, descansan en hotel, utilizan herramientas costosas, pero que, además, en esta tendencia hoy, después de la pandemia, se revalorizan estos viajes de relevamiento en un ambiente natural. 

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Foto: Julio Milet

Lo colosal es que hay personas que se han destacado por su dedicación, digámoslo de este modo. Por ejemplo, el hombre que más especies vio en el año 2015 fue Noah Strycker: registró 6042 especies durante una aventura por 38 países y cinco continentes. Cada día posteaba su ave. No fue el que más vio, porque hay unos quince avistadores que anteriormente, ya habían visto 8000 especies y una pareja de británicos, Ruth Miller y Alan Davies tenían el record en 2008 de haber anotado y fotografiado a 4341 especies de aves. Un montonazo. 

La Argentina no se queda atrás y se calcula que alberga unas 20 mil personas encantadas con esta metié. Incluso la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue sede de la Conferencia Mundial sobre la Conservación de las Aves que organizó BirdLife en 2008. En la Reserva Ecológica en la Costanera Sur  se calcula que se pueden observar 100 especies en un día.

El sábado 14 de mayo fue la gran cita con las aves, el “Global Big Day”, “un día de conteo de aves en el lugar que estés y además es el día de las aves migratorias. En esta fecha y nuestra región nos tocan los visitantes (aves) invernales de Patagonia y luego en octubre se festeja con los migrantes estivales que llegan del hemisferio norte y del norte de América del Sur”, le dijo a Tiempo de Viajes, Julio Ariel Milat, quien es naturalista de campo, observador de aves, fotógrafo de vida silvestre y además de Director del Museo Ornitológico y Centro de Interpretación Ambiental (MOCIA) de la Municipalidad de Berisso, quien recibió en el 2020 el premio que otorga La Fundación Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Dirigió y dirige proyectos de educación ambiental sobre humedales y ahora su trabajo científico es “Un río Dos Ciudades”, que toma al Río de la Plata como conector entre Berisso y Ensenada, con sus complejidades, sus ambientes y naturaleza. 

Para Milat “salir a campo” es cosa de todos los días. Con estudiantes, con profesionales, con alumnos y con personas que aman la naturaleza. Todo para ver y conocer en un ambiente cercano y que se re descubre en cada salida, con su guiada exclusiva y mirada de naturalista. Y en la jornada del sábado pasado fue especial porque: “Lo  organizó el Global Big Day, Aves Argentinas, y una plataforma de datos EBird donde podes subir listados de aves, detalles, datos. Desde hace un par de años, es también una cuestión muy popular en los Estados Unidos, a veces todo sirve, como es en el caso de la conservación y la importancia de las aves. Es una fecha en la que hacemos un conteo de aves durante 24 horas”, contó. 

La edad para mirar aves es lo de menos. “En los últimos años se suman jóvenes,-dice Julio- además tienen más velocidad y facilidad en el uso de las nuevas tecnologías, como el registro de cada especie que subimos a la plataforma que ofrece www.ebird.org, que es mundial y ahora se le suma también el ambiente, las plantan que pueblan cada lugar donde habita cada especie”. 

“Yo comencé hace muchos años y ahora se me abre el paisaje como una película donde relacionás al ave, que no está aislada, sola, sino que está relacionada con un fruto con una planta, entonces en cada salida a campo trato de mostrarle a la gente todo el ambiente, tanto los chicos de las escuelas como la gente grande que participa en cada recorrido que hacemos”, explicó el naturalista en diálogo con Tiempo de Viajes.

En el caso del sábado pasado, “hicimos una salida a campo en Isla Paulino, frente a la costa de Berisso. Claro que la naturaleza marca el ritmo. Y en el Caso de Berisso, amaneció con neblina y quizás amilanó a parte del grupo que se había anotado para participar. Sin embargo fueron más de veinte personas listas para avistar. “Una vez que se fue la neblina el día fue hermoso pudimos ver desde mariposas hasta las aves. Un buen día de avistaje, pudimos registrar cerca de 55 especies”, dijo y como detalle agregó que de regreso de Isla Paulino hubo música en la lancha que transporta pasajeros y “hasta hubo baile”.

“Es una actividad que también le puede servir a los investigadores: durante el Global Big Day hay miles de ojos contando aves durante 24 horas, todas esas observaciones se juntan en una plataforma y ayudan a conservar esas especies, a focalizar zonas de interés, que pueden ser de la alimentación o zonas de reproducción”, remarcó Milat, quien durante los fines de semana de todo año organiza salidas a la zona ribereña y en especial a Isla Paulino, frente a las costas de Berisso. 

El entusiasmo contagia y en el Norte del país, en la zona de yungas, también hubo adrenalina por el Big Bird Day. En San Ramón de la Nueva Orán, ese rinconcito verde exhuberante del territorio salteño unido por el río Bermejo con Bolivia, el naturalista Pablo Mealla contó a Tiempo de Viajes que en ese día especial “a la medianoche nos repartimos en varios lugares porque somos poquitos avistadores y por lo general buscamos las nocturnas (lechuzas y ataja caminos) y luego a dormir para madrugar y aprovechar el día”.

“A la selva temprano, a mediodía lagunas y playas de Ríos. Algunos se dedicaron a avistar la zona chaqueña de Orán, y finalmente nocturnas de nuevo. Hasta la 23:59 o hasta donde aguante el cuerpo”, dijo y sonrió  con ganas porque es un día entero en las yungas, en cada rinconcito, en cada ambiente y prestando muchísima atención.

Mealla, el salteño, da detalles y secretos: “A la siesta se registran la mayoría de las (aves) rapaces. Y pedimos a la gente de las comunidades kollas que nos registren las aves de la zona alta (San Andrés)”. Claro, la gente de cada lugar tiene muy en claro la importancia de cada especie y conoce la naturaleza. El entusiasmo es por todo. Por el Big Day, por la naturaleza y por la superación de sus propias marcas. Orán va primero en el ranking argentino de avistajes de aves con el registro  de 438 especies, superando a Iguazú (Misiones) donde se contabilizaron 428 especies y de nuevo Salta en el tercer puesto con Chicoana donde se registraron 425, todas en las jornadas de octubre de 2021, cuando se celebró en aquella oportunidad un Big Bird Day.

Ahora, unos días después del gran día mundial de las aves, sigue el entusiasmo en el aire. Mealla le confiesa a Tiempo de Viajes el porqué de la alegría: “Personalmente muy feliz porque sumé un ave más al registro histórico de Orán, encontrando el Milano Chico en una lagunita cercana. Una rapaz considerada Rara. Que tuve la fortuna de ver y fotografiar “, explica.

Si bien los resultados finales de la jornada mundial tienen fecha límite para completar justo en el día del Censo Nacional en la Argentina, el salteño Mealla confirmó que “hasta ahora Salta nuevamente lidera a nivel nacional. Dentro de Salta, Orán a la cabeza por tercera vez consecutiva con 208 especies aprobadas hasta ahora (de las 219 avistadas)”, contó con orgullo.

No todo es mirar, fotografiar y registrar. El mundo de las aves va por más. “Ahora -cuenta Mealla- hay científicos interesados en un estudio sobre el Jote Real (Sarcoramphus papa), también llamado cóndor de la selva, que abunda en nuestras yungas “, contó Mealla. 

Foto: Julio Milet

El avistaje de aves es una actividad en la que el espectador es, además de lo que significa el término literal, un agente multiplicador de la gran tarea de la preservación y colabora tan sólo mirando las aves, su comportamiento y su hábitat que representa en general un ecosistema que expresa su salud a través de la cantidad de aves que cobija, entre otros seres vivos. Y tan simple. Tener el tiempo y la paciencia de mirar la naturaleza.

Dónde ver naturaleza

Isla Paulino, Berisso. El experto en naturaleza Julio Ariel Milat (en Facebook Julio Ariel Milat ) junto con los naturalistas Leonardo Santoro (de Ramallo) y Agustin López Pacheco (Villa Elisa, La Plata) registraron aves para subir sus datos a la plataforma internacional www.ebird.org. Un actividad que se suma a otras que se desarrollan con diversas salidas a campo que Milat planfica durante el año para todo público, para fotógrafos de naturaleza y para quienes desean salir a conocer este ambiente único en la costa ribereña de Berisso.  

En Salta: Norte Verde, Paseos y Travesías Salta (Está en Facebook) con los naturalistas José Alejandro Basualdo y Pablo Mealla. +54911 (03878) 540669.