La diplomacia de las vacunas, que se ensaña con los países periféricos y por el momento niega el acceso a la inmunización a más de un centenar de países pobres, obliga a multiplicar las negociaciones, en pos del que es hoy el bien más preciado a nivel planetario: las dosis que permitan mantener sanas a la población y a la economía.

Este miércoles, la ministra de Salud Carla Vizzotti y la asesora presidencial Cecilia Nicolini mantuvieron reuniones con representantes de China e India, según se explicitó desde el gobierno nacional, “para garantizar la disponibilidad de vacunas en nuestro país que permitan escalar la vacunación de los grupos priorizados”.

El juego del gobierno argentino por las vacunas es a cuatro bandas. Los mayores volúmenes se esperan, por un lado, del acuerdo con la Federación Rusa por lotes de Sputnik V, cuyo arribo tuvo un flujo importante en los últimos días de marzo para detenerse luego, a la espera de que se regularicen pero todavía sin fecha concreta para un nuevo vuelo. Por el otro, del contrato suscrito con Oxford-AstraZeneca, empantanado por el bloqueo a la exportación de insumos críticos de EE UU hacia México, lo que impide al laboratorio Liomont envasar en ese país la sustancia activa fabricada en la Argentina, y por la retención, precisamente en EE UU, de más de 10 millones de vacunas derivadas desde mAbxience por los inconvenientes en México.

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Con China e India los problemas son otros. Del contrato con la farmacéutica china Sinopharm, restan entregar dos millones de dosis. Y de la India debe llegar todavía un segundo envío de 580 mil dosis de Covishield, pero como parte de un acuerdo de adelanto de vacunas firmado con AstraZeneca, que fabrica sus vacunas con ese nombre en el país asiático.

Un último origen de las vacunas es el mecanismo Covax, de la ONU, por el que han llegado menos dosis que las esperadas, pero que, sin embargo, serán las próximas en llegar: 864 mil dosis de la vacuna de AstraZeneca que arribarán a Ezeiza este domingo en un vuelo de KLM proveniente de Amsterdam, Holanda.

En este contexto de dificultad global de acceso a las vacunas, Vizzotti y Nicolini mantuvieron este miércoles una reunión bilateral con el embajador extraordinario y plenipotenciario de la India en la Argentina, Dinesh Bhatia, para negociar la adquisición de nuevas vacunas fabricadas allí.

Ya el martes, ambas funcionarias habían charlado vía videoconferencia con el embajador extraordinario y plenipotenciario de la República Popular China en Argentina, Zou Xiaoli, con el fin de allanar las conversaciones con el laboratorio público chino que produce la vacuna Sinopharm.

“Argentina tiene firmado un contrato con China por el cual tenemos pendiente de entrega dos millones de dosis de Sinopharm, mientras que con India tenemos diferentes líneas estratégicas de posibilidades de acceso que estamos tratando de profundizar y concretar, aunque no tenemos contratos firmados aun”, dijo Vizzotti.

Se hizo saber que ambos diplomáticos se comprometieron a hacer “los máximos esfuerzos para acelerar todos los procesos en un escenario mundial con dificultades de acceso a las vacunas, tanto por la escala de producción, la demanda simultánea y la decisión de los países productores de priorizar la inmunización de su población”.

Este último punto, la presión interna en esos países productores de vacunas para que se avance en la inoculación de la población local antes de exportar dosis a otras naciones, es la que hace tambalear muchos de los contratos firmados por las farmacéuticas, obstáculo que no sólo sufre la Argentina, sino también, por ejemplo, todos los países de la Unión Europea y naciones ricas como Canadá o Japón.

A fines de marzo, el gobierno indio frenó la exportación de vacunas producidas por el Serum Institute, el mayor fabricante de vacunas antiCovid del mundo, con el fin de avanzar en la vacunación de su propia población, de más de 1300 millones de personas. Y esto en medio de un exorbitante aumento de los nuevos contagios, que promediaban 20 mil al día hace un mes, y que este miércoles llegaron a más de 184 mil en una sola jornada.

El lunes, el gobierno indio sumó a la prohibición de exportación al medicamento remdesivir, que se utiliza para el tratamiento de pacientes con coronavirus.

En China, donde la pandemia se originó pero los contagios se desplomaron a los pocos meses y prácticamente desaparecieron, el problema es diferente. Entre el escaso interés de la población por vacunarse, al no percibir ya el riesgo de contagio, y los múltiples compromisos de suministro a otros países, el gobierno chino advirtió que su campaña de vacunación va a ritmo muy lento, y busca acelerarlo. Sea o no ésta la razón de la demora, lo cierto es que el envío del total de las dosis comprometidas con la Argentina no se concreta.