Los frentes de la empresa de medios Televisión Litoral, de un Complejo Penitenciario y de la sede de Asuntos Penitenciarios de la ciudad de Rosario fueron atacados a balazos en un lapso de dos horas. Todo ocurrió en la noche de este miércoles y por al menos uno de los hechos fueron detenidos dos adolescentes menores de edad como sospechosos.

Los investigadores procuraban establecer si estas tres balaceras, cometidas en dicha ciudad santafesina, entre las 21.30 y las 23.30, fueron protagonizadas por integrantes de un mismo grupo o si se trataron de casos independientes.

El primero de los ataques tuvo como blanco la sede de Televisión Litoral de Rosario (TVL), situada en Presidente Perón al 8100, donde funcionan Canal 3, Radio 2, Rosario3 y las FM Vida y Plus. La edificación ya había sido baleada el pasado 12 de este mes por delincuentes que dejaron en el lugar un mensaje mafioso vinculado al narcotráfico.

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Foto: @ellitoral

Esta vez, los atacantes pasaron a bordo de un Fiat Palio rojo y, sin detener la marcha, efectuaron al menos ocho disparos sin provocar heridos. Un camarógrafo de la empresa que dejaba a esa hora su trabajo, Pablo Cruz, dijo hoy que «parecía una película» y que «nunca había vivido algo así».

«Los chicos del móvil policial estaban en shock, como todos», abundó en relación a los efectivos apostados en el ingreso al predio, luego del anterior ataque. «La intención fue de tirar a matar. Eso se ve reflejado en donde pegan los balazos», aseguró, por su parte, Pablo Montenegro, conductor de un programa del canal.

Desde Televisión Litoral emitieron un comunicado en el que manifestaron su «preocupación por este nuevo ataque a un medio de comunicación, lo que sin dudas afecta la libertad de prensa, así como por la situación en general que atraviesa la ciudad de Rosario».

El comunicado se refirió también al pasado 12 de diciembre, cuando el multimedio sufrió un primer ataque a balazos en el que los responsables dejaron un mensaje destinado a cabecillas de bandas narcos que operan en Rosario.

El cartel fijado en la puerta decía: «Esteban Alvarado, Morocho Mansilla, Alan y Lamparita Funes, dejen de trabajar con los fiscales y AIC (Agencia de Investigación Criminal) porque vamos a matar a un policía todos los días».

Mientras, el accionista mayoritario de TVL, Gustavo Scaglione, dijo en declaraciones a sus propios medios: «Esto es una locura, no podemos seguir así», y se preguntó: «¿Qué tenemos que esperar, que maten a alguien? ¿Qué carajo tenemos que esperar?».

El empresario consideró al anterior ataque a tiros al canal como «un hecho aislado», pero dijo que ahora advierte que no es así, y pidió refuerzo de fuerzas federales de seguridad. «Esto es grave, el gobierno federal, tenemos que pedir auxilio, tienen que venir fuerzas federales», señaló Scaglione.

En esa misma línea se manifestó el gobernador, Omar Perotti, quien pidió 500 agentes federales para la provincia. «Los santafesinos ya nos cansamos de que vengan y nos digan que así no se puede vivir, pero cuando hay que levantar las manos para acompañar la necesidad de Santa Fe, no dan la orden», dijo el gobernador y remarcó que la detención de dos personas es sinónimo de que «no hay impunidad».

Fuentes judiciales indicaron a Télam que dos menores de 16 y 17 años fueron detenidos anoche a pocas cuadras de donde fue abandonado el Fiat Palio rojo utilizado para tirotear TVL. El vehículo apareció con un principio de incendio en Cerrillos al 3900 de Rosario, en el barrio Vía Honda, escenario de varios crímenes durante este año en un contexto de disputa entre organizaciones del narcomenudeo.

Según los voceros, uno de los chicos fue detenido en un domicilio próximo e intentó escapar ante la presencia policial. El otro fue aprehendido a partir de la información que brindó el primero, también en un domicilio cercano, y según fuentes policiales trató de descartar un arma al ver al personal policial. Esa pistola fue secuestrada y enviada a peritar por orden de un fiscal, para determinar si fue la utilizada en algunas de las tres balaceras, completaron los informantes.

Tras el ataque a TVL, a las 22 y a las 23.30 fueron baleadas, respectivamente, una cárcel ubicada en la zona oeste rosarina y la sede de Asuntos Penitenciarios, que también ya había sido tiroteada con anterioridad.

Sobre el segundo hecho, voceros judiciales indicaron que se registró en la Oficina de Recepción de Detenidos de Rosario (Order) y la cárcel de mujeres, situadas en el edificio de boulevard 27 de Febrero al 7800.

En ese caso, el ataque fue cometido por una persona que disparó contra la fachada y escapó a pie. Según las fuentes, el jefe de seguridad de la unidad penitenciaria identificó a un hombre de remera rosa como el tirador y dijo que estaba solo y se retiró a pie.

Del parte policial surge que se detectó un impacto de bala en las rejas del acceso a la cárcel, en la que en mayo pasado estuvo detenido Ariel Máximo «El Viejo» Cantero, líder de la organización criminal «Los Monos», ocasión en la que también se produjo una balacera por parte de dos personas que tripulaban una moto.

Finalmente, el tercer ataque se produjo en las oficinas de Asuntos Penitenciarios, ubicadas en Pellegrini y Alsina, que también fue blanco de balaceras anteriores. Si bien se desconoce la mecánica del hecho, los agentes se sorprendieron al encontrar esta mañana un impacto de bala en la puerta del lugar y tras diversas averiguaciones determinaron que el disparo se había producido anoche.

Se trata de la tercera balacera en lo que va de 2022 contra esa sede, ya que el primer episodio ocurrió el 24 de enero, cuando delincuentes dispararon y dejaron un mensaje intimidatorio que decía «si siguen verdugueando a la familia de los altos perfiles la próxima vamos contra la familia de los empleados de servicios. El que avisa no traiciona». Más tarde, el 10 de mayo último, delincuentes volvieron a balear el lugar aunque sin dejar ningún mensaje.

El director del Servicio Penitenciario, Gabriel Leegstra, dijo hoy en declaraciones a «Radio Dos» que «está todo dirigido a generar caos, no se trata más que eso, son oportunistas». El funcionario señaló que en esta ocasión no dejaron mensajes escritos, como en otras oportunidades, y explicó el ataque armado como «reacciones a los controles» en las cárceles provinciales.