La puja sobre la presencialidad en las escuelas llevó a poner la lupa sobre los hospitales pediátricos de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cuántos niños, niñas y adolescentes contrajeron Covid desde que reabrieron las aulas? ¿Se pueden atribuir esos contagios al ámbito escolar? ¿Se pueden analizar sin tener en cuenta ese ámbito?

“En todo el mundo se demostró que cerrar escuelas acompaña un descenso o estabilización de la curva. Acá vimos lo inverso: apertura en febrero y luego un aumento exponencial”, remarca Oscar Trotta, pediatra y miembro del Consejo Administrativo del Hospital Garrahan. “Desde el 18 de febrero al 20 de abril la Ciudad tuvo un aumento de Covid en la franja etaria de 0-16 años de cuatro veces y media: teníamos 360 casos en ese rango y pasamos a 1598”.

En el Garrahan, hasta el viernes había 35 pacientes con Covid, cuatro de ellos en cuidados intensivos. Todos los casos graves presentaban patologías previas. “La evidencia científica en pediatría es que los chicos no hacen la forma grave de la enfermedad, no llegan al colapso respiratorio. En su mayoría son asintomáticos, algunos tienen catarro, otros también cefalea, vómitos, dificultad respiratoria moderada. Pero no hay evidencia de que no sean agentes transmisores”, advierte Trotta.

Mientras el área específica destinada a Covid en ese hospital pediátrico está al 100%, la de cuidados intensivos se mantiene con un 75% de ocupación. Además, se atiende en este momento de forma ambulatoria a 348 chicos y chicas contagiados. “En los chicos, aun en los asintomáticos, hay posibilidades de desarrollar post Covid la enfermedad de Kawasaki, que es una inflamación de arterias y afecta todos los órganos. Si bien tiene baja mortalidad, requiere internación”, explica Oscar Trotta, y aclara que “tuvimos no menos de diez chicos internados post Covid desde el inicio de la pandemia”.

Desde los hospitales Ricardo Gutiérrez y Pedro de Elizalde, que completan la red de pediatría en la Ciudad, a lo largo de la semana informaron que había entre ocho y diez pacientes internados con Covid (entre ambos hubo, además, tres en terapia). “Estamos con capacidad plena para poder seguir internando”, dijo el infectólogo Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Gutiérrez y asesor presidencial, aclarando que disponen de entre 35 y 40 camas para la atención de niños con Covid-19 y que solo hay ocho ocupadas.

Personal sanitario del hospital pone en duda estas cifras. “Están diciendo cualquier cosa. Hicimos un grupo de WhastApp para que cada uno desde su sala dijera cuántos chicos tiene: hasta anoche contábamos 18. Estresa tener que estar haciendo esto”, se lamenta Sandra Oyola, enfermera del Gutiérrez desde hace casi una década. Trabaja en el área de Oncología, con habitaciones individuales y baño propio que se usan para aislar a pacientes con Covid. También cuestiona la versión de que los positivos pediátricos se detectan cuando ingresan por otras patologías: “Están viniendo desde la casa por Covid, no por otras cosas. Y además están los niños con patologías anteriores, que son los que se agravan”.

Oyola critica la dispersión de los pacientes Covid en distintas áreas del hospital. “A veces llega un paciente, lo revisás y después te avisan que hay sospecha de Covid. Eso es lo que está fallando, no sé si por la falta de camas, por temor o por qué, pero queremos que salga a la luz, porque esto recién arranca. Mi sala tiene 16 camas, ahora tenemos cinco con pacientes Covid, y en todo este tiempo nunca habíamos tenido más de dos”.

Desde la ex Casa Cuna, el enfermero y delegado de ATE Héctor Ortiz advierte que “no hay una sala específica, los chicos están mezclados dentro del hospital, con habitaciones cerradas. Pero no dejan de ser un vector de la enfermedad y no hay un control sobre este tema”.

El Ejecutivo porteño, mientras tanto, insiste en que ni las escuelas ni la circulación en torno a ellas aumentan los contagios.

En las últimas siete semanas, la Provincia de Buenos Aires vivió una constante crecida de casos para menores de 18: de los 1096 registrados a inicios de marzo se pasó a 5440 la semana pasada. La semana que finaliza, en cambio, sin clases presenciales en el Gran Buenos Aires, sumó 4179 nuevos contagios: bajó un 24 por ciento.

En CABA, como contraparte, se pasó de 1735 menores de 18 positivos la semana pasada a 1583 en la semana actual: un descenso de solo el 8,8%, con una parte de la población educativa aun asistiendo a las escuelas. Con un detalle: mientras la franja de 13 a 17 años y la de 6 a 12 bajaron, aun levemente, la de 0 a 5 años siguió subiendo: en la última semana pasaron de 177 a 188 infectados. Un aumento del 6%. Con presencialidad plena, aseguran los especialistas, los números serían aun peores, teniendo en cuenta que desde que inició el ciclo lectivo en la Capital los casos de niñas, niños y adolescentes casi se quintuplicaron.

Casi diez

Con el millón de vacunas de Sinopharm que llegará en las próximas horas en tres vuelos (dos de Aerolíneas, uno de Lufthansa), la Argentina pasará a tener casi 10 millones de dosis. A las que se sumará otro millón de Sinopharm el fin de semana que viene, luego de que se destrabaran los envíos por la intermediación del presidente Alberto Fernández con el gobierno chino. Al no haber por ahora otro contrato para sumar más lotes de Sinopharm, los dos millones serán para aplicar la segunda dosis a quienes recibieron la primera de esta vacuna.