Mientras la derecha continental y los medios afines ahora coordinan sus discursos contra su nuevo objetivo de combate, Cuba, las dirigencias progresistas aúnan esfuerzos para apoyar el gobierno de la isla, por estos días en el ojo de la tormenta desde las manifestaciones que comenzaron el domingo en San Antonio de los Baños, a 26 kilómetros de La Habana. La situación no alcanzaba el grado de estallido que le querían dar los críticos de las autoridades de la Revolución, sin embargo el lunes se registró un muerto durante una refriega en el barrio La Güinera, del municipio de Arroyo Naranjo y hubo varias decenas de detenidos y algunos heridos.

La víctima fatal es Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años, quien participaba, según las autoridades, de una marcha hacia la estación de policía. El Ministerio del Interior emitió un comunicado lamentando el fallecimiento del hombre “en medio de un complejo escenario en el cual se preserva la tranquilidad ciudadana y el orden interior”.

El presidente Miguel Díaz-Canel acusó a Washington de fogonear las protestas y reclamó el fin del bloqueo, que mantiene un cepo económico contra la isla desde hace 60 años e impide el comercio y las transacciones económicas, causando pérdidas estimadas en 150 mil millones de dólares.

El que expresó más claramente la doble vara con que se mide la situación cubana fue el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). “La verdad es que, si se quisiera ayudar a Cuba, lo primero que se debería hacer es suspender el bloqueo como lo están solicitando la mayoría de los países del mundo. Eso sería un gesto verdaderamente humanitario”. Un pedido que el presidente Joe Biden no da muestras de disponerse a aceptar.

AMLO se refería puntualmente a la nueva votación en la Asamblea General de Naciones Unidas de hace apenas tres semanas, donde 187 países votaron a favor del levantamiento del bloqueo contra tres abstenciones y apenas dos votos a favor de mantener el cepo: EEUU e Israel.

Otro voto por Cuba en la ONU.

Pero AMLO también aludía a la postura coincidente de dirigentes conservadores que de pronto dejaron de lado sus dardos contra los gobiernos de Venezuela y Nicaragua -los más recientes- para volver sus cañones contra Cuba.

En el caso del expresidente argentino Mauricio Macri, sus declaraciones en “apoyo al pueblo que reclama el fin de la dictadura” se producen al mismo tiempo que aparecen documentos que prueban la responsabilidad de su gestión en el envío de armas y pertrechos para el golpe de estado contra Evo Morales en noviembre de 2019.

El Grupo de Puebla, integrado por líderes progresistas de la región, emitió un documento que firman, entre otros, los expresidentes Lula da Silva, Ernesto Samper, Rafael Correa, Fernando Lugo y Dilma Rousseff, en el que se preguntan: “¿Qué país puede resistir, como lo ha hecho de manera heroica Cuba, que un poder hegemónico, de manera unilateral y por tan largo tiempo, impida la libre movilidad de sus personas, divisas, alimentos, medicamentos, remesas, turistas, naves, servicios y mercancías?”.

La embestida contra el gobierno, tanto desde las redes como de los medios internacionales, se profundizó desde el hashtag #SOSCuba la semana pasada.

El español Julián Macías Tovar analizó el modo en que se viralizó un pedido de ayuda humanitaria ante el crecimiento de casos de Covid mediante una catarata de cuentas recién creadas y bots que finalmente culminaron en las movilizaciones del domingo pasado.

“Curiosamente -indica Macías Tovar- las dos cuentas principales que reciben más Retuits, son habituales en mis hilos, por un lado Yusnaby (US Navy), la cuenta patrón que sigue a bots y cuentas falsas que difunden bulos (fake-news) en varios países, y por otro lado (Agustín) Antonetti, el argentino miembro de la fundación Libertad (Atlas Network) que participó en campañas con movilizaciones en México o España para pedir la dimisión del gobierno con los HT #AMLOVeteYa y #SánchezVeteYa o con campañas negacionistas en Argentina”

La base de los ataques está en el aumento de casos de coronavirus durante 3 días seguidos con un récord de 31 muertos en un día, 9 de ellos en la provincia de Matanzas.

El pedido de ayuda humanitaria es por lo menos excesivo si se tiene en cuenta que Cuba registró solo 1659 muertes por Covid desde el inicio de la pandema, a un nivel de 147 muertes por millón de habitantes, entre los más bajos del planeta. Y además, ya tiene vacunada al 20% de su población con vacunas desarrolladas por científicos de su propio país, algo que ninguna nación latinoamericana logró.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, en una sesión de la Conferencia Ministerial del Movimiento de Países No Alineados (Mnoal), denunció la injerencia estadounidense y afirmó que Cuba “está bajo los efectos de una guerra no convencional, recrudecida en las últimas semanas, que promueve acciones de desestabilización”.

Ante la gravedad de la situación, el expresidente Raúl Castro se reunió con los miembros del Buró Político para abordar la estrategia política ante estos nuevos hechos y celebrar “la ejemplar respuesta del pueblo al llamado del compañero Díaz-Canel a defender la Revolución en las calles, lo que permitió derrotar las acciones subversivas”.

“Si quieren tener un verdadero gesto con Cuba, si quieren preocuparse con el pueblo, abran el bloqueo y vamos a ver cómo tocamos. ¿Por qué no lo hacen? ¿Por qué no tienen valor para abrir el bloqueo?”, destacó Díaz-Canel en un mensaje a la población. Luego recorrió personalmente los lugares donde hubo manifestaciones.