El productor de Hollywood Harvey Weinstein fue despedido el domingo pasado del estudio cinematográfico que él mismo había fundado, la Weinstein Company, luego de un artículo del diario The New York Times donde se revela que se aprovechó durante décadas de su poder en Hollywood para acosar sexualmente a mujeres.

La noticia escandalizó a la Meca del cine mundial ya que Weinstein tiene una aquilatada carrera y es uno de los protagonistas principales de la industria del cine, con éxitos de taquilla como El discurso del rey, Django sin cadenas o Big Eyes con directores como Quentin Tarantino o Tim Burton, sin ir más lejos.

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La empresa fue fundada con su hermano Robert en 2005 luego de haber vendido Miramax (creada en 1979 en honor a sus padres, Miriam y Maximilian) a la Disney.

Si no fuera por Sharon Waxman, el caso hubiera servido para ensalzar aún más a un medio como el NYTimes, que a lo largo de su historia se presentó siempre como firme defensor de la libertad de prensa y ya en 1964 llevó a la Corte Suprema un caso que sentó jurisprudencia sobre la doctrina de la real malicia. Y que en 1971 defendió la publicación de los Pentagon Papers, una filtración que desnudó el oscuro interés de las autoridades estadounidenses en la guerra de Vietnam.

Pero esta mujer publicó en su propio sitio, The Wrap (https://www.thewrap.com) que en 2004, siendo aún una recién llegada a la redacción del NYTimes, se enteró de las “inconductas” de Weinstein y recibió “luz verde” de la jefatura de redacción de entonces para investigar el caso.

Fue así que viajó a Roma y entrevistó a un hombre clave en la filial italiana de Miramax, ya en manos de Disney pero donde todavía Weinstein tenía un cargo directivo.

Este personaje no sabía mucho de cine pero era el “proveedor” de mujeres para el desaforado productor. En esa ocasión, Waxman logró entrevistar a un par de mujeres y una de ellas le confesó que había recibido una fuerte suma para callar el ataque sexual de Weisntein.

Pero cuando la periodista volvió a la redacción, se enteró de que el caso iba a ser reducido a una simple notita en la sección cultura con muchos “habría” y “sería” en relación al despido del italiano y no de las actitudes maliciosas del empresario.

Luego se enteró de que Weinstein, un gran anunciante como se puede uno imaginar, presionó directamente a las autoridades del diario y que incluso fueron a hablar en su favor los actores Matt Damon y Russel Crowe.

¿Qué pasó ahora para que el NYTimes le bajara el pulgar a Weinstein? Waxman no lo sabe, pero si muestra su indignación por las alabanzas que ahora recibió el periódico, uno de los que más se enfrenta en este momento con el presidente Donald Trump.

En cuanto al acalorado productor, cuando el diario publicó la primera información, intentó negar los cargos, luego pidió disculpas y la firma, previendo que el escándalo terminaría envolviendo a todos en el mismo lodo, lo despidió. Él ahora promete someterse a un tratamiento para sosegarse.

Para los actores la situación también se volvió complicada. Así, Meryl Streep declaró a Huffington Post que no todo el mundo sabía de las tropelías de Weinstein. Un cable de la agencia AFP enumera disculpas y sorpresas de otras famosas de Hollywood.

“La británica Judi Dench, otra ganadora del Oscar (como Streep), que atribuyó gran parte de su éxito a Weinstein, también dijo no saber nada y se declaró horrorizada –dice la agencia- (Mientras que) la actriz Glenn Close sostuvo que sentía ´ira y tristeza´, después de escuchar ´durante años rumores vagos de conducta inapropiada´ de Weinstein”.

La defensa del diario en relación con Waxman fue a través de un comunicado donde señala que «la redacción del Times tiene un largo historial de exponer acusaciones de corrupción y abuso de personas poderosas e instituciones. Nuestra redacción fue la primera en publicar una investigación meticulosa del señor Weinstein que revela numerosas acusaciones por acoso sexual».

Y agrega que «nuestra ex colega Sharon Waxman escribió una historia que fue publicada en el Times en 2004. Nadie actualmente en el Times tiene conocimiento de que haya habido una decisión editorial en aquel artículo. Pero en general, la única razón para que una historia o información específica se detenga es que no cumpla con los estándares para su publicación».