La anterior oportunidad en que estrechamos la mano de Evo Morales fue en la propia redacción de Tiempo. Fue en diciembre de 2019, una semana después de llegar a la Argentina en carácter de refugiado. Mucho cambio en su Bolivia, en la Argentina, en el mundo en estos dos años y medio. Este Evo de hoy, más distendido, igual de profundo, tan abierto a la reflexión, con recurrentes salidas teñidas de humor, con la misma rigurosidad de conceptos. Este Evo que eligió la sede porteña de la CTA para volver a tener una extensa charla, mano a mano con Tiempo.

-¿Cómo anda en esta nueva visita al país?

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–Muy contento. Volver a la Argentina es como volver a mi casa. Todo un año vivimos acá con la protección del gobierno, del pueblo. Tantos recuerdos. Tuve entrevistas con dirigentes, recordaba las visitas que hacíamos a las intendencias, las conferencias…

Foto: Pedro Pérez

–¿Cómo es su vida actual en Bolivia?

–Tengo responsabilidades. Desde que retorné dependo de las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba… El 13 noviembre de 2020 les dije: «Ahora que no tengo autoridad: díganme qué debo hacer: ¿seguir en la lucha sindical, la electoral o tengo que irme a mi casa?». Hubo debate y consulta con las bases. El 26 de diciembre me dijeron: «De consenso, Evo debe seguir en la lucha sindical y en la lucha electoral”. En 2021 me ratificaron como dirigente de las Federaciones y presidente del MAS-IPSP. También retorné a mi tierra a trabajar. Este año he cosechado arroz, yuca y estoy con piscinas de pescado. El próximo año estoy seguro que con el pescado voy a ganar más que como presidente (se ríe). Es bueno producir alimento. Asegurarlo para la vida es tan interesante. Está creciendo el mercado, vamos a hacer el primer congreso de productores de pescado del Trópico y Cochabamba, para organizarnos y ampliar el mercado interno y el externo.

–¿Qué peces producen?

-Especialmente el tambaquí, que es de la familia del pacú. También surubí y otros. Frente a la crisis alimenticia estamos obligados a producir. Y es parte de la lucha contra el narcotráfico. Muchísimos compañeros que tienen cinco, seis piscinas dejan de cultivar coca. Es más importante el pescado para ellos. Es lindo eso.

–¿Evo, extraña estar en el gobierno, en el centro del poder?

–Durante los primeros seis meses del 2021 me costaba acostumbrarme. Yo me levantaba a las  4 de la mañana a hacer ejercicios, abdominales, trotadora, bicicleta, y empezaba con reuniones a las 5. A las 6 con otro grupo, a las 7… Al final tenía como cuatro desayunos…

Foto: Pedro Pérez

–Menos mal que hacía gimnasia.

–Se me dormían los edecanes. Hacía tres mil abdominales en tres tandas. Un edecán empezaba a contar y se quedaba dormido. O se saltaban el conteo… (se ríe con ganas). Luego los viajes, entregar obras, aprobarlas, debates técnicos y jurídicos. Todo el tiempo.

–Mucho trabajo.

-La democracia no termina el día de la votación. Recibir delegaciones, debatir propuestas, decidir, intercambiar. La democracia es un proceso. Mi récord: Bolivia tiene 9 departamentos, como 9 provincias. En un solo día recorrí 5 departamentos. Empecé en La Paz, fui a Oruro a entregar obras y realizar reuniones. Luego Potosí y Sucre. Y a las 8 de la noche llegué a Cochabamba, con reuniones hasta las 11/12 de la noche. Eso lo extrañé seis meses. Pero he cambiado. No quiero ir a La Paz, quiero estar en el campo, por razones políticas y sociales. Las sedes de las Federaciones parecen una romería. Vienen de todo el país. Esa es mi sede. Otras veces viajo. Tengo invitaciones de China, Europa, Nicaragua, El Salvador, de toda América Latina. Me paso mucho tiempo en el campo produciendo alimento, y acompañando esa lucha social, lucha electoral. Defender nuestra revolución democrática cultural y también defender a Lucho (Arce).

–¿Se presentará en las próximas elecciones?

–No son tiempos de ese debate. Yo quiero ser presidente… pero de la Federación Boliviana de Fútbol. Me encanta el deporte (ríe otra vez)… Oportunamente, faltando un año para las elecciones habrá un ampliado nacional de dirigentes, movimientos sociales, el MAS-IPSP. Vamos a debatir las bases para ser diputado, senador, candidato a presidente, vice. Veremos, ahora hay que defender nuestra revolución, a nuestro presidente y ver cómo tener más militantes con formación ideológica. El MAS-IPSP es el movimiento político más grande de la historia de Bolivia. Tenemos más de un millón de personas legalmente inscriptas. El segundo partido, demócratas, 270 mil… Otros no llegan a 100 mil. Nuestra meta es llegar a dos millones. En cuanto regrese a Bolivia, vamos a arrancar en Oruro, en Sacaba…

Foto: Pedro Pérez

–Pero los medios y la dirigencia de la oposición, incluso, algunos dentro del MAS-IPSP, levantan críticas. Hasta hay algunas denuncias de corrupción, que lo ligan al narcotráfico. Imaginamos que ya tiene el cuero curtido…

-La primera vez que me eligieron como candidato a presidente fue en 1997 con Izquierda Unida. Estaban Gonzalo Sánchez de Lozada y (era ministro de Gobierno, José Carlos Sánchez) Berzaín, dos criminales que escaparon a EE UU. Decían «Evo es narcotraficante, es asesino», cosas por el estilo. Renuncié a esa candidatura. En 2002 otra vez fui acusado de muchas cosas. Mis hermanos del campo hacían burla: «Cómo un narcotraficante puede ser presidente, Evo asesino o terrorista». Ganamos la elección pero nos robaron. Y seguimos. Yo decía: «En cualquier momento voy a ser presidente». Y en 2005 ganamos con más del 54%. Las acusaciones nos favorecieron… En 2002 dijo el embajador de EE UU, Manuel Rocha: «No voten por Evo porque es el Bin Laden andino. Si es presidente no va a haber cooperación ni inversiones». El pueblo había sido tan antiimperalista que el embajador era mi mejor jefe de campaña. Son secundarias las acusaciones (NdR: nuevas denuncias hablan de que la campaña electoral fue pagada por un narcotraficante argentino). Si fueran verdad yo estaría en la cárcel. ¿Cree que la justicia, la derecha, le embajada norteamericana me lo perdonarían?  La justicia es de la derecha, y responde a la embajada. Me llamaron de la fuerza especial de lucha contra el narcotráfico del cuartel de Chimoré: «Tenemos instrucciones de implicarte en el narcotráfico, pero no podemos. Han dicho que por lo menos a sus amiguitas impliquen en narcotráfico».

–Hasta le inventaron un hijo.

–Todo hicieron. El plan era proscribir al MAS, pero no pudieron. Después que el MAS no debe estar en el gobierno ni Evo en Bolivia.Pero el MAS está en el gobierno y yo estoy en Bolivia y con vida. La derecha está arrepentida por no haberme quitado la vida.

Foto: Pedro Pérez

-¿No teme que lo intenten ahora?

-Lo siguen intentando. Soy un perseguido. En Bolivia la mejor seguridad es el pueblo. Pregunto: ¿por qué si han hablado tanto no hay divisiones? Sí hay traidores, siempre ha habido. Nuestro primer candidato en 1997, Alejo Veliz, en 2002 se ha ido con la derecha. Eso no es división, es traición. Nos tienen miedo. No es miedo a Evo, es miedo al pueblo. Quieren destrozar a Evo para destrozar al MAS pero así más lo fortalecen. El MAS es indio, es del campo, es gente humilde. En tiempo de colonia, dueños absolutos de esta noble tierra, amenazados de exterminio. En tiempos de república, el indígena odiado, despreciado, discriminado, vilipendiado. Dijimos: «Nosotros también tenemos derechos políticos». Hicimos del MAS un instrumento político. Con el poder comunal, con el poder sindical, no podíamos cerrar la base militar (NdR:Chimoré), no podíamos nacionalizar. Era importante el poder político, el gobierno. Este movimiento viene de la lucha social a una lucha electoral. Para el imperio, para el capitalismo, los movimientos sociales somos terroristas. Pero los terroristas ahora somos presidentes, los comunistas son presidentes. La Guerra Fría de EEUU fracasó.Cuando Pedro Castillo ganó, me llamó un periodista de EEUU. Le dije: «Un terrorista más que llegó a presidente». Pedro era rondero campesino, dirigente del magisterio, ahora presidente. Los guerrilleros de este tiempo son presidentes. Mujica guerrillero, expresidente, Daniel (Ortega) guerrillero, presidente, Dilma guerrillera, presidenta. Ahora Petro. Las luchas no están equivocadas. Supuestos terroristas que luchan por la paz pero con justicia social. Ellos plantean paz pero con intervención militar: frente a eso, la rebelión de los pueblos. Usan la democracia y los DDHH para intervenir y sacar nuestros recursos naturales. Es la historia y nosotros somos herederos de esa historia, de esa lucha de nuestros antepasados. Es el movimiento político más grande de la Historia, pero recibe ataques. La derecha no duerme.

–¿Cómo está hoy Bolivia tras el golpe, con la vuelta del MAS al poder?

–La dictadura nos hizo mucho daño. Luego la pandemia y ahora el conflicto armado provocado por la OTAN y EEUU entre Rusia y Ucrania. En 2005, cuanto llegué a la presidencia, la inversión pública era de U$S 600 millones. En los últimos 4 años de mi gestión, programé 8000 millones de inversión pública, ejecutados más de 7000. En 2021 bajamos a 4000: este año vamos a subir a 5000 millones. Estamos mejorando. Es trabajo de Lucho. Como el golpe, la pandemia ha destrozado nuestra economía. En Bolivia la continuidad de un gobierno es importante… Por eso, he estado 14 años. Nuestras metas son llegar a mucho más. El PIB en 2005, a 180 años de la fundación de la república, era de U$S 9000 millones. En 2019, el 22 de enero, día del Estado Plurinacional, dejamos con 42.000 millones. ¿Cómo no van a estar con bronca? Es algo que nunca nos perdonan la derecha ni la embajada norteamericana: cerramos la base militar, recuperamos los recursos naturales, nacionalizamos. No es miedo a Evo, es miedo al pueblo. Destrozando a Evo, quieren destrozar al MAS-IPSP.

–¿Se puede decir que el gobierno de Luis Arce es la continuidad de sus gobiernos? ¿Tiene críticas?

–Siempre hay dificultades después de semejante golpe. Mucho depende de los recursos económicos. Con mucho esfuerzo se está levantando. Vamos mejorando. Cómo la macroeconomía llega a la microeconomía. Yo vi a América Latina con unos gobiernos cuidar la inflación pero con contracción económica. Eso es malo para la gente humilde. Nuestra obligación es cuidar la inflación, pero con expansión. Eso aprendí en el 2007. No soy académico, no tengo formación académica, he llegado a la presidencia gracias a la verdad y a la honestidad. Uno aprende de cada reunión, de cada debate, de cada marcha. Es mi escuela.

Foto: Pedro Pérez

–¿Asesora al gobierno?

–No asesoro pero compartimos. ¿Hay diferencias? Superamos las diferencias. Este lunes (por mañana) tenemos una reunión con el presidente, el vice y el pacto de unidad, jefes de bancada y presidentes de las cámaras. Debatimos. A Lucho le corresponde la conducción administrativa del Estado, a mí la conducción del movimiento político. Ambos somos como una yunta.

–¿Es el mejor lugar para Evo en este momento?

–Para mí es mejor regresar al Trópico de pequeño agricultor. Compartir mi experiencia de lucha social, sindical, comunal, pero también de gestión pública. Eso quieren y esto ya hay. Claro, hubo un golpe de estado. Lo mejor para mí fue recuperar la democracia y volver a Bolivia con vida.

–Recién hablaba de que no es un académico.  ¿Quiénes son los que más lo ayudaron, quiénes fueron sus referentes ideológicos? Alguna vez dijo que Fidel Castro era uno de ellos.

-Tenemos reunión semanal con Álvaro García Linera, con algunos exministros, amigos. Cada uno tiene su propia lectura. Unificar la lectura ayuda bastante. En la madrugada reviso informes, sin llamadas aprovecho la madrugada para informarme. Cuando tengo tiempo también escucho radio, comentarios. ¿Referentes? Hugo, Fidel. En 2002 yo sabía que en cualquier momento iba a ser presidente, así que me debía preparar. Fui a pedir reunión a Fidel. Me reunió con buró político, con canciller, con ministro de Economía, el presidente de la Asamblea, Ricardo Alarcón. Yo preguntaba: “Si soy presidente y me bloquean económicamente, ¿como hago?”. Todos me decían: “Hay que ir con mucho cuidado”. La misma pregunta hago a Fidel. Me dijo tres cosas: 1) «Bolivia no es una isla como Cuba, ¿por qué vas a tener miedo al bloqueo?”. 2) «Bolivia tiene tantos recursos naturales, ¿por qué vas a tener miedo al bloqueo?”. 3) “Evo, estoy yo, están Chávez, Lula, Kirchner. Si te bloquean estamos nosotros”.

-Hoy no está ni Chavez, ni Fidel, ni Kirchner.

-Mira, el mejor momento ha sido con ellos. Garantizamos la integración mediante Unasur, la Celac. Luego hubo un golpe en Brasil, contra Dilma, lo que pasó en Argentina, nos quitaron. Pero ahora, por primera vez ganamos en Colombia, ganamos en Perú, en Chile, vamos a ganar otra vez en Brasil. Son otros tiempos. Cuando perdimos, Obama organizó la Alianza del Pacífico para continuar con las políticas del Consenso de Washington y el ALCA. Organizó el Grupo de Lima: Argentina, México, Colombia sobre todo, Perú. Ahora preguntamos donde está el Grupo de Lima. Estamos retomando. Hay que acabar con la obra de la integración. Con Hugo, Lula y Kirchner hablamos de tener una sola moneda. Europa tiene el euro. Es un desafío. Ahora hay una rebelión democrática. La gran ventaja que tiene América latina y el Caribe es que EEUU pierde su hegemonía. La última Cumbre de las Américas, EEUU no invita a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Solidariamente no van otros presidentes, y los que van, como Alberto Fernández, con mucha valentía dice la verdad en su cara. Es una rebelión, EEUU no es potencia económica ahora, será potencia militar pero no económica. ¿Cuánto PIB mundial tenía EEUU y cuánto tiene; cuánto tenía China y ahora cuánto tiene?

-¿Es un momento favorable para esa integración latinoamericana?

-Estamos en mejor camino de fortalecer la integración. Primero la liberación económica. Pero nuestra responsabilidad es la liberación en ciencia y tecnología. Digo esto porque después de nacionalizar debimos pasar a la industrialización con tecnología de Europa, China, Asia. Poco hicimos con tecnología de Brasil, de Argentina, debo ser sincero. Cuando se compra tecnología es fuga de divisas. ¿Como lo evitamos? Con liberación en ciencia y tecnología.

-¿Como juega lo que ocurre con la guerra en Ucrania?

-Tal vez exagero, pero pienso que es la agonía del capitalismo. El capitalismo no vive sin guerras. EEUU vive de las guerras. En miniatura, 1932 al 35, la guerra entre paraguayos y bolivianos, la Guerra del Chaco. Era guerra de una empresa petrolera inglesa y otra norteamericana. ¿Quién controlaba el combustible? La petrolera de EEUU, que le vendía gasolina a paraguayos y bolivianos y también vendían armas a unos y otros. Eso se repite en grande. Provocan guerras y dan créditos para vender sus armas. EEUU vive de la industria militar, que es vivir de la muerte. Eso es capitalismo, eso es imperialismo. Son los peores enemigos de la vida y la humanidad. Nosotros planteamos paz con justicia social, EEUU plantea paz con intervención militar. Profunda diferencia de carácter político y programático.

-¿Hacia donde conduce esta crisis del capitalismo?

-En este tema entre Rusia y Ucrania se juega la hegemonía mundial. Ojalá Europa pueda reflexionar. La paz solo se puede garantizar con justicia social e igualdad. El capitalismo no garantiza la igualdad. Para ellos mejor si los pueblos son ignorantes y pobres para dominarlos. Lo dicen textualmente. Yo leí hace unos cinco años un informe del FMI que decía “En el orden de la nueva política internacional es importante una reducción de la población innecesaria”. ¿Cuál es la población innecesaria? Personas de la tercera edad, o con discapacidad. La pandemia llegó a matar a personas de la tercera edad y a personas que tienen una enfermedad de base. Es coincidente. Y la medicina la tienen las multinacionales.   «

Foto: Pedro Pérez

La política, el litio, la unidad de la región

El lunes disertó en la Universidad Nacional de Rosario y fue recibido por el actual interventor de la AFI, Agustín Rossi. El martes recibió a Tiempo, después almorzó con el presidente Alberto Fernández y más tarde participó de charlas en el Instituto Patria y en la sede del Partido Justicialista, en el Día de la Confraternidad Argentino Boliviana, en homenaje a Juana Azurduy. También conoció el estadio de River y recibió una camiseta con el 10 Lo reflejó  en un tweet: «Estamos impresionados al conocer el gran Estadio Monumental, orgullo para América Latina y el mundo».

–¿Cómo ve este momento de Argentina ?

–A veces las cargas que nos dejan los gobiernos neoliberales son muchas, yo soporté eso, cuesta mejorar, con decisiones políticas, por supuesto.

-¿Qué papel jugará el litio y otros recursos naturales en el desarrollo de la región?

-Debemos hablar de la nacionalización de los recursos naturales. Respetamos la propiedad privada pero los recursos no pueden estar en manos de las transnacionales, sean petroleras o mineras. Los servicios básicos, la luz, el agua, las comunicaciones, la educación no deben ser un negocio privado. En Bolivia son derechos humanos. Yo tuve problemas con algunos ministros que me decían que si nacionalizábamos, nos iban a llevar al Banco Mundial. Y les dije que hace falta decisión política. La política es esfuerzo, es sacrificio por la gente humilde. Hay que tener energía y valentía. Sobre el litio, no me canso de insistir que el camino es el de la industrialización. En Bolivia, en Argentina, en Chile, en México. Si nos juntamos en América Latina, el Estado lo puede administrar y la región, cada uno de los países pueden potenciarse muchísimo.