Una ONG chilena destacó la similitud en las consecuencias de la represión a las manifestaciones populares que llevan más de un mes en Colombia con lo ocurrido en Chile en contextos similares en 2019.

Rodrigo Salinas Corona, creador de la fundación Los Ojos de Chile, profesor y activista social, aseguró en una entrevista a un medio colombiano que “en Chile vivimos una represión increíblemente similar a la que se vive en Colombia. Tan increíble que los procesos parecen marcados, como si estuvieran siguiendo el mismo instructivo: traumas oculares, desapariciones, golpizas, muertos, represión absoluta”.

En tanto, el Comité Nacional del Paro, que representa a la mayoría de los sectores involucrados en la protesta, mantuvo hoy una nueva reunión con el gobierno, en la que no se llegó a ningún acuerdo para desescalar la violencia, a pesar del que el CNP se había expresado dispuesto a levantar bloqueos para favorecer el clima social.

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Una de las principales demandas del pueblo movilizado tiene que ver con una reforma policial, a partir de la extrema violencia con que viene actuando la fuerza contra los manifestantes, que contabiliza alrededor de 60 muertos y mil personas con diversas heridas, incluidas varias decenas con lesiones oculares producto de proyectiles o gases lacrimógenos.

“Nosotros en Chile pensamos que nuestra policía debería refundarse, porque tenemos una institución que no solo tiene cero credibilidad en la gran mayoría de la población, sino que además se ha visto involucrada en temas de corrupción que han sido probados por la ley en casos de violación a los derechos humanos. La policía debe ser reformulada, reinstitucionalizada y la idea sería refundarla”, expresó Salinas Corona, reflejando coincidencia también en ese punto.

De la represión policial de 2019 en Chile quedaron, además de 35 muertos, alrededor de 400 personas con lesiones oculares, en algunos casos con ceguera definitiva. El titular de Los Ojos de Chile explicó que “desde la Fundación nos propusimos pedir dinero para poder solventar algunos gastos extra que tenía las víctimas, que solamente se podían atender en un solo hospital en Santiago de Chile y no tenían ningún otro medio de ser atendidos por otro hospital público”

“Encontramos personas que estaban en un estado de shock absoluto, sin ayuda estatal, siendo estigmatizadas por una parte mínima de la sociedad que se refería a ellas como vándalos y delincuentes”, continuó.

Salinas afirmó además que “la prensa oficialista ayudó mucho a que esta imagen se creara, pero lo que yo me encontré fue con personas que sólo salieron a protestar, a manifestarse, a golpear una cacerola, no eran personas que fueran a saquear, a quemar todo, sólo querían mostrar su descontento contra un gobierno y contra un sistema y se encontraron con una policía altamente represiva, armada y disparando a los ojos”.