Cinco claves del histórico show de Nick Cave (y revelaciones sobre sus héroes y vigencia creativa)

El músico australiano volvió a tocar en la Argentina después de 22 años y conmovió a un estadio Malvinas Argentinas repleto. La excusa fue presentar el álbum “Skeleton Tree”, pero el show se transformó en un vital recorrido por su carrera e incluyó un despliegue físico y emocional único.

(Foto: Sebastián Cáceres.)
Por Sebastián Feijoo - @smfeijoo
11 de Octubre de 2018

Nick Cave no es la nueva estrella del planeta youtuber, rara vez aparece en la alta rotación de los medios y sus discos no suelen alcanzar las altas cumbres de los más vendidos. Pero es un músico incansable y comprometido que, tras más de 40 años de trabajo, construyó una obra y un prestigio que le permiten disfrutar del mejor momento de su carrera. Los motivos son múltiples y también incluyen novedosas estrategias de difusión en mercados tan cambiantes como los actuales –el estreno global de su película- show “One More Time With Feeling” es sólo uno de ellos–. Pero ante todo su enorme presente es el triunfo de un músico y sus personalísimas canciones, que en vivo adquieren dimensiones todavía más trascendentes.   


A continuación, cinco claves del histórico show de Nick Cave & the Bad Seeds en el estadio Malvinas Argentinas.


-Nick Cave. Es obvio, pero quizás no tanto. Cave tiene talento, carisma y una personalidad distintiva. Pero hay bastante más. El australiano parece desafiar al tiempo y a sus consecuencias. No tanto porque parece más joven de los 61 años que sentencia su documento. Sobre todo por la intensidad física y emocional que genera sobre el escenario. Cave no se detiene ni un segundo. Camina, corre, salta y baila como un poseso durante todo el show. Le canta a cada persona del estadio y a muchos de ellos los señala, agarra, abraza o saluda. También se anima a excursiones entre la marea del público que terminan conmoviendo a propios y ajenos. Con esa voluntad y despliegue genera una comunión con el público como pocas veces se ve en un show de rock. Sin camisetas de la Argentina ni adulaciones de ocasión. Sus facultades de predicador hereje le permiten manejar el show de principio a fin –incluso para bajar las ansiedades cuando saltó una térmica y el show debió parar por unos segundos–.


-The Bad Seeds: Los Bad Seeds no son una maquinaria exacta. No derrochan virtuosismo ni precisión suiza. Pero son un organismo vivo de tono impresionista que atrapa de principio a fin. Con los años y particularmente en vivo, lograron manejar como muy pocos las dinámicas de volumen y velocidad. Saben generar intimidad en espacios enormes y encender la adrenalina hasta niveles de ruido y acoples altísimos. Y, sobre todo, articulan con mucha sabiduría esos extremos y todo lo que queda en el medio. Los Bad Seeds, más allá de los cambios que fueron sufriendo con los años, son la plataforma ideal para que Nick Cave despliegue todas sus posibilidades.


-Las canciones: Nick Cave & Bad Seeds tienen una obra que supera los 15 discos de estudio. Así las cosas, es imposible armar una lista que no deje afuera temas valiosos. Pero la contundencia y matices de lo escuchado este miércoles en el estadio Malvinas Argentina dejaron muy escaso margen para los reclamos. El corazón de la lista fueron las canciones de “Skeleton Tree” –“Jesus Alone”, “Magneto”, “Girl in Amber”, “Rings of Saturn”–. Es un mérito extra que con un disco tan lúgubre y cáustico Cave logró armar un show de enorme despliegue y explosión. Pero también hubo lugar para esos mantras febriles históricos –“From her to Eternity”, “Tupelo”–, momentos más intimistas “The Ship Song”, “Into My Arms”, “Shoot Me Down”–, nuevos himnos –“Higgs Boson Blues”, “JubileeStreet”– y el viejo nuevo hit “Red Right Hand”–por su difusión en la serie “Peaky Blinders”–.


–Máxima adrenalina: “Stagger Lee” hace rato es uno de los puntos más altos en los shows de Nick Cave. Esas historias de cowboys y prostitutas que incluye asesinatos y sexo explícito discurren como una novela sinuosa, que alterna una línea de bajo hipnótica y explosiones sónicas cíclicas. En el estadio Malvinas Argentinas –como viene haciendo en esta gira–, Cave hizo el gesto mágico y alrededor de cuarenta personas del público subieran al escenario y se trenzaran en esa suerte de ceremonia febril y desquiciada. Los resultados fueron inolvidables para los que subieron al escenario, pero también para todos los que estaban en el estadio. El broche final, ya con los invitados sentados, fue de la mano de una gran versión de la melancólica “Push the Sky Away”.


–El factor Ellis: Tras las partidas de los históricos Blixa Bargeld y Mick Harvey, Warren Ellis se transformó en la mano derecha de Cave. Su aporte en la construcción de los últimos discos es reconocible y muy valorada por el propio cantante y compositor. Pero su presencia escénica crece año a año. Toca el violín, la guitarra, la flauta traversa, teclados, pianos y se transforma en un torbellino que suma presencia a la banda y retroalimenta al público y a Cave.  «



Nick Cave & the Bad Seeds

Estadio Malvinas Argentinas

Miércoles 10 de octubre de 2018

Músicos: Nick Cave (voz, piano), Warren Ellis (violín, guitarra, flauta traversa, teclados), Martyn Casey (bajo), Thomas Wydler (batería), Jim Sclavunos (vibráfono, percusión, piano), George Vjestica (guitarras) y Larry Mullins (teclados).

Lista de temas: “Jesus Alone”, “Magneto”, “Higgs Boson Blues”, “Do you love me?”, “Loverman”, “Red Right Hand”, “The Ship Song”, “Into My Arms”, “Shoot me Down”, “Girl in Amber”, “Tupelo”, “Jubilee Street”, “The Weeping Song”, “Stagger Lee”, “Push the Sky Away”. Bises: “City of Refuge”, “The Mercy Seat”, “Rings of Saturn”. «



“Todo lo que hay que hacer es ser fiel a uno mismo y aferrase a los instintos”

El miércoles al mediodía Nick Cave ofreció una conferencia de prensa para un pequeño grupo de periodistas. No se trató de uno de esos encuentros de protocolo en los que un músico elude las preguntas más interesantes y repite una y otra vez frases de vendedor de seguros. Con la misma empatía que genera en sus shows y la misma capacidad de reflexión y humor que marcan su obra, Cave respondió las preguntas con detenimiento y muy buena predisposición.

Consultado sobre la particularidad de estar presentando un disco tan intimista y áspero como “Skeleton Tree” en el marco de un show de una enorme energía y despliegue, el músico australiano señaló que la banda encontró la clave en “la comunicación a una escala masiva, de alguna manera nos dimos cuenta que si le damos espacios de intimidad a los shows los efectos se potencian.”

El rock nació con un sueño de juventud eterna. Acaso por eso el asunto de cómo llevar el paso de los años para algunos músicos resulte todavía un tabú y para otros un camino directo a la decadencia. Cave logró mantener y expandir su faceta creativa –al cine y la literatura– y seguir grabando discos importantes y shows a su altura. ¿Cuál será su secreto? “Creo que disfruté de la ventaja de haber seguido la carrera de muchos grandes artistas. Pioneros como Bob Dylan, Neil Young, Leonard Cohen y Van Morrison. Ellos han permanecido muy relevantes durante décadas. Leonard Cohen, por ejemplo, se mantuvo haciendo cosas increíbles hasta el último día de su vida. Otro gran ejemplo es Bob Dylan: cambia todo el tiempo. Todo lo que hay que hacer es ser fiel a uno mismo y aferrase a los instintos, sin importar lo que la gente dice. Muchos músicos encuentran una fórmula y la repite y la repite. Así se van a pique algunas carreras.”

Este año el músico australiano comenzó a realizar algunos encuentros o charlas con sus fans. Es una experiencia casi inédita que Cave valora mucho. En esa dirección, destacó la experiencia de su sitio The Red Hand Files, donde responde personalmente preguntas del público. Cave explicó que el origen de estas experiencias tiene que ver con sus ganas de “hablar de cosas que quiero hablar, muchas veces alejadas de la música”. El cantante y compositor expresó que planea volver a las giras de charlas con fans el año próximo.  

Cave también negó que Netflix le haya ofrecido hacer una serie con su vida. “Mi vida es muy aburrida. Es como la de un oficinista. En mi cabeza hay mucha imaginación y pasan muchas cosas. Pero el que me mira ve a un tipo sentado muchas horas ante una máquina de escribir”, subrayó.

El australiano también destacó el aporte en su carrera de colaboradores cercanos como Blixa Bargeld, Mick Harvey y Warren Ellis. “Otra de las claves para permanecer tanto tiempo en esto es contar con gente creativa alrededor de uno. Por suerte a mí nunca me faltó”.

El músico también relativizó el tiempo que llevan las giras, confirmó que ya tiene el material para un nuevo disco y aseguró que siente que el espíritu de su hijo (n. del r.: Arthur, fallecido en un accidente en 2015) lo acompaña cada vez que hace música. «

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