Ciudad Cultural Konex cumple diez años

El espacio en el corazón del Abasto logró instalarse como un referente con una agenda propia. La historia de cómo ganarle al abandono con gestión cultural.
3 de Diciembre de 2016

Con su especial arquitectura el edificio fue construido en la década de 1920 y utilizado como fábrica y depósito de aceites hasta el año 1992, cuando el menemismo arrasó con todo lo que había tambaleante. En 2006 se transformó Ciudad Cultural Konex, un lugar que logró forjar un estilo propio de espectáculos. El estudio Clorindo Testa y Asociados fue el encargado de transformar la vieja aceitera en un original espacio cultural manteniendo intactos los detalles arquitectónicos de la época.

Corría 2003, hacia mas de un año que se había abierto el centro cultural en la Fundación Konex, sobre Avenida Córdoba, entre Libertad y Talcahuano, y venían trabajando con artistas de vanguardia, cosas alternativas, compañías de teatro y danza que no tenían visibilidad en otros ámbitos. Pero ya empezaba a quedar chico y apareció la chance: una fábrica abandonada en pleno barrio de abasto. Eran siete mil metros cuadrados para llevar a cabo su sueño. Así como estaba, antes de los arreglos, se programó un festival llamado "Verano porteño"  donde tocaron Luis Alberto Spinetta, Charly García Fito Paez y Gustavo Cerati.

"Antes de comenzar la ciudad quisimos hacer este festival Konex de la cultura -explicaba Ricardo Manetti, unos de los directores artísticos del proyecto en ese entonces-. Nos pareció importante que la primera piedra fuera el trabajo mismo de los artistas, ya que trabajarían vecinos y voluntarios para sacar adelante esto". Fueron siete semanas donde hubo 25 recitales, 20 espectáculos de teatro y danza y sesenta y dos muestras entre instalaciones y performance. Luego estuvo cerrado por reformar tres años. Y se toma esa fecha de diciembre de 2006 como nacimiento oficial.

En estos diez años pasaron mas de 3 millones de personas por su patio. Es este espacio conviven el tango la cumbia y el rock, teatro y cine, el ballet y la danza contemporánea, la filosofía y la divulgación científica. La teoría y la práctica, lo infantil y las artes visuales.

Hoy, Andy Ovsejevich, el director ejecutivo, está al frente de barco. Mira lo hecho y los ojos se le llenan de brillo y una sonrisa se le dibuja en los labios. “ Es un sueño hecho realidad que todavía sea viable. Logramos organizarnos y sacar a delante este Titanic. No es fácil salir adelante con un proyecto como este en una ciudad como esta” reconoce.

Su idea desde el inicio era tener un lugar de experiencias diversas de arte contemporáneo, en un contexto no convencional. “Fuimos organizando todo en el sentido más profundo de la palabra. Armando los equipos, cumpliendo los planes. Nos instalamos como un lugar con sello propio”.

Al ver el lugar se dieron cuenta que tenía mucho potencial, ganando espacios, convirtiéndolos: Galpones en salas teatrales, hicieron plateas, poniendo butacas, escenarios, mejorando mucho el patio para tenerlo para toda la actividad musical que tenemos. “Al pensar en las artes contemporáneas en un espacio como este, industrial en este caso, daba bien, inclusive por referencias internacionales donde hay fábricas abandonas convertidas en espacios culturales, queda muy bien y tratamos de seguir esa idea”.

En estos años armaron cuatro gerencias, porque al principio eran muchos haciendo de todo. Hoy trabajan con el área de programación artística, la de marketing y comercial que tiene que ver con la parte de comunicación y sponsoreo, y la de operaciones, lo que tiene que ver con lo logístico de producción, técnica, mantenimiento y limpieza.

“No dejamos de ser una estructura chica, somo 40 personas fijas -admite Andy-, al principio es un gran desafío, al dia de hoy sigue siendo un proyecto desafiante, no es fácil que la cultura se sostenga sola. Una organización cultural que se autosolvente es difícil, en general lo cultural está subsidiado por el el Estado, con lo cual eso sigue siendo un desafío pero con la profesionalización del equipo, lo que al principio parecía imposible, podemos hacer cosas de calidad, a bajos precios y no perder plata, encontran sponsor.”

El público principal es gente joven de clase media, ese es “el target principal al que apuntamos, después de ahí fuimos expandiéndonos a otros subnichos como lo familiar, haciendo cosas para chicos” admite el director, que busca buena calidad y darle el sello Konex , lo que sería, según sus palabras “shows de cierta curaduría y a buenos precios”.

-¿Cómo vez el futuro del lugar en una economía en retracción?

-Tenemos intenciones de seguir creciendo. Creemos en el pensamiento positivo.En estos primeros años hubo un crecimiento notorio, a tasas altísimas, siendo que empezamos haciendo muy poco siendo pocos, tenemos intenciones de seguir expandiendo con el mismo concepto original de la diversidad, la innovación y la calidad, todos estos atributos que cuidamos mucho. Tenemos que seguir renovándonos para ser un lugar donde la gente viene a buscar cosas nuevas y de calidad, con artistas emergentes, al mismo tiempo ofreciendo cosas más consolidadas. Estamos todo el tiempo en ese equilibrio artístico y económico que no es fácil y apuntamos a seguir creciendo en esa línea pase lo que pase.

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