Espionaje ilegal: Ramos Padilla procesó a un financista que blanqueaba fondos

Se trata de Marcelo Patricio González Carthy de Gorriti, quien estuvo prófugo y fue detenido hace dos semanas. Era integrante, junto al falso abogado Marcelo D’Alessio, entre otros, de un grupo de whatsapp que ubicaba grandes sumas de dinero en el sistema bancario.
(Foto: Mariano Martino)
16 de septiembre de 2020

El fantasma de los Panamá Papers apareció en la causa por espionaje ilegal y extorsión que investiga el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, y que tiene como principal referente al falso abogado Marcelo D’Alessio. El magistrado procesó al financista Marcelo Patricio González Carthy de Gorriti - quien estuvo prófugo y fue detenido hace un par de semanas – por el delito de “asociación ilícita dedicada a efectuar transferencias financieras internacionales a sabiendas del origen ilícito de los fondos y con la finalidad de simular dicho origen ilícito, dar apariencia de licitud a los mismos y ponerlos en circulación en el mercado”. La resolución, a la que tuvo acceso Tiempo, menciona operaciones por más de 500 millones de euros; triangulaciones a través de inexistentes entidades bancarias en las islas Comoras y la simulación de inversiones en obra pública en países europeos que sólo eran “pantallas”.

Carthy es uno de los integrantes del grupo de WhatsApp denominado “Buenos Aires”, cuyos diálogos y operaciones quedaron reflejadas a lo largo de 67 páginas. Detenido y con prisión preventiva, “Carthy aparece como quien tiene contacto con aquellos que necesitan ubicar grandes sumas de dinero en el sistema bancario para lograr depositarlo en cuentas de Europa, Estados Unidos o Canadá y lograr así tener un resguardo jurídico del dinero cuyo origen no puede justificarse lícitamente”.

La organización operaba, según la resolución, contactando a personas (que no fueron aún identificadas) que precisaban sacar del país grandes sumas de dinero. El rol de Carthy era, justamente, ese: conseguir a los “clientes”. Otro integrante del grupo, el financista Pablo Bloise, “tiene numerosos contactos alrededor del mundo con personas que facilitan estructuras empresariales importantes, así como empresas que funcionarían como una pantalla para dar apariencia de realidad a un supuesto negocio inexistente”.

Los fondos, según la resolución de Ramos Padilla, circulaban a través de una cuenta a nombre de Gold Max Development Limited, una supuesta empresa que “aporta una dirección en Hong Kong y una cuenta en una sucursal del Banco ICBC ubicada en la zona franca de Shangái, República Popular China. Se advirtió respecto del banco ICBC de Shangái, que surge información vinculada a serias deficiencias en la detección de operaciones sospechosas, que datan del año 2018, de las que Gu Guoming, Presidente de la entidad bancaria, recientemente se declaró culpable en las cortes chinas”.

¿Qué es Gold Max Development Limited? El documento judicial explica que “a partir de la consulta a la base de datos del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), surge como una empresa relacionada con el renombrado caso de los Panamá Papers. Habría sido utilizada como intermediaria por Corporate Management Services Limited, la cual registra más de 600 conexiones con empresas en su mayoría ubicadas en las Islas Vírgenes Británicas, en Seychelles y Samoa. Las tres jurisdicciones se encuentran en el ranking de las 15 guaridas fiscales más relevantes del mundo, de acuerdo a una publicación del sitio web sobre novedades financieras Business Insider”.

Además de Carthy y Bloise, el Grupo Buenos Aires estaba integrado por D’Alessio y el ex agente de la AFI y comisario bonaerense Ricardo Bogoliuk. “Se observa la deliberada vinculación entre sus miembros con la finalidad específica de armar esquemas financieros en miras a lograr la colocación de fondos de origen ilícito en cuentas offshore, con expresas referencias a que se trataría de maniobras que buscarían darles apariencia de realidad”.

“No se trata de negocios transparentes vinculados a inversiones o proyectos de infraestructura, como surge de la mera lectura de los documentos que se intercambian, sino que lo que estaban pergeñando eran formas de darle una pantalla legal a actividades financieras ilegales”, explica la resolución.

La investigación muestra al menos tres grandes operaciones. Para la primera de ellas, el grupo presuntamente fraguó documentación del banco Foreign Finance, situado Anjouan, una de las islas Comoras, ubicadas en el Océano Índico, en el continente africano. “Se determinó que en su página principal surgía una advertencia respecto de un fraude, e informa que dicha entidad no tiene relación alguna con el dominio www.foreignfinance–bank.com (dominio que surgía de la tarjeta corporativa de Mike Jefferson)”, el supuesto “triangulador” del dinero que salía de la Argentina y terminaba en cuentas de bancos europeos.

“Del intercambio que realizan los miembros del grupo, daría igual quién es el receiver y cómo se organizarían los beneficiarios, mientras la operación ‘salga’. Esta dinámica sólo puede explicarse por el hecho de que el objeto contractual volcado en la documentación no es real y que la verdadera motivación detrás de las negociaciones es colocar el dinero en el sistema bancario de manera exitosa y de forma que todas las partes intervinientes tengan algún tipo de ganancia”.

El dinero, cuyos titulares y origen aún es desconocido, terminaba en cuentas ubicadas en Turquía, España, Alemania y Australia, entre otros países. Los integrantes del Grupo Buenos Aires nunca mencionan a los verdaderos dueños del dinero por blanquear y sólo aluden a ellos de manera indirecta, “sin precisiones sobre el origen de esas sumas y de la identidad de quienes serían los reales titulares de los fondos”.

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