La denuncia de la AFI por presunto espionaje ilegal tiene un nombre clave que conduce directamente a la investigación del juez Alejo Ramos Padilla en Dolores: Darío Alberto Biorci, jefe de Gabinete de la AFI durante la gestión de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, que dirigieron la agencia  durante la presidencia de Mauricio Macri.

Biorci es cuñado de Majdalani. Y era el jefe –según la denuncia– de los dos agentes que operaban la computadora en la que fue hallada la evidencia del supuesto espionaje, que entre otras cosas pinchaba las 88 cuentas de mails que se difundieron esta semana. El agente identificado como “A” en el dictamen del fiscal Jorge Di Lello “se desempeñaba en la Dirección de base de datos y archivos de inteligencia” y respondía a otro espía: el “Agente B quien también se habría logueado en el disco”.

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Si bien ambos espías tienen apellidos de calles, no se trata de personas conocidas y están protegidos por la Ley de Inteligencia. La dependencia funcional de ambos lleva directamente a Biorci.

En la computadora secuestrada en el allanamiento al falso abogado Marcelo D’Alessio en 2019 fue hallado un archivo identificado “afi turca biorci.docx” del 24 de noviembre de 2016 que menciona una “posible vinculación de D’Alessio con la AFI o alguno de sus agentes” en una operación relacionada con la causa conocida como “Mafia de los Contenedores”.

Biorci era el jefe directo del agente de inteligencia Pablo Pinamonti. Según D’Alessio, Pinamonti le prometió un cargo en la AFI. El garante de su ingreso a la central de inteligencia era Biorci.

En el marco de esta causa, Di Lello impulsó el viernes pasado  la investigación contra Macri por presunto espionaje ilegal, denunciado por la interventora de la AFI, Cristina Caamaño. El fiscal no pidió aún la indagatoria de Macri, tal como lo reclamaba la denuncia, junto con a la de Arribas y Majdalani.

El espionaje a los propios

En la estructura de la AFI Arribas se ocupaba de las áreas administrativa y judicial en tanto que Majdalani tenía asignado el espionaje. De la documentación presentada por la interventora Caamaño parece desprenderse que el gobierno de Macri espió la relación de la extitular de la Oficina Anticorrupción Laura Alonso con otro histórico incondicional, ahora raleado del círculo íntimo, Nicolás Massot. También el vínculo de Alonso con el dirigente de la UCR que condujo a su partido a la alianza Cambiemos pero no aceptó ser parte del Gabinete, Ernesto Sanz.

No espiaban a Alonso, a Massot y a Sanz. Espiaban lo que pasaba entre ellos.

Tiempo accedió a un informe reservado que fue presentado ante el juzgado de Marcelo Martínez de Giorgi por la AFI que muestra esta metodología.

Cuando se conecta un dispositivo de almacenamiento externo (en este caso un pendrive) a una computadora, el sistema genera un índice del contenido. Eso que aparece en pantalla origina un registro del sistema operativo que sólo puede ser borrado accediendo a un lugar oculto del disco. Esa suerte de foto del contenido del pendrive (como si se tratara del índice de un libro, que indica qué contiene cada capítulo, pero los capítulos no están) mostró rutas de archivos de casi 90 cuentas de email.

Uno de esos registros está identificado como “CONFIDENCIAL-proyectos de decretos-laurita.alonso-massotn”. La fecha de ese documento es 14 de marzo de 2017. ¿Qué pasaba en la Argentina por ese entonces? Había estallado el escándalo por el acuerdo entre el gobierno y la empresa Correo Argentino que condonaba una deuda de unos 70 mil millones de pesos de la empresa de la familia Macri. Alonso, como titular de la OA, emitió un dictamen que desvinculaba a Macri de cualquier delito. Massot fue una de las voces del oficialismo que defendió el ruinoso convenio: “Desde lo técnico, fue un proceso transparente y correcto. Sin embargo, entiendo que pudo haber sido mejor haberlos sometido a un control de la Oficina Anticorrupción u otro organismo. Esa sensibilidad debemos tenerla”.

¿El intercambio de mails tenía que ver con la causa Correo Argentino?

Sólo hay una forma de acceder a una cuenta de email: conocer el password. De la ruta del archivo no surge claramente si se trató de un mail de Alonso a Massot o viceversa. Ello permite inferir que quien espiaba esos correos probablemente tenía las contraseñas de ambos.

Otro de los registros hallados en el disco rígido está identificado como “Fwd Versiones finales Proyectos de Decreto-laurita.alonso-ernestosanz56”. Sanz fue un hombre de consulta lejana del macrismo. Tras las elecciones de 2015 era el elegido para ocupar el Ministerio de Justicia, mientras que Germán Garavano tenía reservada la Procuración General de la Nación, el cargo del cual estaba previsto expulsar a Alejandra Gils Carbó. Sanz, por razones que nunca fueron debidamente explicadas, se automarginó del gobierno. Pero fue uno de los pocos amarillos que avaló el disparate de designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema. ¿De esos decretos hablaban los mails que intercambió con Laura Alonso? ¿O hubo algo más en lo que Sanz, desde las tinieblas, participó?

Ese registro también estaba oculto. Pese a que hubo un borrado, quien lo realizó no tenía conocimientos suficientes como para que no quedara ningún rastro. O sí los tenía y deliberadamente dejó algo que sabía que iba a ser hallado. Acaso un mensaje deliberado, una prueba del espionaje. O tal vez un camino que conduce a ninguna parte.

No hay en el material presentado al juez Martínez de Giorgi un patrón lógico de búsqueda. El contenido de ese disco rígido parece una pieza de un rompecabezas mucho más grande. Como si hubieran bajado la información de un servidor simultáneamente y desde varias computadoras en una operación a las apuradas para dispersar los rastros.

Los colaboradores del fiscal Jorge Di Lello parecen interpretar lo mismo. Di Lello pidió en su dictamen establecer “qué tipo de información contiene el disco rígido, fecha de producción, obtención y/o almacenamiento; su origen tecnológico y cualquier otro dato de interés”. Es el primer paso de una línea de tiempo que busca relacionar el espionaje con lo que estaba haciendo cada uno de los espiados.