Después del discurso que ofreció Cristina Fernández de Kirchner el pasado jueves en el Teatro Argentino de La Plata, en el que pidió el armado de un plan de gobierno a largo plazo y bajarle el tono a la crítica interna – “el bastón de mariscal no es para pegarle en la cabeza a otro compañero”- el escenario político no obtuvo noticias sobre el rol que ocupará la dos veces presidenta en el armado de este 2023. A pesar de la insistencia del operativo clamor, la vicepresidenta aclaró en más de una ocasión que no está entre sus intenciones ser candidata.

Esa decisión, que dejó desorientado a más de un dirigente, abrió la puerta para que el peronismo se anime a utilizar las PASO -una herramienta a la que fue reacio por varios años- en una danza de nombres que hará lo que sea para que CFK le otorgue la bendición de su 25% de votantes.

De los, por lo menos, cinco posibles pre-precandidatos, Sergio Massa es quien más se encamina a convertirse en el elegido, a pesar de que él mismo afirmó que no está en sus planes postularse a presidente de los próximos cuatro años. A los deseos y posibles decisiones de la vicepresidenta, sin embargo, le corre por detrás la crítica situación económica que atraviesa al país, un enemigo al que no está resultando fácil vencer.

Boletas sin Cristina

Sobre esto, el sociólogo y fundador de la consultora Equis, Artemio López, sostiene que lo primero que debe hacer el Frente de Todos para ponerse a definir candidaturas es mejorar la situación de los ingresos y su distribución, en particular a su base de votantes que comprende a la clase media y baja. Ese sector social contiene a los casi cuatro millones de votantes que en 2021 no acompañaron al oficialismo. Según la interpretación del analista, sin una mejora real de la coyuntura económica, la repetición de este escenario es más que factible.

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Otros tiempos: la campaña de 2019 con Cristina y Macri.
Foto: AFP

López profundiza su idea al sostener que quienes quieran ser representantes del Frente de Todos en las elecciones deberán acordar puntos fundamentales: la continuidad del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la política de ingresos y el tipo de crecimiento económico. Algo que, al menos hasta ahora, no se encamina a tener un resultado positivo, puesto que dentro del mismo espacio conviven dos corrientes económicas diametralmente opuestas: una que continúa con el modelo propuesto por Martín Guzmán, en donde la recuperación macroeconómica es el punto central; y, en contraparte, la que defiende el sector de la vicepresidenta en donde la redistribución del ingreso es el principal objetivo.

Frente a esta situación, López afirma que “el principal problema que tiene el Frente de Todos es que están utilizando las PASO para dirimir un proyecto de país, y estas elecciones no fueron pensadas para eso. Existe un sector del peronismo que apuesta a seguir con el diseño económico del FMI y otro que dice que no puede continuar. Las primarias resuelven un conflicto de candidaturas, siempre y cuando haya un programa de gobierno compartido. Y los modelos que disputan son completamente opuestos. Por eso, con estas divergencias, esto debería arreglarse en la elección general.”

Respecto a la pluralidad de candidatos, la politóloga e investigadora de opinión pública Paola Zuban sostiene que, lejos de cuadrar en la narrativa “democratizadora” de las PASO que utilizan los partidos, la pluralidad puede ser contraproducente. “Que haya entre cinco y siete posibles candidatos quiere decir que no hay un sólo líder que pueda representar a todo el espacio. Lo peor que puede hacer el Frente de Todos es ir a una primaria con semejante fragmentación«.

«Si se plantea un escenario hipotético en donde Javier Milei saque 24 puntos y el resto de los candidatos obtenga menos que ese porcentaje, aunque la sumatoria de todos esos votos sea mayor que la del actual diputado, él quedaría como el ganador simbólico de esa elección para la opinión pública, un escenario difícil de revertir en una segunda votación”. Por eso, para la analista, la mejor estrategia que puede aplicar el FdT es encontrar un candidato que sintetice a todas las corrientes para evitar perder votos por los diferentes sectores.

Juntos por el Cambio y el factor Milei

En medio del aumento en la aceptación del discurso “dinamita”, Juntos por el Cambio se vio en la necesidad de derechizar su discurso y, al mismo tiempo, tender líneas hacia el ultraliberalismo nacional desde inicios de año. Con guiños al modelo político de Javier Milei, los principales representantes de la oposición fueron quienes instalaron al economista en el centro de la escena, una decisión que le está costando cada vez más cara.

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Milei se ilusiona con un escenario de tres tercios. Los consultores lo pronostican.
Foto: Luis Robayo / AFP

Según midió la consultora Zuban-Córdoba, tras el renunciamiento de Mauricio Macri, el libertario creció entre 6 y 8 puntos en intención de voto, y las tendencias indican que podría continuar haciéndolo. En esta línea, su directora indica que los posibles electores del ex presidente no siguieron con la línea sucesoria de apoyar a Patricia Bullrich, sino que, en cambio, se refugiaron en el líder de La Libertad Avanza porque sería quien mayor representa el legado de Macri. “El tutor del crecimiento de Milei es JxC”, explica López ante este descuido de la oposición.

Ambos consultores coinciden en la idea de que, a diferencia de lo que ocurría hace algunos años, el escenario electoral de hoy tiene tres fuerzas muy marcadas. El avance de las semanas determinará si el factor libertario es un ancla para la oposición amarilla, un nuevo rival para el peronismo devenido en kirchnerista o todas las anteriores. «