Un día después de que se anunciara la convocatoria a la licitación para la construcción del gasoducto para sacar el gas de Vaca Muerta, estalló la crisis política dentro del Frente de Todos por la ejecución de la obra. El lío, además, siguió a la celebración del centenario de YPF: la firma semiestatal tiene apuestas muy firmes en ese proyecto, tanto por la llegada del gas neuquino al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) como por las posibles exportaciones.

La disputa en el seno del gobierno nacional, que derivó en la salida del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y su remplazo por el hasta ahora embajador en Brasil, Daniel Scioli, puso de relieve el carácter de la economía argentina, condicionada por los grandes factores de poder real: las constructoras y Techint.

El gasoducto precisa de una provisión de caños específicos para cubrir los más de 700 kilómetros de extensión. Las dilaciones para lanzar la licitación ya indicaban que existían dificultades para determinar un ganador que proveyera esos productos especiales. Techint ganó una compulsa en solitario, para lo cual ofertó su producción en la planta de Usiminas, que tiene en Brasil y cuya realización requería de una financiación previa por más de U$S 200 millones por parte del Estado argentino.

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Es muy probable que la obra civil también caiga en manos de Techint, específicamente de su empresa de ingeniería y construcciones. Acá, el debate es más prosaico: son varias las firmas nacionales capaces de hacer una zanja de un metro y medio de profundidad siguiendo un trazado predeterminado de cientos de kilómetros. De hecho, ayer mismo, mientras se sustanciaba la discusión entre el sector del gobierno que sigue a la vicepresidenta Cristina Fernández y el que sigue al presidente Alberto Fernández, Integración Energética Argentina (IEASA, la ex Enarsa) publicó en su página web el pliego de licitación para ser consultado y descargado. Las ofertas podrán ser presentadas hasta el 8 de julio. Según IEASA, ya hay
$ 178.350 millones para financiar la obra.

Ante la multitud de ofertas posibles, sectores del gobierno eran partidarios de abrir la licitación de la obra civil a varios oferentes; en cambio, Desarrollo Productivo prefería una o dos empresas para la obra civil porque ello favorecería la velocidad de realización. La salida de Kulfas podría indicar que ganó la posición que impulsa trozar la obra civil en partes para que varias empresas participen.

Caños conflictivos

La salida de Kulfas estuvo marcada por dos debates técnicos. De un lado, la adquisición de caños; del otro, la compra de válvulas.

El primer tema es el más importante. Según denunció  Desarrollo Productivo, IEASA pidió caños de 33 pulgadas que solo puede proveer Techint, mientras que los gasoductos en Europa son de 31 pulgadas. En rigor, en la Argentina, la costumbre es que los gasoductos sigan cifras pares, de 30 o 32 pulgadas. «En estos casos, los caños se hacen a medida», le dijo a Tiempo un experimentado constructor de gasoductos. «Si son de 30 o 31 pulgadas, van a requerir más potencia de compresores para que el gas fluya hasta el destino. Si son más amplios, de 32 o 33 pulgadas, como en este caso, se requerirá menos potencia eléctrica», agregó.

Este experto añadió que la fisonomía de un gasoducto se construye como un rompecabezas: «Se puede armar con caños más chicos y más potencia de compresores para empujar el gas, o con caños más amplios y menos necesidad de potencia compresora. Depende del momento y la situación concreta», afirmó.

Del mismo modo, la calidad del caño puede hacer que varíe la capacidad para enviar gas. «En Europa se usan aceros especiales que permiten comprimir mucho el gas; si el acero de los caños de este gasoducto no son de esa calidad, no se podrá hacer esa misma compresión y por lo tanto la cantidad de gas a transportar será menor», indicó.

Sin plan B

Techint domina las obras de gasoductos desde hace 40 años al menos. Diez años atrás, logró dar vuelta una licitación en Córdoba que había adjudicado caños a una empresa china. «Techint forma precios. La mitad del costo del gasoducto son los caños. Todos los demás van detrás de ella», agregó el experto consultado.

A pesar de la verba oficial  inflamada contra las corporaciones, Techint sigue ganando. En este caso, con una obra vital que permitirá ampliar en un 25% la capacidad del sistema de transporte de gas natural y ayudará a desarrollar la producción creciente en Vaca Muerta. «

Vaca Muerta y la guerra

Un mes atrás, Paolo Rocca se reunió con Alberto Fernández y le sugirió que ofreciera a Argentina como oferente sustituto de Rusia en la provisión de gas a Europa. Para el patriarca de Techint, la guerra europea es una «gran oportunidad» de negocios. Fernández así se lo hizo saber a sus pares europeos.

Pero para lograr ese objetivo, es necesario sacar el gas de Vaca Muerta, transportarlo hasta un puerto y transformarlo en GNL, para lo cual hay que construir una planta específica. Se trata de un proyecto que podría poner a sus ejecutores en un nuevo plano de influencia global en medio de la crisis energética.