No deja de sorprender que en cada conmemoración en la que se recuerda a Eva Perón, su figura se levanta en el presente con una actualidad que parece no fenecer.

Esta vez, con la fundación del Partido Peronista Femenino y la misión que les encomendó a las mujeres que llegaron desde todas las provincias al acto en el Teatro Cervantes de la ciudad de Buenos Aires, el 26 de julio de 1949 cuando, en el marco de la primera Asamblea Nacional del Partido Peronista, les adjudicó dos misiones específicas: trabajar por la unidad del movimiento y la custodia de la doctrina peronista.

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Con la aprobación de la Ley de Sufragio Femenino en 1947 fue necesario empadronar a las mujeres. También fue preciso encontrarles un lugar dentro del flamante Partido Peronista en el que no había sido nada fácil integrar a las distintas fuerzas que lo conformaron. La imposibilidad de la reelección presidencial adquirió importancia una vez que se inició el gobierno de Perón en 1946, lo que se reflejó en una permanente puja de poder.

Perón había llegado al gobierno mediante una alianza electoral que usó al Partido Laborista como herramienta. Pero una vez obtenido el triunfo, las diferencias comenzaron a manifestarse. El presidente de la Cámara de Diputados, Ricardo Guardo, debía lidiar entre laboristas, renovadores, radicales yrigoyenistas, independientes, todos divididos en sub-bloques. 

El primer intento fue conformar el Partido Único de la Revolución Nacional (PURN), bajo el lema “todos serán artífices del destino común, pero ninguno instrumento de la ambición de nadie”, palabras de Perón que daban cuenta de las pujas internas. Pero fue un fracaso. 

En este contexto fue en el que Eva debió diseñar el empadronamiento de las mujeres y también integrarlas en la actividad política pero sin que se contaminaran con las prácticas de los varones, donde primaban la mezquindad personal y la puja por ocupar lugares de poder. Al mismo tiempo tenía que lograr que la incorporación de ellas fortaleciera el programa de la revolución nacional iniciada por Perón.

Decidió, entonces, fundar un nuevo partido político. Ella misma lo relató en La razón de mi vida: “La organización del Partido Peronista Femenino ha sido para mí una de las empresas más difíciles que me ha tocado realizar. Sin ningún precedente en el país –creo que esta ha sido mi suerte– y sin otro recurso que mucho corazón puesto al servicio de una gran causa, llamé un día a un grupo pequeño de mujeres. Eran apenas treinta. Todas muy jóvenes. Yo las había conocido como colaboradoras mías infatigables en la ayuda social, como fervientes peronistas en todas las horas, como fanáticas de la causa de Perón”.

La misión que Eva les encomendó fue fundar Unidades Básicas Femeninas en todo el país, independientes de las que integraban los varones porque intentó impedir que las mujeres, con ninguna experiencia en la acción política, fueran influenciadas por ellos y, sobre todo, que aprendieran las viejas costumbres de competencia que desunían al movimiento, a las que ella describía como “prácticas de comité que arreglan todo entre tabas y empanadas”. En cinco meses, las mujeres habían abierto 6000 Unidades Básicas, desde Tierra del Fuego hasta Jujuy.

“La unidad femenina peronista debe ser nuestra preocupación básica” –les dijo en su discurso inaugural– y para eso, “es preciso que comprendamos e identifiquemos cómo se manifiesta esa unidad”. Y agregó: “Ninguno de los enemigos del pueblo, que son los enemigos de la revolución nacional, tiene la menor posibilidad de éxito si se presenta tal cual es, es decir, como adversario directo y franco del general Perón y del movimiento nacional. Los enemigos del peronismo, para quebrar nuestra unidad, tendrán que disfrazarse y fingir identificarse con nuestros anhelos para desvirtuar los objetivos de la revolución. ¿Cómo identificarlos? De una sola manera: señalando la característica insustituible que identifica esa unidad. Es la fidelidad a la doctrina”.

No hace tanto, fueron las mujeres peronistas las que impulsaron el “Hay 2019”. Por ahí, ahora se reedita. En honor de Evita. «