Desde su oficina del tercer piso del Centro Cultural Kirchner se ve la Casa Rosada. Miguel Pereira sabe que hay muchos dirigentes que evitan las explicaciones y las reuniones. Pero él prefiere darlas. Y deja que miren desde su ventana la parte de atrás de la casa de gobierno. “Muchos funcionarios se escapan, no les gusta. Estuve del otro lado, y sé que a veces es necesario hablar con alguien, aunque no te diera una solución. Pero que escuche el problema o idea. Tengo muchas reuniones diarias. Es mi manera”, afirma.

El director jujeño, quien presidió el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en 2006 y 2007, reemplazó a Tristán Bauer al frente de Radio y Televisión Argentina (RTA), sociedad del Estado que controla la televisión pública y las 50 emisoras que integran la cadena de Radio Nacional, y está bajo la órbita del nuevo Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, que encabeza el ministro Hernán Lombardi. “Un buen director de cine se nutre del talento de los otros. Si no se establece una buena comunicación no se puede llevar adelante la idea que uno tiene”, admite, al tiempo que asegura que es lo que trata hacer en las diez horas diarias que le dedica al trabajo.

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Su película La deuda interna, de 1988, basada en una novela del maestro Fortunato Ramos, es sobre un maestro rural de la Puna, fue estrenada el 4 de agosto de 1988 y ganó el Cóndor de Plata como mejor película en 1989. Obtuvo cuatro premios más, entre ellos tres en el Festival de Cine de Berlín. “Creo que está vigente, todavía está en carne viva. Mi misión es trabajar para pagar esa deuda” comenta.

Pereira, de 58 años, hizo la secundaria en Estados Unidos, estudió cine en el Reino Unido, y vivió en Brasil, pero toda su filmografía retrata su provincia natal. Esa mirada interna y externa a la vez, según él, le permite entender qué hacer para aprovechar mejor las posibilidades que tiene nuestro país. Lo que pretende es extender la capacidad de producción fuera de Buenos Aires para expresar audiovisualmente lo que es nuestro país.

“Hay un mandato bastante fuerte desde la vértice de la pirámide. Macri siempre está hablando de que los provincianos tengan trabajo en sus provincias. Entonces, yo creo que el peso de la realidad está demostrando que hay que federalizar la pantalla”, dice.

–¿Lo llama Macri? Este parece un gobierno al que le importa la comunicación…

–Hemos tenido reuniones y hemos hablado de todo un poco, de cómo están yendo las cosas, qué se está haciendo, cómo están los números. Pero todo muy general.

–¿Cuál es el panorama que encontró de la gestión anterior?

–Rescato la modernización tecnológica. En el canal, sobre todo. La verdad es que estaba todo en óptimas condiciones en ese aspecto. Además, esa gran red que es la Televisión Digital Terrestre, que llega a casi el 98% del país, ha sido una decisión de Estado muy importante. Más allá de que se podría llegar a cuestionar si se gastó de más o no, esa red puede servir para que las provincias puedan tener producción propia y hacer circular materiales. Por otro lado, también encontré un poco desmotivado al personal del canal porque no trabajaba desde hacía mucho tiempo. Había mucha producción externa, entonces tuvimos que tomar la decisión de hacer trabajar a toda esa gente, de ponerlos en acción.

–¿Y en Radio Nacional?

–La verdad, no es tanto mi área de competencia. Tuve que aprender mucho, pero lo primero de lo que me di cuenta es que lo que sospechaba era así: muchos gobernadores tienden a pensar que esas radios son de ellos. Al principio había muchas peleas por saber a quién íbamos a nombrar como directores, llamaban y metían presión, ofrecían nombres de todo tipo. Sin importar el partido político, todos querían a alguien de su confianza. De a poquito vamos ordenando. Lo que yo quiero lograr es que las distintas regiones empiecen a colaborar entre ellas, para generar un tráfico informativo distinto. Me junté con los directores para que armen una red, con programación propia, con temas que les sirvan.

–¿Cómo se maneja el presupuesto en una economía de recesión y ajuste? ¿Cómo se hace para no bajar la calidad de los productos y contenidos?

–La cuestión central es que el 67% del presupuesto es para el pago de sueldos. Obviamente, los gremios defienden sus conquistas, negociamos con paritarias y hubo un aumento de 30% este año. Por lo que no queda mucho dinero para invertir en producción. Lo que nos queda a nosotros es tratar de ser muy ordenados. Es una creación de contenidos muy pensada. Se recibía mucha publicidad de otros ministerios, algo que fuimos dejando de lado y hemos sido más agresivos en eso de conseguir dinero de los privados. Ayudó transmitir eventos importantes, como las Olimpíadas o la Copa Davis, pero la gran mayoría de los fondos sigue viniendo de transferencias del tesoro nacional, de impuestos de todos. Por eso creo que debe estar garantizada una visión objetiva, no puede existir un sesgo ideológico tan fuerte que sea una sola voz, ni tampoco entregarse a las leyes del mercado. Los servicios públicos de comunicación deben ofrecer algo más centrado. No dependemos ni del rating ni de la publicidad privada. Eso nos da mucha libertad, y nos debería permitir ser más creativos, más osados en las cosas que propongamos. En eso está nuestro esfuerzo.

–¿También en tener contenidos más light en cuanto a lo político e ideológico?

–Tratamos de ser más equilibrados. Podemos disentir, pero escuchémonos para enriquecer el debate, para que la gente saque sus conclusiones. Esa fue nuestra idea. Hoy en los programas periodísticos de la televisión, en todos los demás canales, los privados, se opina. Creo que nuestro noticiero es el más equilibrado y serio dando noticias. Y, si hay opinión, que la haya en contra y a favor. Busco que sea todo equilibrado.

– Se aprecia una disminución en la cobertura de temas sensibles, como los Derechos Humanos…

–No, la verdad que no. De hecho, dimos aire a series de ese tema que ya estaban hechas, mantuvimos el programa de las Madres de Plaza de Mayo, se ha invitado infinidad de veces a las distintas organizaciones de Derechos Humanos. No es algo de lo que no se habla. Lo que es difícil de determinar es cuánto era suficiente de eso. Era mucho antes, es poco ahora…, no lo sé. En la agenda nuestra, los Derechos Humanos son prioritarios. Siempre van a estar presentes. No hay vuelta atrás con eso. Hay una demanda de la sociedad, hay juicios desarrollándose, es una parte dolorosa de nuestra historia y debe seguir existiendo el lugar para informar sobre eso. Lo político es otra cosa.

–Todo es política.

–Nunca he sido un militante, vengo de familia peronista, pero me alejé cuando Carlos Saúl Menem entra en acción. Yo entiendo que el artista debe mantenerse al margen de lo político, contrario a lo que muchos creen. Muchos creen que las ideas se deben decir, pero yo creo que el artista tiene que tener independencia de crítica. Cada uno acomoda como quiere eso de que todo lo que uno hace es política. Yo de lo que trato es de estar cercano a los valores humanistas más que lo ideológico. El artista no puede ser dogmático, tiene que representar todo. Con responsabilidad, estoy ejerciendo un rol político pero no me gusta encasillarme.

– ¿No lo encasilla ser funcionario del gobierno de Cambiemos?

–No lo siento así. Entiendo que es bueno para el país salir un poco de la dicotomía, del bipartidismo. Creo que la aparición de algo nuevo sirve para el juego democrático o la generación de nuevas ideas en un mundo cambiante. No quiere decir que uno va a ir sin ningún tipo de principios en la vida, uno tiene sus creencias elementales y los resguarda. Pero la naturaleza de esas creencias es diversa y hoy hay que convivir con los cambios. «

«Milagro le dio identidad a la marginalidad jujeña»

Durante 2008, Miguel Pereira presentó el documental Milagro en Jujuy, un retrato de la militante Milagro Sala y su organización Tupac Amaru.
Hoy en día, con Gerardo Morales como gobernador radical de Jujuy, ese trabajo toma otra dimensión. “Milagro me contrató a mí para que yo lo haga, no es que yo la fui a buscar”, aclara Pereira. «Pero me interesaba como fenómeno social», agrega de inmediato. 

El director, siempre, en todos sus trabajos, se propuso documentar el devenir de su provincia. En ese sentido, sobre el trabajo en cuestión, afirma: “Esta mujer había logrado darles identidad a un montón de marginalidad jujeña, como tupaqueros, hubo mucha gente que se reconoció en eso y empezó un trabajo en cooperativa, al que yo vi como empezó. La construcción de su movimiento era espectacular para un lugar feudal como es mi provincia. Como contralor social contra los señores feudales, Milagro era necesaria”.

De todas maneras, Pereira prefiere no opinar sobre la actual detención de la dirigente social.Solamente asevera que “el error que ella cometió es dejar que la metan a jugar a dentro de la política. Pasó a un terreno que no conocía y a jugar otro juego y se fue desvirtuando aquello que había iniciado como fenómeno social apolítico.”

La audiencia frente al Consejo Consultivo

Uno de los pocos organismos que sobrevivió a la demolición de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, de parte del gobierno nacional, fue el Consejo Consultivo Honorario de los Medios Públicos, que convocó a una audiencia pública el 30 de noviembre para evaluar la programación, contenidos y funcionamiento de RTA Sociedad del Estado y, además, abrir canales de diálogo que busquen articular propuestas conjuntas. Fue en Radio Nacional, y por primera vez en esta etapa de Cambiemos en el gobierno, el directorio de RTA presentó su informe de gestión que, según la ley, debe entregarse semestralmente. “Fuimos respetuosos con la ley. El consejo consultivo honorario de los medios públicos se tendría que haber formado siete años atrás y no se hizo: se eligió a los 18 miembros en noviembre de 2015. Muchos de ellos fueron elegidos en representación de gobiernos que habían perdido en las elecciones, por lo que era muy raro la constitución del consejo. No tenían mucha representatividad, no parecía muy genuina. Pero igual, dijimos, hagamos lo que tenemos que hacer. El consejo convocó, ellos aceptaron, como establecía la ley».

–¿Qué opina de la audiencia?

–Diría que habría 60 personas inscriptas, cada una con su agenda política propia, y la verdad es que muy poquito fue enriquecedor o algo que digas «qué interesante esto» para rever o mejorar o incorporar a los medios.