“Vamos a ganar”, dice convencida la ministra de Gobierno bonaerense, Teresa García. Su análisis es que la gestión de la pandemia y la campaña de vacunación primarán finalmente en el voto de la gente e inclinarán la balanza a favor del oficialismo. La funcionaria de Axel Kicillof -que maneja la relación con los intendentes- habla con Tiempo de la campaña que se viene, de la relación con la oposición y de la estrategia para conseguir la mayoría en el Senado bonaerense, que hoy está en manos de Juntos por el Cambio.

-A un año del ASPO, ¿cuál es la evaluación que hacen en el gobierno de la gestión de la pandemia?

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-Con los mínimos errores que se pueden haber tenido al manejar una enfermedad que hizo estragos en el mundo. En términos generales creo que ha sido exitoso el manejo de la situación. Es cierto que hay familias que perdieron a sus seres queridos, porque esta es una enfermedad que mata y no una gripecita, pero no hay una sola persona que haya muerto por ineficiencia del Estado. No hay nadie que haya pedido un respirador, una cama de terapia intensiva, plasma, atención, que no lo haya tenido.

-¿El caso Sarlo dañó la campaña de vacunación?

-No la dañó porque superamos el millón de vacunados sobre 5 millones de inscriptos, que es el público objetivo. Escuché decir en algún análisis periodístico que la provincia “tiene 17 millones de habitantes y recién llegó a un millón”. No, tenemos que trabajar sobre el público que se inscribe porque la vacuna no es obligatoria, es voluntaria. El caso Sarlo no dañó el voltaje de la campaña. Pero estas cosas dañan políticamente porque obligan a explicar al gobernador algo que se cayó como una montaña de barro el día que la escritora fue a la justicia. Creo que hubo mala intención porque Sarlo es una ensayista muy importante y su don es el manejo de la palabra. Decir “por debajo de la mesa” no fue casual.

-Un sector de la oposición reclama que las provincias y los privados puedan comprar vacunas. ¿Qué opina?

-Estoy absolutamente en contra. Cuando apenas empezó la pandemia comenzó una guerra mundial por los respiradores y todos los Estados tomaron la decisión de comprar. Acá habían empezado empresas e incluso algunos particulares a comprar su respirador por si acaso. Cuando sucede eso, frente a una pandemia, lo que no se puede permitir es que los que puedan lo tengan y los que no pueden se mueran. Y me parece que eso ha sido una decisión acertada del gobierno nacional: comprar centralizadamente para distribuir equitativamente a todos los distritos de acuerdo a la población. Y eso funcionó: no hubo nadie a quien le faltara un respirador. Con las vacunas pasa lo mismo. El gobierno porteño decidió asignar una cantidad de dosis a prepagas y obras sociales. Por supuesto que las prepagas van a atender primero a sus asociados ¿y el que no tiene obra social? Se queda a la cola. Discutí con Patricia Bullrich porque es su mirada permanente sobre este tema. Hay una mirada economicista del tema de la salud con la que yo no acuerdo.

-¿Cómo está hoy la relación con los intendentes de JxC por la vacunación?

-Bien, siempre hemos tenido una excelente relación a lo largo de toda la pandemia, con las discusiones lógicas porque siempre se cuela la política en estas cosas, sobre todo en año electoral. Hemos escuchado que los intendentes -sobre todos los del ala más dura- han levantado la voz con críticas a alguna cosa pero ninguno pudo decir que la distribución de recursos fue inequitativa o que no le dieron vacunas. Pueden tener críticas al sistema y es entendible y uno las discute. La relación es buena, salvo algunas expresiones que responden más a un alineamiento político preelectoral, pero nosotros decimos siempre lo mismo: hasta que no pase esta nueva ola nosotros no estamos en campaña política, estamos en campaña de vacunación.

-¿Cuáles son las expectativas para las elecciones?

-Vamos a ganar, estoy convencida. Ninguno de nosotros tiene la bola de cristal asi que no podemos adivinar cuánto impactan las cosas en el final de un proceso, pero yo estoy absolutamente convencida de que, aunque la gente no lo diga -porque es un diálogo silencioso que no sale en la tele ni en los diarios- hay una alta valoración por el cuidado de la salud y de las personas. Y que eso va a primar finalmente en este año electoral. La cuestión económica es una pesada mochila para nosotros y el mundo, pero creo que en la cuenta final, antes de ir a votar ese domingo, en la cabeza de la gente va a tener mucho peso el hecho de valorar lo que se los cuidó.

-Es decir que la campaña de vacunación va a influir en el voto…

-Todo el tratamiento de la pandemia. Todas las políticas de gobierno que se tomaron en beneficio de la gente, y la campaña de vacunación y cuidado van a tener su impacto electoral, sí.

-¿Kicillof va a tener lapicera en el armado de las listas?

-El gobernador tiene la cabeza puesta hoy en el enorme operativo de vacunación y en la salida económica de la pandemia. Esto no quiere decir que no tenga puesta la cabeza en la política, también la tiene, pero el tema es a qué se la da prioridad. En el momento en que se discuta la política general, la conformación de listas de legisladores y locales seguramente va a tener opinión. Él es un actor fundamental en la provincia así que la va tener.

-¿El objetivo electoral es lograr la mayoría en el Senado?

-El objetivo de todo gobierno es estar tranquilo cuando tiene que discutir leyes que hacen luego a recursos de la provincia y que, a veces, la oposición toma como lugar de discusión de otras cosas. Esto nos pasó apenas asumimos con la ley fiscal impositiva: se retrasó su tratamiento y esto significó una pérdida de 12 mil millones de pesos. Por eso es importante la mayoría en las cámaras. Y la oposición tiene un rol que cumplir aunque no sea mayoría, que es de control, de mejora de propuestas. No tiene que ser de tirar cascotes todo el tiempo para que las cosas no salgan. Nuestra expectativa es hacer una muy buena elección en la primera sección, en la cuarta, quinta y séptima, que nos permita recuperar el número en el Senado. Creo que la primera sección tiene altísimas chances de modificar la ecuación -la ultima elección fue 5 senadores para JxC y 3 para el FdT y creo que ese número lo vamos a invertir.

-¿Si cambia el número en el Senado van a buscar la salida del procurador Julio Conte Grand?

-Será una decisión de los senadores que integren el bloque. Para mí debería haber renunciado en el momento en que su jefa política, María Eugenia Vidal, terminó el mandato. Conte Grand fue su secretario Legal y Técnico. Tiene cierta lógica que quien le llevó la firma a Vidal hoy no sea parte del ordenamiento de la justicia a través de fiscales y defensores. «