El presidente Alberto Fernández habló con su par ruso Vladimir Putin justo el mismo día en que la revista The Lancet, publicación que avala estudios científicos en occidente, le dio el visto bueno a la fase 3 de la vacuna Sputnik V. “Se alinearon los planetas”, argumentaron en Casa Rosada y aseguraron que el llamado estaba planificado desde hace días.

El objetivo de Alberto Fernández es que su figura se instale como líder regional en un bloque fragmentado y con colegas débiles. Si algún líder de una potencia mundial tiene que hablar con algún presidente de América Latina, que sea con el del país más austral.

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El llamado se concretó luego de que el flamante embajador en Rusia tuviera su designación formal. Fue tras el paréntesis que se abrió luego de la renuncia de Alicia Castro a su postulación, a principios de octubre. La silla vacía marcaba una deficiencia del país en términos de política internacional.

Pero en medio del avance de la pandemia y la carrera mundial que se desató por conseguir vacunas, Argentina aprovechó su histórico vínculo con Rusia, construido durante los años kirchneristas, para anotarse entre los aliados directos de ese país y sellar un acuerdo. La Argentina y Rusia celebraron en octubre último 135 años de relaciones diplomáticas y desde el año 2008 elevaron  su vínculo al rango de Asociación Estratégica Integral.

Los puentes estaban tendidos y funcionarias, como la asesora presidencial Cecilia Nicolini y la secretaria de Acceso a la Salud Carla Vizzotti, caminaron sobre ellos. Avanzaron en la concreción de la provisión de la vacuna. Se aceleró la designación de Eduardo Zuain, quien fuera vicecanciller en la época de Héctor Timerman, y tenía el visto bueno de la vicepresidenta Cristina Fernández. La vicepresidenta festejó en las redes la publicación en The Lancet como una victoria propia. “Es-pec-ta-cu-lar”, tuiteó Cristina.  

También capitaliza es el propio presidente. Consiguió una invitación a Rusia para cuando lo permita el panorama sanitario. En los 30 minutos de conversación con Putin, el mandatario argentino le comentó que el país se encuentra en el proceso de renegociación de las condiciones del acuerdo con el FMI. Y le solicitó a Putin que Rusia acompañe la propuesta Argentina. Fernández estuvo acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Felipe Solá, y Nicolini.

Por lo pronto, el mandatario argentino, tras su visita a Chile, su encuentro fugaz con Luis Lacalle Pou, y el encuentro de su embajador en Brasil, Daniel Scioli, con el presidente Jair Bolsonaro, pretende mostrarse como el líder regional que dialoga con sus pares de los países poderosos. En la agenda presidencial ya se va haciendo lugar un contacto con el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, país que ejerce la presidencia de la Unión Europea. Ese es el marco en que el ex canciller y ahora senador Jorge Taiana recibió en su despacho a del Embajador de Portugal, José Ludovice.